Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.2.6829
Cambio climático en las infancias y juventudes en Latinoamérica: una revisión cualitativa*
Children, young people and climate change in Latin America: A qualitative review
Mudanças climáticas sobre crianças e jovens na América Latina: uma análise qualitativa
Willian Sierra-Barón Ph. D.1 0000-0002-7642-477X
Katy Luz Millán-Otero Ph. D.2 0000-0002-8895-7098
Anyerson Stiths Gómez-Tabares Ph. D.3 0000-0001-7389-3178
Erika Judith López-Santamaría Mg4 0009-0003-6633-2374
1 Universidad Surcolombiana,
Colombia. Psicólogo y Magíster en Educación, Universidad Surcolombiana.
Magíster en Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, Universidad de Manizales.
Doctor y Magíster en Psicología, Universidad Católica de Colombia.
0000-0002-7642-477X. H5: 13. Correo electrónico: willian.sierra@usco.edu.co
2 Universidad Católica Luis Amigó,
Colombia. Psicóloga, Magíster en Estudios Socioespaciales. Doctora en Ciencias
Sociales, Universidad de Antioquia. 0000-0002-8895-7098. H5: 6. Correo
electrónico: katy.millanot@amigo.edu.co
3 Universidad Católica Luis Amigó,
Colombia. Psicólogo, Universidad de Manizales. Especialista en Adicciones,
Universidad Católica Luis Amigó. Magíster en Filosofía, Universidad de Caldas.
Candidato a Doctor en Psicología, Universidad San Buenaventura. Doctor en
Filosofía, Universidad de Antioquia. 0000-0001-7389-3178. H5: 18. Correo
electrónico: anyerspn.gomezta@amigo.edu.co
4 Universidad Surcolombiana,
Colombia. Psicóloga y Magíster en Educación y Cultura de Paz, Universidad Surcolombiana. 0009-0003-6633-2374. H5: 0. Correo
electrónico: erika.lopez@usco.edu.co
Recibido: 28.10.2024 Aceptado: 05.12.2024
Publicado: 25.04.2025
Resumen (analítico)
El cambio climático afecta
desproporcionadamente a infancias y juventudes latinoamericanas, agravando
vulnerabilidades existentes. Esta revisión cualitativa analiza 12 estudios
publicados entre 2017-2024, sobre impactos climáticos en este grupo demográfico
regional. La metodología incluyó un análisis temático cualitativo de la
evidencia a partir de las categorías emergentes en el análisis. Los resultados
revelan efectos significativos en salud física y mental, educación y desarrollo
socioeconómico, impactos ambientales y los liderazgos juveniles. Fueron escasos
los estudios sobre el cambio climático desde la perspectiva de las infancias y
juventudes. Se concluye que urgen políticas climáticas inclusivas y adaptadas
al contexto local, así como una mayor participación juvenil en la toma de decisiones
para fomentar la resiliencia climática en la región.
Palabras
clave:
Cambio climático; impactos; salud; salud mental; políticas públicas; niñez y
juventud. Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco.
Abstract (analytical)
Climate change
disproportionately affects Latin American children and young people, exacerbating
existing vulnerabilities. This qualitative review analyzes 12 studies published between 2017-2024 on climate impacts that affect
this regional demographic group. The methodology
used qualitative thematic evidence analysis based on emerging categories. Results of the review reveal the
significant effects of climate change on physical and mental health, academic performance, socioeconomic
development, environmental impacts and youth leadership. There were very few
studies that examined climate change based on the perspectives of children and young people. The authors
conclude that there is an
urgent need for inclusive climate policies adapted to local contexts, as well as the increased participation
of young people in decision-making processes to foster climate resilience in the region.
Keywords: Climate
change; impacts; health, mental health; public policies; children and youth.
Resumo
(analítico)
As mudanças
climáticas afetam desproporcionalmente crianças e jovens
latino-americanos, exacerbando vulnerabilidades existentes. Esta revisão qualitativa analisa 12 estudos publicados
entre 2017- 2024 sobre impactos climáticos neste
grupo demográfico regional. A metodologia empregou análise temática qualitativa de evidências baseada em categorias emergentes.
Os resultados revelam efeitos
significativos na saúde
física e mental, educação e desenvolvimento
socioeconômico, impactos ambientais
e lideranças juvenis. Estudos examinando as mudanças
climáticas da perspectiva de crianças e jovens foram escassos.
A pesquisa conclui que há uma necessidade urgente de
políticas climáticas inclusivas adaptadas aos
contextos locais, bem como maior participação juvenil nos processos de tomada de decisão
para promover a resiliência climática na região.
Palavras-chave: Mudanças
climáticas; impactos; saúde, saúde
mental; políticas públicas; infância e juventude.
Introducción
El cambio climático representa una amenaza no
solo para el medio ambiente, sino también para la salud mental (Hwong et al., 2022). Estudios han revelado impactos
psicológicos significativos, exacerbando trastornos como la ansiedad, la depresión
y el estrés postraumático (Crandon et al., 2022; Léger-Goodes et al., 2022). Aproximadamente entre el 25% y
el 50% de las personas afectadas por desastres climáticos —como inundaciones o
tormentas— experimentan problemas de salud mental (depresión, ansiedad y estrés
postraumático), cifra que puede elevarse al 60% en zonas con eventos
recurrentes (Hwong et al., 2022).
