Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.2.6742
Cruce de miradas: creencias, emociones y opiniones sobre la participación política juvenil*
Conflicting views: beliefs, emotions and opinions regarding youth political participation
Cruzamento de olhares: crenças, emoções e opiniões sobre a participação política juvenil
Ana María Fernández-Poncela Ph. D.1 0000-0003-3080-212X
1 Universidad
Autónoma Metropolitana, México. Doctora en antropología, Universidad de Barcelona. 0000-0003-3080-212X. H5: 33. Correo electrónico: fpam1721@correo.xoc.uam.mx
Recibido: 16.09.2024 Aceptado: 03.03.2025 Publicado:
30.04.2025
Resumen
Existe una reducida presencia juvenil
en cargos de la política y un mayor abstencionismo entre la juventud. Ante esta
situación, dos cuestiones: ¿la juventud se siente considerada en la política?,
¿la sociedad confía en el papel de la juventud en la política? Aquí se amplía y
profundiza el tema mostrando la desconfianza de la ciudadanía hacia la juventud
en la política, y de la juventud hacia este ámbito. Se cuenta con encuestas y
entrevistas en la Ciudad de México que ilustran creencias y emociones. Se confía
más en las personas adultas como candidatas a un cargo y se considera un mejor
ejercicio de gobierno de ellas. La juventud piensa que la política no se
interesa en ella, no se siente considerada y, a veces, el interés se reduce al
voto.
Palabras
clave:
Opiniones;
creencias; sentimientos; política; juventudes. Tesauro de Ciencias Sociales de
la Unesco.
Abstract
There is a reduced presence of young
people in political positions and a high level of voter abstention among young
people. Two questions emerge from this situation: do young people feel taken
into account in politics?; and, does society trust young people to engage in
politics? This article un-dertakes an expansive and indepth examination of this
issue, highlighting the distrust shown by adult citizens towards young people
involved in politics, as well as the skepticism evidenced among young people in
relation to the political sphere. The author draws on surveys and interviews in
Mexico City that illustrate these beliefs and emotions. The analysis of results
show that there is significantly more trust of adults as candidates for office
and they are considered to be more capable in terms of governance. The studies
show that for young people, politics doesn’t interest them, they do not feel
taken into account and sometimes the interest is reduced to just voting.
Keywords: Opinions;
beliefs; feeling; politics; youth.
Resumo
Há uma presença reduzida de jovens em
cargos políticos e maior abstencionismo entre os jovens. Diante desta situação,
duas questões: os jovens se sentem considerados na política? A sociedade confia
no papel da juventude na política? Aqui o tema é ampliado e aprofundado,
mostrando a desconfiança dos cidadãos em relação aos jovens na política, e dos
jovens neste campo. Existem pesquisas e entrevistas na
Cidade do México que ilustram crenças e emoções. Os adultos são mais confiáveis
como candidatos a cargos públicos e isso é considerado um melhor exercício de
governo para eles. Os jovens pensam que não se interessam por política, não se
sentem considerados e por vezes o interesse se reduz
ao voto.
Palavras-chave: Opiniões;
crenças; sentimento; política; juventude.
Introducción
«La juventud como tema ha vivido
tiempos y momentos marcados por la reflexión
teórica por parte de expertos, y la preocupación, tematización y a veces
estigmatización por parte de la ciudadanía, hasta llegar a ser considerada como
cuestión social» (Rodríguez, 2001, p. 73). Definir
juventud no es algo sencillo, como tampoco lo es dilucidar los factores
personales, sociales, axiológicos, así como el efecto grupal de su
participación política, esto es, características, motivaciones y consecuencias
de la misma (Rodríguez et
al., 1993; Somuano, 2005). Las creencias y las emociones
—la eficacia y la confianza—
pueden ser considerados aspectos centrales en las miradas y las formas de
valorar la participación política juvenil por parte de la sociedad, así como,
el interés y la confianza parte
de la configuración de la visión y juicio que
la juventud posee hacia la esfera política. Estos son aspectos focales en esta
investigación, como se irá presentando a lo largo de estas páginas.
Respecto
a la política institucional es posible afirmar la reducida presencia de jóvenes (Iknow Politics,
2017; Instituto Mexicano de la Juventud [Imjuve], 2021; Ollin, 2019), así como
también su mayor abstencionismo (Arias-Cardona & Alvarado, 2015; CNN, 2024;
Instituto Nacional Electoral [INE], 2019). Todo lo cual invita a la reflexión, con la que se podrían pensar varias preguntas
sobre el tema: ¿la juventud considera a la política? y ¿se siente considerada
por esta? Y, por otro lado, ¿la política considera a la juventud? y ¿la
sociedad confía
en el papel de la juventud en la política?
A
partir de estas preguntas de investigación, el objetivo de este artículo es
describir, explicar y analizar dos cuestiones centrales: por una parte, cómo la
sociedad considera el papel de la juventud en la política institucional y si
confía
en su quehacer
político en este espacio; de otro lado, si la juventud se siente considerada en
la política, si es que confía en la misma. De forma particular, aquí se indaga y presentan percepciones
y opiniones de la ciudadanía hacia la juventud y la política; así mismo,
también de la juventud según su sentir social general y político, la cual
expone la discriminación percibida y vivida.
Se
trata pues, de un tema tanto de actualidad como de interés social y político,
el cual no ha sido muy abordado en México, no obstante los acercamientos
institucionales (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación [Conapred],
2017, 2022; Imjuve, 2021; INE, 2019) y de organismos o investigaciones diversas
(Ollin, 2019; Somuano, 2005). De ahí la intención de este trabajo en ampliar la
información y profundizar sobre la problemática. Todo ello, como se presenta en
el apartado metodológico, por medio, entre otras fuentes, de encuestas y
entrevistas a la ciudadanía de la capital mexicana, principalmente en 2024, en
torno a las elecciones que tuvieron lugar en México en esa época.
