Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.2.6682
La develación del abuso sexual infantil en residencias de protección en Chile*
Child sexual abuse disclosure in residential care in Chile
A revelação do abuso sexual infantil em residências de proteção no Chile
Lorena Contreras-Taibo Ph. D.1 0000-0002-3406-768X
Camila Peralta-García Mg.2 0000-0002-9938-992X
Constanza Albarrán-Ávalos Mg3 0009-0003-8812-4939
Antonella Bossano-Colombo Mg4 0009-0004-5403-6209
1 Universidad Diego Portales, Chile. Doctora en Psicología,
Universidad de Buenos Aires. Magíster en Necesidades y Derechos de la Infancia
y la Adolescencia, Universidad Autónoma de
Madrid Psicóloga. Profesora en la Facultad de Psicología, Universidad Diego
Portales de Santiago de Chile. 0000-0002-3406-768X.
H5: 6. Correo electrónico: lorena.contreras@udp.cl
2 Universidad Diego Portales, Chile. Magíster en Métodos para
la Investigación Social, Universidad Diego Portales. Profesora en la Facultad
de Psicología,
Universidad Diego Portales. 0000-0002-9938-992X.
H5: 5. Correo electrónico: camiladp@ucm.es
3 Universidad Diego Portales, Chile. Magíster en Psicología
Jurídica y Forense,
Universidad Diego Portales. 0009-0003-8812-4939.
H5: 1. Correo electrónico: constanzaalbarran.a@gmail.com
4 Universidad Diego Portales, Chile. Psicóloga, con una estadía
de perfeccionamiento en
Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes, Universidad Diego Portales. 0009-0004-5403-6209. H5: 0. Correo electrónico: antonella.bossano@gmail.com
Recibido: 05.07.2024 Aceptado: 16.01.2025 Publicado: 30.04.2025
Resumen
El abuso sexual infantil constituye
un grave problema mundial que resulta muy difícil develar, particularmente en
contextos institucionales y sin soporte familiar. Desde allí, se busca
comprender, desde la perspectiva de personas adultas sobrevivientes y
psicólogas tratantes, las experiencias de develación del abuso en entornos
residenciales en Chile y las respuestas institucionales tras su develación.
Para ello, desarrollamos una investigación cualitativa de carácter exploratorio
descriptivo, construyendo una muestra intencionada mediante bola de nieve.
Realizamos entrevistas en profundidad a seis sujetos adultos sobrevivientes y a
ocho psicólogas tratantes. El análisis fenomenológico interpretativo permitió
la emergencia de doce categorías analíticas que identifican factores que
obstaculizan y retardan la develación, así como las respuestas percibidas del
entorno. Las recomendaciones apuntan a generar mecanismos para facilitar la
develación y garantizar el ejercicio de derechos.
Palabras
clave:
Abuso
sexual infantil; infancia; residencias de protección infantil; violencia.
Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco.
Abstract
Child sexual abuse is a serious
global problem. It is extremely difficult for victims to disclose these experiences,
particularly in institutional contexts and without family support. The authors
of this study sought to understand the experiences of reporting abuse in
residential settings in Chile and the institutional responses after disclosure
based on the perspective of adult survivors and treating psychologists. A
descriptive exploratory qualitative study was conducted constructing a
purposive sample using snowball sampling. Indepth interviews were conducted
with six adult survivors and eight treating psychologists. The interpretative
phenomenological analysis facilitated the emergence of twelve analytical
categories that identify factors that hinder and delay disclosure, as well as
perceived responses from the immediate environment. The recommendations made by
the authors are designed to generate mechanisms that facilitate disclosure in
these spaces and guarantee access to rights.
Keywords: Child
sexual abuse; childhood; residential child care; violence.
Resumo
O abuso sexual de crianças é um
problema grave a nível mundial, o que dificulta a revelação destas
experiências, sobretudo em contextos institucionais e sem apoio familiar. Nesta
perspectiva, procuramos compreender, a partir da perspetiva de adultos sobreviventes
e psicólogos assistentes, as experiências de revelação de abuso em ambientes
residenciais no Chile e as respostas institucionais após a revelação. Para o
efeito, foi desenvolvida uma investigação qualitativa de natureza exploratória
descritiva, construindo uma amostra intencional através de uma bola de neve.