Léger-Goodes et al. (2022)
mostraron que la «ecoansiedad» afecta,
principalmente, a los niños y adolescentes. En promedio, el 45% de los jóvenes
entre 16 y 25 años, en países de altos ingresos, reportaron sentir que el
cambio climático afecta negativamente su vida diaria y su bienestar emocional.
En países de bajos y medianos ingresos, la ansiedad se incrementa debido a
problemas como la escasez de agua, la pérdida de cultivos y la sequía. Estos
factores intensifican la preocupación por el futuro y afectan tanto el
bienestar emocional como el desarrollo cognitivo a largo plazo (Crandon et al., 2022).
Además, un estudio realizado por Hwong et al. (2022) destacó que, en contextos de desastres
climáticos, hasta el 30% de los adultos experimentan algún tipo de trastorno
mental. En regiones afectadas por olas de calor prolongadas, se ha documentado
un incremento de hasta el 20% en las tasas de suicidio, especialmente, en
poblaciones vulnerables como los ancianos y las personas con problemas de salud
preexistentes.
Recientemente, Europa experimentó una de las
olas de calor más intensas de su historia, lo que contribuyó a un incremento
significativo en las tasas de mortalidad en poblaciones vulnerables. Durante
ese período, estudios como los de Rony y Alamgir
(2023), Alho et al. (2024) y Li et al. (2024)
reportaron un aumento en las emergencias psiquiátricas debido a la exacerbación
de trastornos como la ansiedad y la depresión. En Francia, las admisiones
hospitalarias por episodios agudos de trastornos mentales relacionados con el
estrés térmico se intensificaron en un 30% (Hayes et al., 2018).
El huracán Katrina, que dejó a miles de
personas desplazadas en 2005, elevó en un 49% los casos del trastorno de estrés
postraumático entre los sobrevivientes; los estudios posdesastre
mostraron que hasta el 50% de los adultos afectados desarrollaron algún tipo de
afección mental, agravada por la pérdida de viviendas, trabajos y seres
queridos (Galea et al., 2007).
En América Latina, las sequías prolongadas en
el noreste de Brasil, en 2012, llevaron a la pérdida de cultivos y a la
inseguridad alimentaria, generando un aumento del 35% en los casos de depresión
en las zonas rurales. Estos eventos climáticos no solo impactaron la economía
local, sino que también afectaron el bienestar mental de las comunidades,
dejando a las familias sin los recursos necesarios para enfrentar la crisis (Shukla, 2013). Así, los efectos del cambio climático sobre
la economía y la seguridad alimentaria desbordan las capacidades y los recursos
disponibles del planeta, incrementando los riesgos sobre la vida y demandando
esfuerzos globales inmediatos (Dasgupta &
Robinson, 2022; Kotz et al., 2024).
En general, los estudios indican que los
países en vías de desarrollo son los más afectados, dado que sus servicios en
salud mental no están preparados para abordar la creciente demanda de atención
psicológica relacionada con el cambio climático (Ingle & Mikulewicz, 2020). Se estima que solo el 3 de los programas
de salud mental en estos países están equipados para ello (World
Health Organization, 2021).
Estos efectos sobre la salud mental son el
resultado de la exposición prolongada a fenómenos climáticos extremos, como
olas de calor, huracanes y sequías, que pueden interrumpir la vida diaria,
desarraigar a las familias y generar inseguridad alimentaria y económica (Khushi et al., 2024). Los niños y adolescentes, debido a su
etapa de desarrollo, son sensibles a estos factores (Shah
& Ragavan, 2024). A propósito de esto último, Hwong et al. (2022) encontraron que la frecuencia e
intensidad creciente de los eventos climáticos extremos, como incendios
forestales y tormentas, están directamente relacionadas con el aumento de
trastornos psicológicos en los jóvenes, incluidos el trastorno de estrés
postraumático, la ansiedad y la depresión. Además, estudios han subrayado que en
niños y adolescentes los efectos psicológicos del cambio climático pueden tener
un largo plazo, afectando su desarrollo emocional y cognitivo (Crandon et al., 2022).
El cambio climático puede desencadenar en los
niños y adolescentes emociones como el miedo, la tristeza y la impotencia, ya
que se enfrentan a la incertidumbre sobre su futuro y el de su entorno. Estos
sentimientos pueden intensificarse cuando los jóvenes ven sus comunidades
devastadas por desastres naturales, lo que genera un sentido de desesperanza
(Clayton et al., 2017). Estudios han demostrado que la exposición repetida a
fenómenos extremos como inundaciones y sequías puede provocar una sensación crónica
de angustia, ecoansiedad y falta de control,
afectando la capacidad de los jóvenes para afrontar situaciones difíciles en el
futuro (Pihkala, 2020).