Este
texto presenta, en primer lugar, las creencias y opiniones de la ciudadanía
hacia la presencia y participación política de la juventud. En segundo lugar,
las consideraciones de la juventud hacia el ámbito de la política. Se trata aquí de la política formal,
institucional y convencional (como suele denominarse), sin olvidar que la política es mucho más que eso (Pérez, 2024; Somuano, 2005);
sin embargo, para este trabajo se hace un recorte de significado. También las juventudes son
amplias y diversas (Medina, 2000; Mora & De Oliveira, 2014); aquí se tratan de forma no homogénea,
pero sí como grupo social etario con relación a la política y a otros sectores
sociales. El estudio se centra en la Ciudad de México y en la actualidad, si
bien se realizan algunas comparaciones históricas a modo de tendencias
generales.
Conceptos
Se trata de una investigación
centrada en creencias y emociones. Las primeras, en cuanto a consideraciones y
opiniones sobre los temas aquí
tratados; las segundas, en relación a la confianza
sociopolítica, así como al sentir personal y social.
A través de las sensaciones de
los sentidos y las percepciones del cerebro y del cuerpo se interiorizan las
percepciones sociales basadas en la cognición y los afectos que
configuran la programación mental de
creencias y emociones; estas, a su vez, orientan y generan tanto conductas como
comportamientos. El pensamiento consciente e inconsciente crea los esquemas
cognitivos que construyen las formas de
pensar, y las emociones ayudan a tomar decisiones y conducen a maneras de
actuar. De hecho, la parte emocional al parecer procesa información de forma
más rápida que la mente consciente lo hace
(Damasio, 2006). Las emociones tienen funciones de adaptación al medio físico
y social; son sociales con relación a la interacción y comunicación, así como
motivacionales al orientar la conducta (Reeve, 1994). En todo caso, las
percepciones inducen a la interpretación de sucesos, ya sea vía la experiencia
o la adquisición de información,
generando juicios. De tal
forma, a la hora de percibir el mundo esto se hace a través del cristal de las
creencias, valores y actitudes. Las creencias son estados mentales en los que se siente que algo es verdadero o probable; suele
considerarse que
son muy persistentes una vez se instalan. De las creencias y juicios devienen
las actitudes y los comportamientos, teniendo en cuenta la influencia social y grupal, entre otras
cosas (Myers & Twenge, 2019). Las emociones poseen un rol especial en la
acción social pues develan necesidades y motivaciones para su satisfacción.
Tienen componentes fisiológicos y cognitivos, los cuales interactúan entre sí
(André & Lelord, 2012; Papalia & Wendkos, 2001).
Las
emociones soportan las creencias a través de su intensidad y, según esta, les
otorgan credibilidad y valor. Se trata de lo que se siente a modo de sistema de
monitoreo del medio interno por parte del cerebro, y las reacciones de
sensaciones corporales o pensamientos mentales que surgen de procesos de información y
percepción interna y externa (Damasio, 2006). A través de ellas el cerebro toma
decisiones según la importancia asignada según su intensidad o permanencia. Las
decisiones se toman consciente o inconscientemente con la información de los
sentidos, las emociones y las creencias; de ahí su importancia para la vida en
general y también para la política.
En
cuanto a la confianza
en concreto, se trata de aminorar la incertidumbre, las posibilidades y obtener
cierta seguridad (Luhmann, 1996). Es personal y social, relacionada con
creencias, conocimientos o experiencias. Por ejemplo, la confianza política en ocasiones se configura a través de la información en
medios y redes (Montero et al., 2008). De hecho, en este punto se
considera que
en la actualidad hay desconfianza ciudadana hacia la esfera pública (Tronco, 2013). En
general, la confianza
reduce la complejidad, aporta capital social, colabora en el compromiso social
y en la legitimidad política, convivencia y bienestar. Es una expectativa que da cierta certeza a las
instituciones, procesos y actores del espacio político (Luján, 1999; Ostrom
& Anh, 2003).
Cognición
y emociones colaboran en el conocimiento y comportamiento político, ya que a partir de ellas las personas
«estructuran y representan cognitiva, actitudinal y afectivamente el mundo»
(Brussino et al.,
2009, p. 279). Además, debemos reconocer que la percepción es clave, en tanto los acontecimientos
se significan
en los discursos y, como afirma Gamson, «la gente actúa sobre la base de algún
sistema de significado» (como es citado en Rodríguez et
al., 1993, p. 21); y
son las «interpretaciones de la realidad, antes que la realidad misma, las que guían las acciones políticas»
(Kaudermans, como es citado en Rodríguez et al., 1993, p. 22). En todo caso, tiene
lugar una compleja y dinámica relación entre creencias y vivencias, afectos y
experiencias, discursos y prácticas.
Método
Este es un estudio con enfoque
mixto, descriptivo, explicativo, reflexivo y,
sobre todo, comprensivo (Morin, 1989). En él se combinan —en la medida de lo
posible— encuestas y entrevistas (esto es, información cuantitativa y
cualitativa) con objeto de lograr cierta representatividad de tendencias de
opinión, creencias y emociones, así como ahondar en la riqueza
de significado a través de los testimonios
de la población y la obtención de relatos y explicaciones más allá de los datos
cuantitativos.
En primer lugar, los datos
cualitativos provienen de tres encuestas sobre cultura política aplicadas en
2012, 2018 y 2024 por un equipo de
profesorado de la UAM/X y con la participación del alumnado, en la Ciudad de
México. Las preguntas que se traen
a estas páginas pretenden mostrar la evolución de la opinión social sobre la
confianza hacia jóvenes candidatos y
jóvenes en un cargo político. La encuesta del 2012 contó con una muestra de 770
entrevistas con margen de error ± 3.5 y nivel de confianza
de 95 %. Se incluyó a la diversidad de la población según variables de sexo,
edad, nivel educativo, ocupación, residencia y niveles de ingreso. Se aplicó en
80 secciones electorales de la ciudad, dos en cada uno de los 40 distritos y 10
entrevistas por sección, en el mes de junio. La encuesta del 2018 contó con una
muestra de 800 entrevistas, con margen de error de ± 3.5 y un nivel de confianza
de 95 %. En cuanto a la diversidad poblacional y lugares de aplicación, fue
similar a la anterior, y tuvo lugar en junio. La encuesta del 2024 —con
características parecidas a las otras— contó con una muestra de 400 personas,
con margen de error de ± 5 y nivel de confianza de 95
% y se realizó en el mes de mayo.