Foram realizadas entrevistas em profundidade com 6 adultos sobreviventes e 8
psicólogos assistentes. A análise fenomenológica interpretativa permitiu a
emergência de doze categorias analíticas que identificam fatores que dificultam
e atrasam a revelação, bem como as respostas percebidas do meio envolvente. As
recomendações visam criar mecanismos para facilitar a revelação e garantir o
exercício dos direitos.
Palavras-chave: Abuso
sexual infantil; infância; residências de proteção à criança; violência.
Introducción
El abuso sexual contra niños,
niñas y adolescentes, constituye un grave problema a nivel mundial, con una
prevalencia vida cercana a una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones
(Barth et al., 2013; Pan et
al., 2021; Qu, 2022;
Stoltenborgh et al.,
2011). En Chile, la última encuesta de victimización sexual realizada en
población infanto-adolescente arroja una prevalencia por año del 18%
(Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2024).
Este tipo de delitos acarrean
efectos perjudiciales en sus víctimas (Nagtegaal & Boonmann, 2022),
generando repercusiones físicas,
conductuales, emocionales, sexuales y sociales en cerca del 80% de los niños,
niñas y adolescentes que los han
vivido (Echeburúa & Redondo, 2010), los cuales se expresan a corto, mediano
y largo plazo (Cantón & Cortés, 2011; Unicef, 2014). A su vez, el abuso
sexual infantil sitúa al niño, niña o adolescente en una posición de mayor
riesgo de victimización sexual futura (Contreras-Taibo et
al., 2020; Cuevas et al.,
2010).
Abuso sexual infantil en residencias de protección
El abuso sexual infantil puede
producirse en diferentes contextos, intra o extrafamiliares, y si bien el tema
ha sido ampliamente estudiado en varios de ellos, se cuenta con escasa
información sobre los abusos cometidos en instituciones (Katz et
al., 2017; Witt et al.,
2019), particularmente cuando los niños, niñas y adolescentes se encuentran en
situación de privación de su medio familiar, estando al cuidado del Estado o de
sus organismos colaboradores.
La
investigación del abuso sexual en el contexto residencial es bastante reciente;
inicia en los años noventa, a partir de los escándalos suscitados en diferentes
países (Allroggen
et al.,
2017; Timmerman & Schreuder, 2014). Tal como señalan Parkinson y Cashmore
(2017), el riesgo de abuso sexual en cuidados residenciales resulta
particularmente elevado, dado el factor situacional —mayor tiempo y espacio
para su ocurrencia— y el factor de vulnerabilidad —la existencia de
vulneraciones anteriores como variable de riesgo para la ocurrencia de nuevas
victimizaciones—.
Los
pocos estudios disponibles revelan que en Australia se registra un 55.3% de víctimas
masculinas y un 44.8% de víctimas femeninas en cuidados fuera del hogar (Royal
Commission into Responses to Child Sexual Abuse [RCRCSA], 2017). No obstante,
el estudio de Allroggen et al. (2017) en residencias de protección e
internados identifica mayor prevalencia de victimización en niñas para todas
las formas de violencia sexual (46.7% en mujeres versus 8% en varones).
En
comparación con el abuso sexual cometido en otros contextos, en cuidados
residenciales los abusos tienden a extenderse por largos períodos de tiempo y a
involucrar a múltiples sujetos perpetradores (RCRCSA, 2017). Si bien este tipo
de abuso puede ser cometido por distintos actores, la mayoría de los casos
corresponden a abuso entre pares (Allroggen et al., 2017; Timmerman & Schreuder,
2014). En términos de las estrategias de victimización utilizadas, la mayoría
de las agresiones emplean violencia física, psicológica, emocional o, como mínimo, amenazas
para acceder a sus víctimas y silenciar estos hechos (Allroggen et al., 2017).