Sumados a los impactos emocionales, los
efectos del cambio climático en el desarrollo cognitivo de los niños son
igualmente preocupantes. Crandon et al., (2022)
subrayan que la exposición a desastres naturales interfiere con el aprendizaje,
la memoria y el rendimiento académico de los niños, ya que la ansiedad y el
estrés crónico dificultan la concentración y el procesamiento de la
información. A largo plazo, estos efectos pueden perjudicar habilidades
cognitivas como la toma de decisiones y la resolución de problemas, limitando
el desarrollo educativo y profesional de los jóvenes en el futuro.
Las relaciones sociales y familiares de los
niños también pueden afectarse debido a la exposición a fenómenos climáticos
extremos. Léger-Goodes et al. (2022) destacaron cómo
los desastres naturales pueden desarraigar a las familias, interrumpiendo las
redes de apoyo social que son esenciales para el bienestar emocional de los
niños. Este desarraigo y la inestabilidad social pueden influir negativamente
en el desarrollo emocional de los jóvenes, llevándolos a sentimientos de
aislamiento y dificultades para manejar el estrés a largo plazo (Hanna et al.,
2010). Estos estudios coinciden en que esta población es particularmente
vulnerable a los impactos del cambio climático, ya que su capacidad para
afrontar situaciones traumáticas es limitada debido a su desarrollo emocional
aún en proceso.
A pesar de este panorama, en América Latina,
la investigación sobre los efectos del cambio climático en la salud mental de
niños y adolescentes sigue siendo limitada dado que, hasta ahora, la evidencia
científica relacionada con este fenómeno en la región es escasa, aun cuando se
trata de una de las áreas más afectadas por el cambio climático debido a su
geografía y desigualdades socioeconómicas (Lawrance
et al., 2022); de tal manera, la falta de investigaciones en la región refleja
una escasa conciencia sobre la gravedad del impacto del cambio climático en los
niños y adolescentes latinoamericanos (Turzáková et
al., 2024).
No obstante, en perspectiva de salud pública
es urgente realizar más investigaciones para comprender la magnitud de los
efectos del cambio climático sobre las comunidades más vulnerables en América
Latina (Sharpe & Davison, 2022). La falta de estudios en la región no solo
limita la comprensión del impacto psicológico del cambio climático en
poblaciones clave como niños, adolescentes y personas mayores, sino que también
impide el diseño de estrategias adecuadas para mitigar estos efectos.
De igual manera, la falta de estudios
científicos sobre el impacto del cambio climático en la salud mental en América
Latina impide un diagnóstico claro de las necesidades de estas comunidades.
Esto es preocupante, ya que la región es una de las más afectadas por sequías,
huracanes e inundaciones (Hayes et al., 2018). La ausencia de datos dificulta
también la identificación de grupos vulnerables, lo que limita la capacidad de
respuesta de gobiernos y organizaciones internacionales (Ingle & Mikulewicz, 2020).
Además, existe una notable insuficiencia en
la inversión para abordar los impactos psicológicos del cambio climático. Solo
una pequeña fracción de los presupuestos gubernamentales en América Latina se
destina a la salud mental, y menos aún a programas específicos relacionados con
el cambio climático (World Health
Organization, 2021). Esta carencia de recursos hace
que las infraestructuras de salud mental sean inadecuadas para atender la
creciente demanda de atención psicológica derivada de los desastres climáticos
(Clayton et al., 2017).
La falta de políticas públicas que aborden el
vínculo entre el cambio climático y la salud mental en América Latina es un
problema urgente. Aunque algunos países reconocen la importancia del cambio
climático, pocos han desarrollado políticas que integren la salud mental en sus
planes de adaptación y mitigación (Shukla, 2013). Es
crucial que los gobiernos prioricen la creación de programas de salud mental
resilientes al clima, que incluyan capacitación para profesionales, centros de
atención psicológica en áreas vulnerables e integración de la salud mental en
planes de respuesta ante desastres (Hanna et al., 2010).
En este sentido, las revisiones sistemáticas
y los metaanálisis han proporcionado una visión más clara de los efectos
generalizados del cambio climático en la salud mental, mostrando patrones
consistentes en diversas regiones y grupos poblacionales. Por ejemplo, un
metaanálisis realizado por Turzáková et al. (2024)
concluyó que existe una asociación sólida entre los cambios climáticos y los
resultados adversos de salud mental. Este estudio mixto encontró que las
personas que viven en áreas expuestas repetidamente a fenómenos climáticos
extremos, como inundaciones y olas de calor, tienen un riesgo mayor de
desarrollar trastornos de salud mental, como ansiedad, depresión y trastorno de
estrés postraumático.