En segundo lugar, en relación a los datos cualitativos, se aplicaron 26
entrevistas, cara a cara, en el mes de mayo del 2024, a personas residentes en
la Ciudad de México quienes
contaban con edades comprendidas entre los 19 y los 67 años, mitad hombres y
mitad mujeres, procurando que
habitaran distintos lugares de la urbe y tuvieran niveles socioeconómicos y
educativos diversos. Las preguntas se centraron en los puntos de este trabajo,
por lo que en ocasiones se traen
transcripciones que
ilustran, amplían y aportan significado a los
temas abordados, acompañando a otras fuentes o profundizando los datos que
esbozan las encuestas. También en febrero de ese año se realizó otra entrevista
sobre el tema de juventudes y políticas, en este caso a 25 jóvenes de ambos
sexos entre 18 y 29 años,
residentes en la ciudad, con situaciones económicas diversas, algunas de cuyas
respuestas también se emplean en este texto.1
La
investigación tuvo lugar desde los principios éticos, con el consentimiento
informado de las personas, con garantía de anonimato de la información y con
objeto de velar por la privacidad y seguridad de las y los participantes.
Resultados
Desconfianza hacia la
juventud en la política por parte de la sociedad
El Programa Nacional de Juventud
2021-2024 reconoce que hay
desconfianza hacia la política por parte
de las juventudes y lo justifica afirmando
que
dicha situación es «resultado de la reproducción de prejuicios contra las
personas jóvenes, del desdén histórico de las instituciones frente a sus causas
y exigencias y de la agudización de sus carencias» (Imjuve, 2021, p. 26). De
hecho, se afirma que
esta es una de las causas del alejamiento de la juventud de las instituciones
políticas tradicionales (Rodríguez, 2001). En todo caso, la confianza
política es una suerte de fe o certeza de parte de la ciudadanía en torno a la
clase política y al quehacer de
un gobierno (Rodríguez et al.,
1993). La confianza en la política es la
percepción de la utilidad de la misma (Somuano, 2005).
Aquí más bien se considera la confianza
de la población en la juventud en el sentido de que
estos sean elegibles para un cargo desde la candidatura electoral, y también en
su capacidad de desempeño en el mismo, siempre en comparación con las y los
adultos.
Un
primer punto a analizar es si la ciudadanía confía
en las personas jóvenes para su participación política en el sentido de, por
ejemplo, su presencia en candidaturas y acceso a cargos políticos. No obstante,
antes es necesario presentar una visión general. La Encuesta Nacional sobre
Discriminación (2017) ilustra claramente la desconfianza
social hacia el sector juvenil: 60.3% de los ciudadanos del país cree que
son irresponsables, más los hombres y más que la
población de mayor edad; incluso el 6.3% opina que
no debe consultarse la opinión juvenil en la toma de decisiones gubernamentales.
Alrededor del 35% afirma también
que
no se respetan sus derechos (Conapred, 2017). Otra encuesta más reciente (Conapred, 2022) presenta
que el 28.5% de los jóvenes que señalan haber sido discriminados en
los meses anteriores a la aplicación del instrumento, a veces por su aspecto físico y otras por cuestiones
estéticas. Mientras que el 25.1% declara que no se respetan sus derechos en general.
Ahora,
focalizándonos en nuestros resultados en materia de la participación política,
se presentan los resultados de las encuestas para la Ciudad de México en torno
a si la sociedad confía en la participación de los jóvenes en candidaturas y
en su capacidad de gobierno. No se trata de comparar, pero sí de mostrar
tendencias de opinión, que con posterioridad se ilustran a través de entrevistas que aportan testimonios y significados.
Como
se observa en la tabla 1, a la pregunta de la encuesta del 2024 sobre quién le inspira más confianza como candidato/a a un puesto
político (una persona joven, adulta, ambos o ninguno), es posible afirmar que al parecer los adultos inspiran más
confianza
tanto para mujeres como para hombres. Por su parte, entre aquellos dicen que un joven, hay más mujeres que hombres; esto es, ellas son algo
más favorables a candidaturas juveniles. Mientras que los hombres manifiestan —en mayor porcentaje que ellas— depositar más su confianza en una persona adulta. También
más mujeres que
hombres respondieron que ninguno les merece credibilidad.
La
misma tendencia de preferir depositar la confianza en una persona adulta tuvo lugar
de forma clara en la encuesta de 2012 entre ambos géneros; mientras que en 2018, existe cierta diferencia,
pues el porcentaje mayor de todos los hombres señala a un adulto, pero del
total de mujeres el mayor porcentaje apunta a ambos (tabla 2).
Tabla 1. ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato
a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de
datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
Tabla 2. ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato
a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de
datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
El mismo interrogante, pero ahora
según la edad de quien opina (tabla 3), es significativo por el tema y sector social
abordado en estas páginas. De nuevo la encuesta de 2024 se señala a los adultos
como candidatos/as en general más confiables, incluso en el caso de la población más joven. Lo
mismo ocurre en el segmento de la mediana edad, aunque en esta ocasión con una ligera
predilección a los adultos que a ambos; mientras que ya en el grupo etario de mayor edad
la mayoría señala un adulto (con casi la mitad de la población consultada de
este segmento etario). Entre toda la población que señaló a un joven, destacan las
juventudes, algo seguramente relacionado con la identidad y el pensamiento de
grupo (Tajfel & Turner, 1979).
Tabla 3. ¿Podría
decirme quién le inspira más confianza como candidato a un puesto político?
Porcentaje según edad

Nota.
Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
En
el caso de la encuesta del 2012, la persona adulta es la candidata más confiable según la mitad de la población
encuestada (todas las edades señalan en la misma dirección), y quienes confían más en un joven son ellos mismos.
Curiosamente, en la encuesta del 2018 sobresale la opción «ambos», aunque a poca distancia del adulto, y es la población joven y de
edad mediana quienes más se posicionan hacia esa
dirección, y la población mayor (como acontece en los otros casos) confía más en un adulto (tabla 4).
Tabla 4. ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato
a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota.
Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
Todo
lo anterior remite a creencias y emociones, especialmente la confianza como expectativa emocional; aunque en este caso en particular habría que hablar mejor de la falta de confianza o, directamente, de la desconfianza.