La situación en Chile
La
separación del niño o de la niña de su medio familiar constituye una medida de
último recurso, utilizada cuando la familia no desea o no cuenta con las
condiciones mínimas para brindar protección y cuidado (ONU, 2010). En esta
línea, entre junio de 2022 y marzo 2023, 6549 niños, niñas y adolescentes
estuvieron al cuidado del Estado en residencias de protección en Chile
(Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia,
2023).
El
Comité de los Derechos del Niño (2011) reconoce que en instituciones del Estado, como
las residencias, los niños y niñas son víctimas de actos de violencia intensa y
generalizada, incluyendo la victimización de naturaleza sexual. En Chile,
diferentes estudios y comisiones investigadoras han alertado sobre la gravedad
de este tema (ver referencias en Pinto-Cortez et
al., 2024; Zúñiga et
al., 2024), producto
de lo cual el Comité de los Derechos del Niño (2018) efectuó una investigación,
concluyendo que
el Estado viola de manera grave y sistemática los derechos consagrados por la
Convención al no prevenir ni actuar oportuna y eficazmente frente a estos hechos de
abuso sexual infantil institucional.
La develación del abuso
sexual institucional
La develación es entendida como
el proceso mediante el cual el abuso sexual es conocido por terceros, siendo la
primera instancia al ser descubierto o divulgado (Capella, 2010). Luego de un
abuso sexual, la develación constituye un punto de in'exión
(Schoon & Briken, 2021) que permite
proteger a la víctima, reparar la experiencia abusiva y obtener justicia (Guyon
et al., 2021).
Sin embargo, en muchos casos se
puede presentar una extensa latencia entre el momento de ocurrencia de los
hechos y su develación, lo cual ha sido denominado «develación tardía»
(Capella, 2010). Esto puede ser particularmente frecuente en contextos institucionales
caracterizados por «dinámicas de traición, secreto, abuso de poder y contextos
en que la develación se considera
prohibida para la víctima» (Blackmore et al.,
2017, p. 44).
Entre los factores que
dificultan la develación, Hunter
(2010) menciona el respeto a la autoridad, roles de género rígidos, el tabú en
cuestiones sexuales, la falta de apoyo de adultos y la falta de un lenguaje que
permita verbalizar lo ocurrido (p. 179).
La develación suele ser difícil
e incluso traumática para las víctimas, al verse afectadas por las reacciones
adversas del entorno en donde se les ignora, se les descarta, no se les cree e,
incluso, se les castiga por contar lo ocurrido (Katz et
al., 2017; Spröber et al.,
2014). Esto obstaculiza la recuperación (Guyon et
al., 2021) y puede precipitar una retractación (Summit,
1983), en la cual la víctima se desdice del relato abusivo para recuperar la
homeostasis perdida.
Tal como han señalado Katz et
al. (2017), la literatura acerca de la develación en el
abuso sexual infantil institucional es escasa y sus hallazgos poco
consistentes, lo cual es particularmente agudo en América Latina y en Chile.
En
el mundo y en nuestro país, se han llevado adelante diferentes comisiones
investigadoras que
han accedido fundamentalmente a información aportada por niños, niñas y
adolescentes. Esto provee información valiosa, pero tiene limitaciones y
dilemas éticos complejos, en tanto los sujetos de investigación presentan una
extrema vulnerabilidad, estando muchas veces aún en contacto con el individuo
perpetrador (Instituto Nacional de Derechos Humanos, 2017).
En
cambio, el presente estudio emplea un diseño retrospectivo que permite acceder a la fuente
primaria (es decir, a las víctimas), pero disminuyendo significativamente el potencial riesgo para
sus participantes. Se centra en población adulta, considerando que el 79% logra develar el abuso
recién en la adultez, y tarda en promedio 22.4 años en revelar lo ocurrido
(Katz et al.,
2017).
Así,
hemos accedido a las experiencias de sobrevivientes de abuso sexual infantil en
instituciones de protección, una vez que han llegado a la vida adulta y se han independizado de
estas; ello permite incrementar su seguridad y la libertad de su relato, así
como contribuir a un mejor entendimiento de este fenómeno y de sus
consecuencias. Las preguntas que orientan la presente investigación son las siguientes:
¿cuál ha sido la experiencia de los y las sobrevivientes de abuso sexual
infantil al develar estos hechos ocurridos en residencias de protección?, ¿cómo
lo refieren
sobrevivientes y psicólogas tratantes?, y ¿cómo han percibido las respuestas
generadas por el entorno para afrontar los abusos que han sido develados?