Por su parte, la revisión sistemática de Khushi et al. (2024) evaluó los efectos del cambio
climático en la salud mental infantil a nivel global, destacando la falta de
investigación en América Latina. De manera similar, Hwong
et al. (2022) señalaron que, aunque el cambio climático afecta la salud mental
en todas las poblaciones, existen grandes vacíos en metodologías de
investigación que permitan comprender (por ejemplo, mediante estudios
longitudinales) los efectos a largo plazo en las personas desplazadas por desastres
climáticos que enfrentan un mayor riesgo de trastornos psicológicos crónicos;
además, subrayaron la urgencia de implementar políticas globales de salud
mental adaptadas a las crisis climáticas. Por su parte, Léger-Goodes
et al. (2022) concluyeron que la ecoansiedad es un
problema creciente en niños y adolescentes, quienes son más vulnerables a
desarrollar ansiedad, depresión e impotencia debido a la exposición continua al
deterioro ambiental y los riesgos futuros.
Finalmente, Sharpe y Davison (2022)
realizaron una revisión en países de ingresos bajos y medios, concluyendo que
los desastres climáticos en estas regiones tienen un impacto desproporcionado
en la salud mental infantil. La revisión mostró que los niños expuestos a
desastres como huracanes o sequías prolongadas experimentan una alta prevalencia
de trastorno de estrés postraumático, con tasas de hasta el 70% en algunas
áreas. También se identificó una falta de acceso a servicios de salud mental,
lo que agrava aún más los efectos psicológicos del cambio climático en estos
escenarios.
En este contexto, este estudio tuvo como
objetivo explorar el estado actual y la evolución de la investigación sobre los
efectos del cambio climático en niños, niñas y adolescentes en América Latina.
Las preguntas que guiaron esta investigación fueron: ¿cuál es el impacto del
cambio climático en los niños, niñas, jóvenes y adolescentes latinoamericanas/os?
y ¿cuáles son los temas analíticos más relevantes que han caracterizado estos
estudios hasta la fecha?
Método
Se implementó una metodología de revisión de
la literatura de tipo cualitativa. Los estudios de revisión de la literatura se
centran en clasificar y analizar críticamente los principales debates,
conceptos y evidencia documentada sobre una problemática particular o un campo
de estudio (Montero & León, 2007), en este caso, el impacto del cambio
climático en las infancias y juventudes en Latinoamérica.
La búsqueda documental se realizó en las
bases de datos Web of Science, Redalyc, Scielo y
Dialnet. La selección de dichas bases de datos respondió a una estrategia metodológica
que combinó un alcance global y regional. Web of Science
proporcionó acceso a publicaciones científicas de alto impacto internacional,
mientras que Redalyc, Scielo y Dialnet ofrecieron una cobertura de la
producción científica iberoamericana, permitiendo así la inclusión de
investigaciones que abordaron contextos socioculturales específicos de la
región. Esta complementariedad no solo amplió la diversidad geográfica y
lingüística de las fuentes, sino que también aseguró una perspectiva
multidisciplinar (abarcando ciencias ambientales, salud, educación y
sociología) para comprender las múltiples dimensiones del impacto del cambio
climático en la población.
Para la ecuación de búsqueda se emplearon
términos en inglés y español para disminuir las barreras lingüísticas y los
sesgos en la búsqueda (Amano et al., 2016); se realizó por tema y no se
aplicaron restricciones por año, tipo de registro o área de estudio. La
ecuación fue la siguiente:
·
En
inglés: ((«climate change*»)
AND («children*» OR «adolescent*»
OR «youth*» OR «infants»)
AND («Latin America» OR
«South America»))
·
En
español: («Cambio climático» AND (niños OR infancia OR adolescente OR jóvenes)
AND (América latina OR Latinoamérica))
Los registros bibliográficos se exportaron
para analizar su idoneidad a partir de los siguientes criterios de inclusión:
1) estudios empíricos de tipo cualitativo o cuantitativo, sin restricciones en
el diseño metodológico, centrados en el cambio climático; 2) estudios que
incluyeran poblaciones de niños, niñas, adolescentes o jóvenes; 3) estudios
centrados en el contexto latinoamericano, sea por las características geográficas
de los análisis realizados o por la procedencia de los participantes del
estudio; 4) estudios escritos en cualquier idioma que cumplieran los criterios
1, 2 y 3. Como criterios de exclusión se emplearon: 1) estudios que no cuenten
con participación de niños, niñas, adolescentes o jóvenes; 2) estudios que no
incluyan en sus análisis países de Latinoamérica; 3) estudios que no tengan el
cambio climático como tema o problema central.
La figura 1 muestra el diagrama de flujo de
los criterios de identificación, cribado e inclusión de los estudios que
hicieron parte de esta revisión.
Los estudios incluidos fueron analizados con
el software ATLAS.ti (versión 24.0), lo que permitió
la categorización de los principales conceptos y hallazgos, así como el
análisis de la estructura temática de los estudios. Los resultados se presentan
a partir de dichas categorías.

figura 1 .
Diagrama de flujo de los criterios de identificación, cribado e inclusión de
los estudios
Se inició con una lectura detallada de todos
los estudios incluidos para analizar el contenido y el contexto. Luego, se
realizó una codificación abierta, identificando y etiquetando segmentos de
texto relevantes con códigos descriptivos. Estos códigos se agruparon en
categorías más amplias durante la codificación axial, explorando las relaciones
entre ellos para identificar subcategorías y temas principales. Finalmente, el
esquema de codificación se refinó, enfocándose en las categorías y temas más
relevantes para los objetivos del estudio.