Para
2024 se cuenta con testimonios provenientes de entrevistas que ilustran de forma cualitativa la
confianza
o no en una candidatura según la edad de la persona postulada. Entre las
narraciones recabadas existen respuestas en varias direcciones. En primer
lugar, aquellas
personas que
afirman
que para ser un buen candidato/a no
importa la edad (hay quien añade que tampoco el género) ni es definido por esta y, por tanto, no debe
ser juzgado por ello. Lo importante son otras cuestiones, tales como los perfiles, las propuestas, su visión del
mundo, así como sus ideales, compromiso, congruencia, preparación, estudios,
historia política y empatía:
h.
21. Estudiante. B. Izt.
Para mí, no importaría la edad ni género. Creo [que] lo importante es ver su
preparación, su compromiso con la gente, que no lucre con las necesidades de las personas y ofrezca
realidades.
h. 23. Estudiante. M. Izt.
Un buen candidato no lo define la edad;
lo define los estudios, la empatía que
tenga con el pueblo y que no solo
tengan ideas arraigadas, sino que traiga
ideas innovadoras.
h. 27. Programador. M. Coy.
Yo creo que aquí
puede ser cómo se dirigen las personas en cuanto a su forma de hablar y su
lenguaje corporal. Creo que la edad
no tiene nada que ver… Las propuestas que
hagan, la forma en que se
expresan e, incluso, también historial político, ¿no? Creo que
tanto una persona joven como una persona ya mayor puede ejercer de buena
manera, siempre y cuando pues en los ideales que
demuestren sean los correctos. Aquí pues
también va a depender de las ideologías de uno, pero pues yo creo que
no importa tanto la edad.
h. 55. Docente. M. Tla.
No se trata de edades; más bien de congruencia entre lo que
se dice y lo que se hace. Sobre todo, de tener
una verdadera vocación de servicio al pueblo, a quién
se deben los políticos.
m. 29. Empleada. M. Xoc.
Yo creo que, en lo personal, no distingo
entre si es alguien joven o alguien mayor. Yo creo que
más bien donde está la respuesta es en ver o saber qué
propone, cómo se expresa y cómo hace. Porque hay
jóvenes que son muy buenos, que
tú pensarías que llevan años trabajando, y
también hay personas grandes que
pensarías que llevan un año y llevan una
eternidad dentro de los partidos. Entonces, no, yo creo que
es indistinto.
En
segundo lugar, entre quienes dijeron confiar más en una persona joven (de forma particular los
jóvenes, como se mostró en los resultados de la encuesta), su argumento es que esta será más fresca y estará más
actualizada; tendrá nuevas ideas, será innovadora, así como poseerá entusiasmo
y energía, ganas de cambiar las cosas, buscar soluciones; incluso se les
atribuye el ostentar causas más nobles. Además, consideran que es correcto dar oportunidades a la
juventud:
h. 29. Ventas. B. Xoc. Un
joven, ya que tienen nuevas ideas,
propuestas e innovación.
h. 30. Estudiante. B. Coy. Joven,
porque cuando se es joven se cuenta
con todo el entusiasmo de cambiar las cosas y la energía de buscar nuevas
oportunidades.
m. 19. Estudiante. M. Coy. Un
Joven, ya que tiene una perspectiva más
relevante y fresca de lo que la
comunidad puede llegar a necesitar, de las posibles problemáticas, ya que
tiene una mentalidad diferente.
m. 21. Empleada. M. Azc. Una
persona joven. Usualmente las personas adultas ya tienen muy firme
su postura y difícilmente se moldean a las
necesidades de otras personas. Las personas grandes suelen ser más cerradas,
contrario a una persona más joven. Los jóvenes estamos dispuestos a escuchar,
actuar y continuar mejorando.
En
tercer lugar, otro campo semántico es el de quienes, como en la encuesta, sienten
más confianza
por un adulto (en general, los mayores, aunque también existen jóvenes que sostienen esta postura), ya sea por
su experiencia y madurez, conocimiento general o sobre cómo funcionan las cosas
en particular; también por el aspecto emocional, pues no son tan impulsivos.
Así, se afirma:
h. 27. Laboratorista clínico. M. Tla. Yo
creo que un adulto, justo como por
esta parte de la experiencia, un poco la madurez.
h. 49. Bibliotecario. M. BJ. Un
adulto, por la experiencia que tiene;
mayores conocimientos en cuanto a algunos temas.
m. 45. Maestra. M. AO. Personalmente,
me inspira más confianza un
adulto como candidato a un puesto político. Creo que
la experiencia y la madurez son importantes para enfrentar los desafíos
y tomar decisiones acertadas en cargos de responsabilidad.
m. 67. Ama de casa. M. AO. Pues,
la verdad es que me inspiraría más confianza
un adulto como candidato. Los jóvenes son muy impulsivos y no saben cómo
funciona realmente el mundo.
Hubo
un cuarto grupo el cual se posicionó por las edades intermedias. Consideraron que estas cuentan con la experiencia de
los mayores y las nuevas ideas de los más jóvenes. Un joven señaló también como
respuesta no solo la edad, también el género (una joven):
h. 22. Estudiante. M. Tlah. Creo
que
preferiría alguien en un punto intermedio, de entre 40- 45 años, puesto que
la edad puede servir de experiencia; sin embargo, también debemos tener una
rotación en la política que permita
la participación de nuevas ideas y se amplíe la agenda pública.
m. 65. Pensionada. M. Coy. Yo
pienso que no debe ser tan joven ni
tampoco tan adulto, debe tener una edad media como para que
tenga responsabilidad en la cuestión de que, si es
muy joven, pues si le falta experiencia y, si es muy grande, pues ya de repente
está siendo olvidado.
En
la entrevista, ya sea por el tiempo de aplicación, la profundización de la reflexión o el sector (muchos se
autorreportaron de ingreso medio), se encuentra sobrerrepresentada la opción
ambos; no obstante, su riqueza de significado se considera muy importante.
De
regreso a la encuesta, otro interrogante fue quién gobernaría mejor: un joven, un
adulto, ambos o ninguno (tabla 5). Por tanto, no se trata de la posibilidad de
acceder a un cargo —como la pregunta anterior—, sino sobre la consideración de
la capacidad en su desempeño en este. Los resultados del ejercicio demoscópico
del 2024 señalan que se cree que gobernaría mejor un adulto. En este caso, esta opción
es la preferida tanto por hombres como por mujeres, si bien estas últimas son
las que
dicen confiar
en un joven en mayor porcentaje.