Las categorías desarrolladas a partir de los
códigos agrupados representan los temas principales identificados en los datos.
El análisis temático se realizó utilizando estas categorías, identificando
patrones e interpretando los datos en el contexto del cambio climático y sus
efectos psicológicos.
Resultados
De acuerdo con el proceso establecido en la
metodología, en la tabla 1 se presentan los principales hallazgos de los
estudios seleccionados para la revisión documental de los efectos del cambio
climático en niños, niñas, jóvenes y adolescentes.
Tabla 1.
Relación de artículos revisados

Impacto
del cambio climático en niños, niñas, jóvenes y adolescentes
El análisis de los textos revela que los
efectos del cambio climático en niños, jóvenes y adolescentes son
multidimensionales y significativos. Estos efectos pueden categorizarse en
cinco áreas principales: salud física y mental, vulnerabilidad socioeconómica,
educación y oportunidades e impactos ambientales.
Salud
física y mental
Esta categoría abarca los impactos directos e
indirectos sobre la integridad física y mental en el desarrollo de niños,
jóvenes y adolescentes. Los impactos en la salud física son preocupantes, en
primer lugar, en lo que refiere a enfermedades y lesiones. Se estima que los
niños sufrirán más del 80% de las enfermedades, lesiones y muertes atribuibles
al cambio climático, debido a eventos como calor extremo, sequías y desastres
naturales (Aránguiz & Sannzzaro, 2024; Caruso,
2017; Kim et al., 2024).
La desnutrición infantil es un efecto
significativo del cambio climático, asociado a la disminución de
precipitaciones y sequías, lo que afecta la seguridad alimentaria y la
diversidad de la dieta (Fonseca, 2024; González et al., 2020). Además, el
cambio climático impacta negativamente la salud mental de jóvenes y
adolescentes, manifestándose en ansiedad, depresión y trastorno de estrés
postraumático, especialmente tras eventos climáticos extremos. En los niños,
esta afectación se intensifica en el desarrollo cognitivo, comprometiendo su
capacidad de aprendizaje y crecimiento (Fonseca, 2024; González et al., 2020; Hartinger et al., 2024).
Vulnerabilidad
socioeconómica
Este hallazgo se relaciona con las
condiciones socioeconómicas preexistentes que interactúan con los impactos
climáticos, creando o exacerbando desventajas para los niños, jóvenes y
adolescentes. La vulnerabilidad socioeconómica no solo determina la exposición
inicial a los riesgos climáticos, sino también la capacidad de recuperación y
adaptación a largo plazo, creando un ciclo que puede perpetuar y profundizar
las desigualdades existentes.
La desigualdad es una de las principales
vulnerabilidades frente al cambio climático. Los jóvenes de bajos ingresos en
países del Sur Global enfrentan un mayor riesgo de sufrir sus efectos adversos,
creando una «doble injusticia» donde los más vulnerables son los más afectados
(Contreras et al., 2020; Chua et al., 2021). Además,
la pobreza y la falta de acceso a recursos esenciales limitan la capacidad de
adaptación de estos jóvenes, incrementando su desprotección (Niles et al., 2021; Requia et
al., 2022).
Educación
y oportunidades
Esta categoría abarca el impacto del cambio
climático en el acceso de los jóvenes a la educación y las oportunidades de
desarrollo personal y profesional. La interrupción de la educación y la
limitación de oportunidades debido al cambio climático pueden tener efectos a
largo plazo en el desarrollo personal, la movilidad social y la capacidad de
los jóvenes para contribuir a soluciones sostenibles.
La crisis ambiental puede tener graves
implicaciones para el derecho a una educación de calidad. Este impacto es
particularmente severo para las mujeres jóvenes, quienes enfrentan barreras
adicionales en el acceso a la educación (Riquelme-Arredondo et al., 2024;
Valencia, 2020).
Impactos
ambientales
Los impactos ambientales constituyen
alteraciones en el entorno natural provocadas o intensificadas por el cambio
climático. Esta categoría analiza la influencia directa e indirecta de dichas
modificaciones sobre niños, adolescentes y jóvenes, considerando tanto sus
consecuencias inmediatas como sus repercusiones a largo plazo en la calidad de
vida y el bienestar. Estos impactos no solo comprometen la salud y el bienestar
actual de la población joven, sino que también pueden perturbar los ecosistemas
de los cuales dependen para su subsistencia y desarrollo futuro (Aránguiz &
Sannzzaro, 2024; Caruso, 2017; Chua
et al., 2021; Niles et al., 2021).
Activismo
y liderazgo
El cambio climático ha catalizado un fenómeno
sin precedentes de activismo juvenil, posicionando a los jóvenes como agentes
cruciales de cambio en la arena política y social. Este surgimiento se debe, en
gran medida, a la urgencia percibida por los jóvenes y adolescentes de que se
enfrentan a un futuro directamente amenazado por los impactos climáticos. La
conciencia sobre la magnitud del problema y la insuficiencia de las acciones
actuales ha impulsado a muchos jóvenes a asumir roles de liderazgo, en movimientos
globales, en foros internacionales y presionando a los tomadores de decisiones
para implementar políticas climáticas más ambiciosas (Aránguiz & Sannazzaro, 2024; Hartinger et
al., 2024). Se observó también una tendencia a excluir a los jóvenes de los
procesos de toma de decisiones sobre políticas climáticas, lo que limita su
capacidad para influir en su propio futuro y en las estrategias de mitigación y
adaptación (Hartinger et al., 2024; Valencia, 2020).
Sin embargo, este activismo también refleja
una profunda frustración y ansiedad entre la juventud, derivada de la
percepción de que las generaciones anteriores y los líderes actuales no están
actuando con la suficiente rapidez o eficacia para mitigar la crisis climática.
Esta situación ha llevado a una redefinición del liderazgo juvenil en temas
ambientales, caracterizado por un enfoque más directo, global y respaldado por
las redes sociales y la tecnología. A pesar de lo anterior, este activismo
enfrenta desafíos significativos, como la exclusión de los jóvenes de los
procesos formales de toma de decisiones, la resistencia al cambio por parte de
estructuras de poder establecidas y el agotamiento emocional que puede resultar
de la lucha constante contra una crisis de tal magnitud (Contreras et al.,
2020). En este sentido, la tabla 2 presenta una síntesis diferenciada de los
efectos del cambio climático abordados en los estudios seleccionados.
Tabla 2. Impacto
diferenciado del cambio climático por grupo poblacional

A partir de lo anteriormente referido, a
continuación se describe una propuesta orientada hacia la configuración de
campos relevantes de estudio, como escenario de oportunidad para analizar los
efectos del cambio climático en las infancias y juventudes latinoamericanas.
Campos
clave de estudio sobre los efectos del cambio climático en la población
El estudio de los efectos del cambio
climático en la población humana abarca diversos campos interconectados, cada
uno de los cuales aborda aspectos cruciales de este desafío global
multifacético. En el ámbito de la salud pública y la epidemiología climática,
los investigadores examinan cómo las alteraciones en los patrones climáticos
afectan directa e indirectamente la salud humana (Fonseca, 2024; Hartinger et al., 2024).
La crisis climática ha exacerbado la
inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe, evidenciada por un
aumento en los índices de subalimentación. La escasez de agua se ha convertido
en un problema apremiante en regiones áridas y semiáridas, donde el cambio
climático incrementa la frecuencia y la severidad de las sequías (Contreras et
al., 2020; Chua et al., 2021). Esto se relaciona con
un aumento en la morbilidad y mortalidad por eventos climáticos extremos, como
olas de calor e inundaciones, así como cambios en la distribución de
enfermedades infecciosas. Además, se estudia el impacto en la salud mental,
reconociendo que el cambio climático no solo afecta la salud física, sino
también el bienestar psicológico de las poblaciones (Contreras et al., 2020).
La educación ambiental y la alfabetización
climática emergen como campos cruciales en la respuesta al cambio climático.
Los investigadores se centran en desarrollar currículos educativos que integren
conocimientos sobre esta problemática, sus causas y consecuencias. Se exploran
pedagogías innovadoras para fomentar el pensamiento crítico y la acción
climática, evaluando la efectividad de diferentes enfoques educativos en la
promoción de comportamientos sostenibles (Aránguiz & Sannzzaro,
2024). La justicia climática y la vulnerabilidad social constituyen otro campo
de análisis que examina la distribución desigual de los impactos del cambio
climático. Algunos estudios pusieron la mirada sobre factores como la pobreza,
la discriminación y la falta de acceso a recursos que aumentan la
vulnerabilidad de ciertos grupos frente al cambio climático (Contreras et al.,
2020; Niles et al., 2021).
La gobernanza climática efectiva requiere una
transformación fundamental en las estructuras de toma de decisiones,
particularmente en lo que respecta a la inclusión de las juventudes (Aránguiz
& Sannazzaro, 2024). La creación de espacios a
largo plazo para compartir el poder y la incorporación de diversas perspectivas
en el diseño de políticas climáticas son imperativos para abordar la crisis
climática de manera equitativa y sostenible. Esta inclusión debe ir acompañada
de un desarrollo de capacidades transformadoras, implementado por medio de
programas educativos orientados hacia la justicia climática y basados en
contextos locales. Tales iniciativas son cruciales para capacitar a las
juventudes en la formulación de políticas nacionales y regionales, asegurando
que sus contribuciones sean sustanciales y efectivas. Además, el financiamiento
adecuado emerge como un factor crítico para apoyar la inclusión y la
participación real de los jóvenes, garantizando así que las políticas
climáticas sean tanto efectivas como justas.