Tabla 5. ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político?
Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de
Cultura Política, 2024.
Por su parte, en la encuesta
de 2012 la mitad de la población (mujeres y hombres por igual) considera que un adulto tiene
más capacidad de gobierno; mientras que
en la del 2018 (tabla 6), se afirma
de forma similar que
un adulto o ambos gobernarían mejor (si bien los hombre
tienen una ligera preferencia hacia los adultos y las mujeres a ambos).
Tabla 6 ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de
Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
La
misma cuestión, pero ahora según el grupo etario, señala como todas las edades
confían más en la
capacidad de gobierno de los adultos y, en segundo lugar, en la de ambos grupos
de edad (tabla 7). Eso sí, entre las juventudes existe más confianza en el mejor
gobierno de un joven, y entre los más mayores a la inversa (como se ha mostrado
ya, interpretándolo a la luz de la teoría de la identidad social).
Tabla 7. ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de
Cultura Política, 2024.
La
encuesta de 2012 también posee la misma tendencia porcentual en cuanto a un
mejor gobierno de los adultos, aunque
muy cerca expresa su creencia en ambos. Por su parte, la encuesta de hace un
sexenio muestra también la mayor consideración declarada en los adultos como
mejores gobernantes y, entre el
grupo de menor edad, el porcentaje está también muy cerca del
ambos, algo que es posible observar también en la última encuesta aquí analizada (tabla 8).
Tabla 8. ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de
Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
Esta
revisión de tendencias de opinión afectiva (esto es, de confianza) muestra su
coherencia en cuanto a percepción, creencia y emoción. Misma que cobra significado en los
testimonios presentados a continuación.
La
cuestión del ejercicio de gobierno fue abordada en la entrevista, cuyas
respuestas son semejantes a las ya presentadas sobre el tema de la candidatura.
Incluso algunas explicaciones fueron algo más escuetas, seguramente por haberse
explayado con anterioridad; no obstante, aquí
se retoman las partes consideradas más destacadas.
La
candidatura y el ejercicio práctico en un puesto de gobierno son parte de un
mismo proceso (aunque
hay cargos que
no son por elección); no obstante, la diferencia es entre la posibilidad de la
elección (algo que
se queda en pura
expectativa) y el quehacer
en el cargo concreto que
se aterriza y puede ser evaluado. Para empezar, y al igual que en la anterior
pregunta, el grupo más numeroso fue aquel que afirmó que no importaba la
edad (incluso hubo quien
añadió que tampoco lo era el
género). Ello por predominar las razones de capacidad, preparación, experiencia
laboral, escolaridad y experticia. También se valoraron los proyectos,
programas e ideas, así como se tuvo en cuenta el no ser corrupto, el trabajar
por mejorar a las mayorías, el esfuerzo y el dar resultados:
h. 22. Estudiante. M. Tlah. Quien mejor esté
preparado por sus capacidades analíticas y de diagnóstico; quien conozca sobre el
tema, tenga un acercamiento y visión sobre situaciones de interés público y que tenga las mejores
propuestas, y que
dé resultados, no tanto por su edad.
m. 29. Ventas. B. Xoc. Pienso
que cualquiera de los dos
podría hacer una muy buena opción para gobernar, siempre y cuando también lo
hagan con tal de mejorar el bien de la mayoría y no inflijan la ley a su
conveniencia.
h. 55. Docente. M. Tla. Gobernará
mejor quien tenga esa
vocación de servir a los demás, que
en verdad le importen sus gobernados. No tiene que ver con la edad, ni con el género. m. 22. Empleada. M. Tlah. Creo
que gobernaría mejor
una persona que
esté preparada; que
tenga como esa mente de querer
mejorar. Alguien que
tenga un acercamiento con sus ciudadanos, que
les muestre resultados, que
les dé informes. Se prometió esto, aquí
están los resultados. Creo que
una persona gobernaría mejor así, con resultados.
m.
22. Empleada. M. Coy. Creo
que el gobernar mejor no depende meramente de ser
adulto o ser joven, ya que ahí el juicio de valor
básicamente se encierra en el ciclo de vida, más allá que en los conocimientos que cualquiera de ellos dos pueda
aportar. Puede haber jóvenes con mucho o poco conocimiento, al igual que adultos.
m.
29. Empleada. M. Xoc. Yo
creo que es quien tenga conceptualizada la
situación de cómo está su entorno social, porque
puede tener muchos años dentro de la política y vivir toda vía
en una burbuja; y también puedes apenas estar entrando y saber realmente cuáles
son los problemas que
afectan a la comunidad.
Quienes abogan por un joven (de
nuevo, los mismos jóvenes) dicen hacerlo debido a que tienen una visión más amplia
y una mente más fresca, así como, se los considera más revolucionarios, con
estudios más recientes y, por ello, más preparados y actualizados:
h.
27. Laboratorista.
M. Tla. Yo creo que un joven, porque justo como que la visión es más amplia y sí se necesita un poco
más de diversidad, ¿no? Como no ser tan cuadrado.
m.
27. Fisioterapeuta.
M. Coy. Sería mucho
mejor un joven, porque creo que ahora las ideas que
traemos están revolucionadas y pensamos más en el crecimiento general que algunas ideas anticuadas con las que se manejan o avanzan las personas adultas.
m.
19. Estudiante. M. Coy. Una
joven puede llegar a tener una mentalidad más deconstruida en torno a lo que está pasando dentro de la sociedad.
h
23 Estudiante M Coy. Una
joven, ya que hay necesidad de cubrir
deudas o cuotas políticas, además de tener un mejor acercamiento a contextos en
México.
Las
personas que
apuntan a una persona mayor (de nuevo, son en general las personas
entrevistadas de más edad) favorecen la experiencia y la madurez; esbozan su
importancia para la toma de decisiones y la responsabilidad. Así mismo, se
habla de que
tienen «más colmillo» e, incluso, la parte emocional, pues consideran que poseen más calma.
h.
27. Maestro. M. AO. Un
adulto tendría más experiencia y conocimiento para gobernar en un puesto
político. La experiencia previa en cargos públicos o en la gestión de organizaciones
es fundamental para enfrentar los retos y resolver los problemas de manera
efectiva.
h.