A pesar de los avances en la formulación de
políticas de cambio climático, persisten desafíos significativos en su
planificación e implementación, especialmente a niveles subnacionales. Esto es
evidente en países con estructuras políticas federales como Argentina y Brasil,
donde la voluntad política y la colaboración intersectorial se identifican como
factores determinantes para el progreso. La complejidad de estos desafíos se amplifica
cuando se consideran los impactos multifacéticos del cambio climático en la salud
pública y la economía. Las políticas climáticas deben, por tanto, ser
integrales y bien planificadas para mitigar estos efectos, reconociendo que la
transición hacia energías limpias puede ofrecer beneficios colaterales
significativos para la salud pública y el desarrollo económico sostenible (Chua et al., 2021).
El éxito de las estrategias de mitigación y
adaptación al cambio climático depende en gran medida del compromiso público y
político. Se requiere un involucramiento más robusto por parte de actores clave
de la sociedad, incluyendo gobiernos y corporaciones, para abordar eficazmente
la intersección entre salud y cambio climático. Este compromiso debe
manifestarse en políticas más interconectadas y colaborativas, que reconozcan
la naturaleza interdependiente de estos desafíos globales.
Principales
retos
El cambio climático representa una amenaza
sin precedentes para las generaciones actuales y futuras, afectando
especialmente a la niñez y la juventud. No obstante, la investigación y las
políticas sobre este tema enfrentan desafíos críticos que limitan la
comprensión y la capacidad de respuesta (Sanson et
al., 2019; Sanson & Bellemo,
2021; Sanson & Masten,
2024).
A pesar del creciente reconocimiento de la
vulnerabilidad de los jóvenes ante los impactos del cambio climático, la
investigación específica en este ámbito sigue siendo limitada. Si bien existe
un consenso en la comunidad científica sobre la susceptibilidad de este grupo
demográfico, la literatura que aborda de manera directa sus experiencias y
necesidades particulares es escasa. Esta brecha en la investigación obstaculiza
el desarrollo de estrategias de mitigación y adaptación adecuadas para este
sector de la población, en particular en el sur global de América (Aránguiz
& Sannzzaro, 2024; Caruso, 2017; Kim et al.,
2024).
Un desafío significativo en la investigación
actual es su tendencia a centrarse en una fracción privilegiada de la
población. Esta inclinación resulta en la exclusión sistemática de las
perspectivas de comunidades de ingresos bajos y medios, así como de grupos marginados.
Consecuentemente, se genera una comprensión sesgada y limitada de cómo el
cambio climático afecta a los diversos segmentos de la población juvenil, lo
que puede llevar a la formulación de políticas inadecuadas o insuficientes para
abordar las necesidades de los grupos más vulnerables (Contreras et al., 2020).
La justicia intergeneracional, aunque central
en el discurso sobre el cambio climático, no se aborda de manera suficiente en
los estudios de sostenibilidad. Esta omisión resulta en una integración
inadecuada de las preocupaciones de las generaciones futuras en la
planificación y ejecución de políticas actuales (Aránguiz & Sannazzaro, 2024). La falta de un enfoque intergeneracional
robusto en la investigación limita la capacidad para desarrollar estrategias a
largo plazo que protejan los intereses de las generaciones venideras.
Las metodologías de investigación actuales, a
menudo, no consideran adecuadamente los conocimientos subjetivos y cotidianos
de los jóvenes, priorizando en su lugar el conocimiento científico. Esta
aproximación puede resultar en políticas que no reflejan las realidades y
necesidades de los jóvenes, quienes son frecuentemente vistos como entes
pasivos en lugar de agentes de cambio. La incorporación de metodologías más
inclusivas y participativas es esencial para capturar la diversidad de
experiencias y perspectivas juveniles (Hartinger et
al., 2024; Valencia, 2020).
En síntesis, la escasa participación de los
jóvenes en la producción de conocimientos y en la toma de decisiones sobre
temas que les afectan directamente constituye un desafío significativo. Esta
falta de inclusión se traduce en una representación inadecuada en los procesos
de investigación y en la formulación de políticas climáticas. La limitada
participación juvenil no solo socava la legitimidad de las políticas resultantes,
sino que también desaprovecha el potencial innovador y la perspectiva que los
jóvenes pueden aportar a la lucha contra el cambio climático.
Discusión
Los resultados de este estudio sugieren que
el cambio climático tiene un impacto significativo y multidimensional en las
infancias y juventudes en Latinoamérica. En línea con investigaciones previas,
se encontró que los efectos abarcan la salud física y mental, la vulnerabilidad
socioeconómica, el acceso a la educación y los impactos ambientales. Estas
dimensiones evidencian la necesidad urgente de plantear estrategias integradas
que aborden tanto los efectos inmediatos como los de largo plazo, fundamentalmente
en contextos de alta vulnerabilidad social.
En cuanto a la salud física y mental, los
resultados confirman lo planteado en estudios anteriores (Fonseca, 2024; Niles et al., 2021), en los que se destaca que más del 80%
de las enfermedades y muertes relacionadas con el cambio climático afectan a
niños y jóvenes. Las sequías y la disminución de la seguridad alimentaria están
directamente vinculadas con un aumento en los índices de desnutrición, lo cual
compromete el desarrollo cognitivo de los niños; además, los trastornos de
salud mental, como la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático, emergen
como problemas críticos, acrecentados por la exposición a eventos climáticos
extremos (Caruso, 2017; Hartinger et al., 2024).
Estudios previos de revisión respaldan
nuestros hallazgos. Al respecto, Laborde et al. (2015) señalan que el aumento
de la contaminación ambiental en América Latina, resultado de los procesos de
industrialización y urbanización acelerada, tiene impactos adversos notables en
la salud de los niños, relacionados con la contaminación del aire y del agua
potable, la exposición a sustancias tóxicas y el cambio climático (Laborde et
al., 2015). Adicionalmente, Jassal (2015) indica que
los altos niveles de contaminación ambiental en países con acelerados patrones
de industrialización y urbanización han incrementado la prevalencia de
enfermedades crónicas en la infancia, en especial el asma. El autor subraya una
fuerte relación entre la exposición a fuentes crecientes de contaminación
atmosférica urbana y la inflamación de las vías respiratorias asociada con el
asma pediátrica, con un aumento notable de los síntomas asmáticos en América
Latina.
Respecto a la vulnerabilidad socioeconómica,
los hallazgos concuerdan con otros estudios previos (Contreras et al., 2020; Chua et al., 2021), los cuales sugieren que los jóvenes de
bajos ingresos en Latinoamérica enfrentan una doble injusticia. La pobreza no
solo aumenta su exposición inicial a los riesgos climáticos, sino que también
limita su capacidad de adaptación. Esta situación perpetúa un ciclo de
desventajas que agrava las desigualdades preexistentes, destacando la
importancia de políticas que prioricen a las poblaciones más vulnerables en la
mitigación de estos efectos.
En términos de educación y oportunidades, los
resultados revelan que el cambio climático interrumpe el acceso a una educación
de calidad, especialmente para las mujeres jóvenes. Esto confirma lo planteado
por Riquelme-Arredondo et al. (2024) y Valencia (2020), quienes señalaron que
los desastres naturales pueden afectar infraestructuras educativas, limitando
el acceso a oportunidades para los jóvenes. Además, se observó una exclusión
sistemática de los jóvenes en los procesos de toma de decisiones, lo que
restringe su capacidad para influir en políticas climáticas que afectarán su
futuro (Hartinger et al., 2024).
Los retos identificados en la investigación y
atención a los impactos del cambio climático en la niñez y las juventudes
subrayan la urgente necesidad de desarrollar enfoques más inclusivos,
intergeneracionales y participativos. Es importante reconocer el papel activo
de los jóvenes como agentes de cambio y no solo como receptores pasivos de
políticas. La integración efectiva de sus voces, experiencias y conocimientos
en la formulación de políticas y programas es crucial para desarrollar
respuestas más equitativas frente a la crisis climática.
Con todo, este estudio presenta algunas
limitaciones. En primer lugar, la revisión documental se centró exclusivamente
en estudios en bases de datos específicas, lo que pudo haber excluido
investigaciones relevantes no publicadas en estas plataformas. Así mismo, la
representación geográfica puede haber estado sesgada hacia algunas regiones
(Colombia, Brasil y Chile), lo que sugiere la necesidad de ampliar el alcance
en futuras investigaciones que incluyan más estudios de zonas rurales e
indígenas.
A pesar de estas limitaciones, los hallazgos
son de gran importancia para el diseño de políticas públicas que consideren la
justicia climática y la inclusión de los jóvenes en la toma de decisiones. Se
sugiere que las estrategias de mitigación deben ser sensibles a las necesidades
de los más vulnerables, integrando enfoques interseccionales que aborden tanto
los efectos del cambio climático como las desigualdades sociales.
Finalmente, futuras investigaciones deben
abordar estas brechas, promoviendo metodologías que capturen la diversidad de
experiencias juveniles y fortalezcan su participación en todos los niveles de
la toma de decisiones relacionadas con el cambio climático; se recomienda
explorar en mayor profundidad el papel del activismo juvenil en la lucha contra
el cambio climático, así como su potencial para influir en las políticas
regionales. Además, sería valioso realizar estudios empíricos que aborden de
manera más específica los impactos diferenciados entre comunidades rurales y
urbanas, con un enfoque en las barreras educativas y socioeconómicas que
enfrentan las juventudes en Latinoamérica.
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* El artículo se deriva de los proyectos de investigación «Implicaciones de las emociones hacia el cambio climático sobre la salud mental de habitantes urbanos y rurales: un análisis exploratorio, con perspectiva transcultural», Acta n.º 03 del Comité Académico de la Maestría en Psicología Ambiental de la Universidad Surcolombiana (inicio el 7.02.24) y "Representaciones sociales del cambio climático», Acta n.º 6 de 2023 de la Universidad Católica Luis Amigó (inicio 02.02.2024. Área: ciencias sociales. Subárea: psicología ambiental.
Para
citar este artículo: Sierra-Barón, W., Millán-Otero, K. L.,
Gómez-Tabares, A. S., & López-Santamaría, E. J. (2025). Cambio climático en
las infancias y juventudes en Latinoamérica: una revisión cualitativa. Revista
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