49. Bibliotecario. M. BJ. Un
adulto. Prefiero la experiencia. Más colmillo
para los temas políticos.
m.
46. Comerciante. M. AO. Creo
que un adulto gobernaría mejor en un puesto político.
La experiencia y la madurez son cualidades que suelen venir con la edad, y
son necesarias para tomar decisiones informadas y responsables.
m.
67. Ama de casa. M. AO. Sin
duda, creo que un adulto gobernaría mejor.
Tienen más experiencia y saben cómo manejar las cosas con calma, sin tanta
prisa como los jóvenes.
De
nuevo, las dos personas que
en la pregunta anterior se refirieron
a edades intermedias, hablan aquí
de este mismo rango etario, empleando la expresión popular «ni muy muy, ni tan
tan».
m.
21. Empleada. M. Azc. Un
adulto joven. Debería existir una edad promedio y límite para la presidencia,
aunque ambos corren los mismos riesgos por igual. En
cuanto a salud física, psicológica y emocional
es bien sabido que las personas más jóvenes
tienen oportunidad de hacer más cosas que una persona que ya no lo es tanto.
m.
65. Pensionada. M. Coy. Creo
que debe de ser más o menos, ¡ni muy muy, ni tan tan!
Finalmente,
en este punto se recabó información sobre la opinión de la ciudadanía hacia la
incursión juvenil en la política formal, incluida la del propio grupo etario
joven, con especial énfasis en la valoración emocional, la confianza que la sociedad en
general deposita o no en candidaturas y cargos políticos, según la edad. Las
personas adultas y la opción ambos resultaron con mayor grado de confianza. Destaca, eso
sí, el sesgo etario de la confianza
en jóvenes desde los mismos jóvenes.
A
continuación, se revisan las miradas de las y los jóvenes hacia la política y
las elecciones, esto es, un intercambio o, más bien, un cruce de miradas con lo
anteriormente presentado.
Desconfianza
hacia la política por parte de la juventud
Se parte del cuestionamiento de
si las y los jóvenes se sienten considerados en general en la sociedad. Algunos
datos de la encuesta sobre discriminación van en el sentido de una respuesta negativa,
pues el 32.6% de los adolescentes y el 38% de los jóvenes consideran que sus derechos son poco o nada respetados; sin
embargo, curiosamente las personas de mayor edad presentan consideraciones más
elevadas sobre este tema (Conapred, 2017). Otros estudios más actuales en el
país también señalan que la población juvenil se ha
sentido discriminada por diferentes motivos. En concreto, el 25.1% de los
jóvenes entre los 12 y los 29 años declaran que sus derechos no se respetan
mucho; incluso el 18.6% dice que se les negó injustamente
algún derecho en los últimos años (Conapred, 2022). El tema de la pobreza
también destaca en el caso de la juventud y no solo como percepción juvenil. En
este caso existen datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de
Desarrollo Social (Coneval, 2018) que señalan que algunos de los problemas más acuciantes que enfrentan van desde el desempleo y la dificultad en la inserción laboral, hasta bajos ingresos
y complicadas condiciones laborales (Imjuve, 2024; Salmorán, 2024). A los
aspectos de discriminación económica y social hay que sumar las percepciones políticas y su expresión
(tema central de estas páginas).
Un trabajo de representaciones
sociales sobre ciudadanía en jóvenes universitarios (a través de una encuesta)
subraya la importancia de los valores de tolerancia, responsabilidad,
solidaridad, diversidad y pluralidad —y sus diversos aspectos— que las y los jóvenes
poseen con objeto de la construcción de una ciudadanía democrática (Gutiérrez,
2011). Un experto en el tema de juventud y política, Enrique Cuna, apunta a
tres temas que
importan y preocupan a las juventudes actuales: seguridad, empleo y educación
(CNN, 2024). Esto es, al parecer la política no es el interés central o siquiera importante para
este grupo etario —y quizás
para otros—, si bien cabe la duda de si se trata de temas íntimamente
relacionados con la política, la sociedad y los proyectos de país.
Ya
centrando el asunto en la política, otro estudio actual sobre las elecciones en
las comunidades digitales «revela además que
más del 22 por ciento de los jóvenes no tiene interés en las propuestas de las
y los candidatos» y, «en contraparte, más del 20% usa sus redes para insistir
en que hay que salir a votar»
(Dinamic, 2024, p. 1). Por otro lado, 49.10 % expresaron simpatía por un
candidato/a. Entre las frases que
más se repetían están: «Oposición basura» (10.2%), «Ya ganó Claudia» (9.3%), «Pobre
México» (7.4%), «Hay que
salir a votar» (5.1%), «Mejor voto nulo» (4.8%), «No somos responsables» (4%),
«Nos quejamos, pero no
votamos» (3.7%) y «Vota por el menos peor» (2.1%)
(Dinamic, 2024). Se trata de expresiones que
circulan en las redes y que
dominan la conversación sobre el proceso electoral del 2024. Al parecer, votar
o no votar es algo que
destaca, como se puede observar.
A la
información y datos presentados en torno a las opiniones sociales sobre jóvenes
en política a través de encuestas y entrevistas, se suman aquí algunos relatos de
jóvenes de la urbe, en concreto alrededor de su percepción y opinión (creencia
y emoción) de si la política se interesa por la juventud y, especialmente, si
son o se sienten considerados por la política. De hecho, se explica la crisis
de la participación política juvenil en organizaciones políticas y sociales por
el desinterés de estas y del sistema político en general tiene hacia los
intereses juveniles (Imjuve, 2021; Rodríguez, 2001).
En
las entrevistas aplicadas en febrero del 2024, preguntamos: ¿consideras que la política se
interesa en las juventudes?, ¿por qué?
Al respecto, quienes
dijeron que no argumentan que no existe apoyo a
problemas juveniles y a propuestas concretas sobre el tema. No hay jóvenes en
campañas ni en cargos; no se les toma en cuenta. Es más, se afirma que se prefieren las opiniones y
votos de las personas mayores (algo que
inevitablemente se correlaciona con el anterior apartado):
h.
33. Diseñador. B. Izto. No
creo que sea mucho de su interés, ya que no se les brinda mucho apoyo a los jóvenes. No
toman en cuenta sus propuestas o las problemáticas que tienen.
h.
25. Empleado. M. Azc. Pues
yo creo que muy poco. Yo casi no he visto jóvenes en las
campañas o pues metidos en la política.
h.
18. Estudiante. B. Coy. No,
porque prefieren los votos de las
generaciones más grandes.
m.
20. Estudiante. M. Izt. No, porque se interesan más en las opiniones de las personas
mayores.
Las
consideraciones favorables van en el sentido de que sí se interesan. Afirman que sí hay apoyos y que cada vez se da más
importancia a las juventudes y sus ideas en la política. Hay organizaciones
juveniles e, incluso, jóvenes en cargos políticos:
h.
20. Estudiante. B. AO. Pues
de alguna u otra forma sí, porque hoy en día se busca la
aprobación de los jóvenes para los partidos políticos.
h.
18. Estudiante. M. Izt. En este momento sí, ya que hay muchos apoyos monetarios para la juventud así
como creación de parques en alcaldías.
h.
55. Empleado. M. Cuah. Sí,
porque hay muchas organizaciones juveniles.
m.
28. Empleada. M. MC. Pues
creo que actualmente sí, porque,
bueno, yo he observado que cargos políticos ya son como
tomados por personas más jóvenes; entonces, sí van surgiendo los pensamientos que son más actuales.
h.
19. Estudiante. M. Coy. Solo
en algunas. Siempre hay de estos morros y morras que
se la pasan de viaje en la cámara de diputados y posteando cosas en todos lados
de lo mucho que les gusta ser de un partido
político; hasta parecen sectas, de ahí en fuera, no más nos usan para ser
funcionarios de casilla.
Sin
embargo, muchos sostienen que
el interés en las juventudes es solo por sus votos. Este es un tema que se reitera en
varias respuestas:
h.
46. Comerciante. M. BJ. En
ciertas ocasiones y para ciertos intereses políticos.
h.
29. Comerciante. M. BJ. Porque a veces nos toman en cuenta solo cuando quieren el voto, pero para las demás acciones nos
olvidan.
m.
20. Estudiante. B. Coy. Tal
vez porque buscan su voto.
h.
19. Estudiante. M. Xoc. Es
claro que por estas fechas los políticos quieran ayuda o, más bien, los votos de los jóvenes.
m.
Cajera. B. Izt. Siento que sí, pero no tanto, porque muchas personas los utilizan para tener mayor
difusión de sus campañas, para promover más sobre su partido y tener más apoyo;
pero no a muchos se les ha dado la oportunidad de ser considerados en la
participación de nuevos proyectos y mejorar el país. Es el voto lo que quieren.
El
interés por el voto es una cuestión que,
más allá de los testimonios, también es posible observarla en discursos
políticos y medios de comunicación.
Por
otro lado, otra de las preguntas de la entrevista fue: ¿consideras que la política toma
en cuenta la participación de las juventudes?, ¿por qué? Quienes respondieron
negativamente argumentan que
no se les concede importancia, no se los toma en serio o que simplemente no
tienen experiencia.
h.
18. Estudiante. B. Coy. No,
porque no les toman importancia.
h.
55. Empleado. M. Cuah. No,
porque no se los toma en serio.
h.
19. Estudiante. M. Coy. Pues
como lo de antes, ¿no? Solo para que hagan proselitismo de sus
partidos. No les dan su importancia y su lugar; no es por ellos que los quieren. m.
20. Estudiante. B. Tla. Sí,
a veces, pero como en la anterior pregunta, siento que lo que pasa es que no se da tanta importancia porque casi no se tiene experiencia siendo joven.
Quienes responden afirmativamente ofrecen tres
causas: una que
apunta a las ayudas sociales y económicas gubernamentales; otra a que son la mayoría de población;
y, finalmente, a que se buscan nuevas ideas,
opciones, candidatos/as más jóvenes en la renovación generacional de la esfera
política.
h.
58. Mecánico. .B Izt. Sí, por la generación de becas.
m.
28. Empleada. M. MC. Sí,
porque pues finalmente creo que la población actualmente es como más gente joven;
entonces, se podría decir que por mayoría pues tenemos más
participación.
h.
25. Empleado. M. Azc. Pues
yo creo que sí, en nuevas ideas o si los han considerado un poquito más.
h.
26. Abogado. M. AO. Sí,
porque ya se buscan opciones políticas más jóvenes como
en el último año que la gente se interesó más por
los candidatos más jóvenes o políticos más jóvenes, como es el caso de Nuevo
León.
Así
mismo, se debe a su labor en las elecciones y, fundamentalmente, al voto,
entendido como una suerte de utilización política; aspecto que, al parecer,
perciben con intensidad, dada su reiteración a lo largo de las entrevistas.
m.
20. Estudiante. B. Coy. Quizás solo para la participación
en el voto.
h.
33. Diseñador. B. Izto. Puede
que por momentos sí, como ahora que se vienen las elecciones los partidos reclutan a
gente joven para que harán trabajos pesados como
la cuenta de votos, el promover a los partidos con sus amigos y así ir
reclutando más apoyo.
m.
25. Cajera. B. Izt. Sí, pero de manera muy indirecta
en la campaña política.
m.
19. Estudiante. M. Xoc. Pues
como tal yo conozco muy poco de eventos políticos que involucren jóvenes críticos. Sé de partidos que usan a los jóvenes; finalmente
son unos votos más.
Además,
varias personas matizaron el sí con un «pero», «un poco más», «a veces», «no
del todo», o «solo»; es decir, lo relativizaron, añadiendo en ocasiones «por
intereses», como se ha visto en testimonios anteriores y se verá en los que siguen:
h.
46. Comerciante. M. BJ. A
veces solo siento que para ciertos intereses sí nos
toman en cuenta, pero no siempre.
M.
51. Empleada. M. Izt. Sí, solo para beneficiarse.
M.
22. Estudiante. M. Tlal. Creo
que sí, pero no del todo, pues los que se mantienen en el poder toman en cuenta las
propuestas de los jóvenes siempre y cuando no afecten sus intereses.
En
relación con la cuestión de si la política considera la participación de las
juventudes, las respuestas tienden en general hacia el no. Si bien algunas
voces ofrecieron una respuesta afirmativa,
esta a veces se vio matizada o derivó, como acaba de verse en una explicación
en términos del un interés por la obtención del voto.
Finalmente,
la última pregunta fue: ¿qué
información presentan los medios sobre las juventudes y la política? De forma
resumida, dos parecen ser los campos semánticos de opinión en torno al tema:
una mirada despectiva y la difusión informativa de temas. Se alude en alguna
ocasión a la carencia de experiencia para opinar y participar, denigrándose sus
ideas.
h.
46. Comerciante. M. BJ. Información
mala. He llegado a escuchar que las juventudes no tienen la
suficiente experiencia para participar u opinar en la
política.
m.
22. Estudiante. M. Tlal. Creo
que no he visto muchas publicaciones sobre los
jóvenes, pero hay veces en que hasta los propios medios de
comunicación denigran sus ideas y los hacen ver como personas sin experiencia.
Por
otro lado, existen posturas que
señalan la presencia de mensajes en los medios de comunicación con un enfoque más práctico, los
cuales informan sobre estudios, becas, así como promoviendo el voto y la
participación ciudadana.
m.
25. Cajera. B. Izt. Pues un poco. Siento que les brindan más apoyo en cuestión de becas, pero
no tanto de brindarle información para formar parte de alguna campaña o de
algún movimiento político.
h.
33. Diseñador. B. Izto. Más
que nada promueven el derecho a votar; conocer el
proceso de su administración y participar por las becas o alguna escuela.
h.
22. Estudiante. Tlal. Considero
que gran parte de la información que se nos presenta es para fomentar la participación
de los jóvenes en la vida pública y [que] conozcamos de los
procedimientos que siguen aquellos que nos gobiernan.
Como
se puede observar, las respuestas son diversas, similar a otras cuestiones
tratadas a lo largo de este texto. Estas, tanto en las entrevistas como en las
encuestas, muestran significados,
percepciones, concepciones y miradas sobre el tema. De esta forma se esboza un
panorama general, cuantitativo y cualitativo, desde la sociedad y desde las
juventudes, que
muestra el pensar y sentir social.
Discusión
«Así
mismo resulta importante considerar que
la incidencia de la edad sobre el modo de actuación política puede verse
mediado por otros factores más vinculados al clima sociopolítico de una
comunidad en un momento histórico determinado» (Brussino et al.,
2009, p. 282). Como señala la cita anterior, la participación política —del
tipo que sea— es
multifactorial y contextual; no obstante, como también se observa en diversos
estudios, las creencias sobre capacidad o eficacia,
el sentimiento de confianza
y el interés son aspectos significativos
durante la participación política. De ahí lo destacado de este trabajo. Se
reitera aquí
la importancia del tema de la participación política de las juventudes como
parte de su accionar social y, de la misma forma, para una sociedad más
integrativa y completa.
Los
resultados de la presente investigación muestran algunas cuestiones
importantes. Señalan las reticencias de la sociedad en cuanto a la confianza y la capacidad
de jóvenes en candidaturas y puestos políticos; también presentan las miradas
juveniles hacia la política que afirman la falta de
interés, consideración y representación que
sienten desde la misma. Destaca en este punto las diferencias según género y,
especialmente, edad, siendo las mujeres —y sobre todo las juventudes— quienes más confían en los mismos
jóvenes en su papel en la política. Esta tendencia se relaciona con el
pensamiento de grupo y las preferencias y favoritismo hacia el endogrupo, según
el enfoque de la identidad
social (Tajfel & Turner, 1979).
Así,
es posible concluir que
hay desconfianza
mutua: de la sociedad hacia la juventud en la política y de la juventud en
torno al sistema político. Un cruce de miradas vertidas en percepciones y
opiniones, en creencias y emociones, que
seguramente se retroalimentan y reproducen más en automático que en consciencia, y que no abonan al
bienestar de la sociedad y la política en su conjunto. Posiblemente, las
creencias sean resultado de interpretaciones de la realidad; quizás, emociones que las impulsan y
consolidan. En cualquier
caso, crean y recrean pensamientos y conductas políticas no siempre
afortunadas, sobre las cuales sería conveniente focalizar y reflexionar con el
objetivo de comprender más que
juzgar (Arias-Cardona & Alvarado, 2015; Morin, 1989). Por otra parte, sería
bueno en otro momento y lugar realizar estudios comparativos, por ejemplo, con
los países de América Latina, lo cual queda
como limitación al trabajo actual y reto hacia el futuro, valorando en su justa
medida la información y reflexión
que se tiene y
presenta.
En
este sentido, el comportamiento de la denominada clase política y la
sensibilidad que
la misma muestre hacia las demandas y necesidades de la población, se
convertirán en elementos centrales en el discurso que los ciudadanos
elaboran sobre la política y, en consecuencia, sobre los modos de incidencia que deben utilizar
para ser oídos por los poderes políticos (Rodríguez et al.,
1993, p. 36).
Se finaliza el texto con
esta cita que,
aunque de hace treinta
años y dirigida a la ciudadanía en general, puede aplicarse actualmente a las
juventudes y adecuarse a la investigación presentada a lo largo de estas
páginas.
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Opinión Pública, 3, 143-180. https://doi.org/10.14201/rlop.22293
*Este artículo presenta los resultados del proyecto de investigación «Participación y cultura política: mujeres y hombres, adultos y jóvenes» inscrito en Consejo Divisional de la UAM, aprobado el 4 de octubre de 2024 en sesión ordinaria 22. La investigación para este texto inició en mayo del año 2012 y finalizó en junio del 2024, fechas de aplicación de encuestas y entrevistas. Área: ciencias sociales. Subárea: juventudes y política.
1
Al momento de citarlas dentro de
este texto se muestran los datos personales al inicio de cada una, así: h =
hombre, m = mujer; ocupación; A = ingreso alto, M = medio, B = bajo; y las
iniciales de la alcaldía donde residen: AO = Álvaro Obregón, Azc = Azcapotzalco,
BJ =
Benito Juárez, Coy = Coyoacán, Izt = Iztapalapa, MC = Magdalena Contreras, Tlah
= Tláhuac, Tla = Tlalpan, Xoc = Xochimilco.
Para citar este artículo: Fernández-Poncela,
A. M. (2025). Cruce de miradas: creencias, emociones y opiniones sobre la
participación política juvenil. Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 23(2), 1-25. https://doi.org/10.11600/rlcsnj.23.2.6742