En
este orden de ideas, el objetivo de esta investigación es comprender, desde la
perspectiva de sobrevivientes y psicólogas tratantes, la experiencia de
develación del abuso sexual infantil en residencias de protección de Chile, así
como las respuestas que han recibido tras aquella, particularmente por parte de
las instituciones a cargo de su abordaje.
Dada
la escasez de investigación en estos temas, en este estudio pretendimos
complementar los vacíos en el conocimiento especializado, generando evidencia
situada que
permita fundamentar políticas preventivas y de intervención en este tipo de
casos, relevando para ello la comprensión desde la óptica de sus protagonistas.
Si
bien existe una extensa discusión en la literatura respecto al empleo de los
términos «víctima» o «sobreviviente» (Green et al., 2021), a nuestro entender el debate
corresponde más bien a diferentes posiciones subjetivas respecto a la propia
victimización, por las cuales se transita a lo largo del proceso de
afrontamiento. Así, quien en un primer momento fue víctima puede llegar a ser
sobreviviente, o no sobrevivir a esta experiencia. Por tanto, utilizamos
«víctima» en los momentos iniciales del abuso y reservamos el término
«sobreviviente» para quienes han podido sobrevivir esta grave forma de
vulneración.
Método
Hablar en primera persona y no
ser meros objetos de estudio de otros que van a
hablar por nosotros y lo terrible que
sufrimos, sino que nosotras gestionar la
palabra, también la voz, y que es
justamente lo que se silencia: nuestras voces.
(S1)
En
esta investigación empleamos una metodología de tipo cualitativa de carácter
exploratorio y descriptivo. Con ella buscamos desarrollar una mirada
retrospectiva de experiencias de develación de abuso sexual infantil en
residencias de protección en Chile, y de los significados (Shinebourne, 2011) que otorgan a estas vivencias sus
sobrevivientes y las terapeutas que han acompañado dichos procesos.
Desde
la idea de «mestizajes metodológicos» (Francisco et
al., 2015), en esta
investigación consideramos como principios epistémicos y metodológicos los
lineamientos de la investigación participativa y algunos aportes de las
metodologías feministas. Destacamos entre estos la mirada situada de los
procesos de develación, dando relevancia a los contextos específicos donde se producen las experiencias
relatadas, como también a la posición actual de quien las relata en primera persona
(Baltra, 1998).
De
acuerdo con lo anterior, entre las premisas de esta propuesta tuvimos el hacer
de los y las sobrevivientes participantes activos, críticos y reflexivos del proyecto, para que aportaran en sus diferentes etapas:
desde la construcción de objetivos, las estrategias de trabajo de campo, los
contactos con participantes, hasta el análisis de los datos recolectados.
El
respaldo de la Red de Sobrevivientes posibilitó el acceso a una muestra de seis
personas adultas que, en concordancia con los criterios de inclusión del
estudio, reconocen haber vivido experiencias de abuso sexual antes de los 18
años, durante su permanencia en residencias de protección de la Región
Metropolitana de Chile. Sus edades se sitúan entre los 30 y los 40 años al
momento del estudio. Se trata de cinco sobrevivientes de género femenino y uno
masculino. De forma complementaria, entrevistamos a ocho terapeutas de género
femenino (entre los 28 y 52 años de edad) quienes, con más de cinco años de experiencia laboral,
hubieran trabajado con al menos dos casos de personas que vivieron abuso sexual infantil en
residencias de protección. Llegamos a ellas a través de la técnica de bola de
nieve (Bryman, 2012). Las profesionales tienen entre 5 y 27 años de experiencia
profesional, con una media de 14 años (tabla 1).
Las
entrevistas, de alrededor de una hora de duración, fueron desarrolladas por la
investigadora responsable entre los meses de mayo y diciembre de 2022. Se
efectuaron en dependencias de la universidad o bien en lugares escogidos por
los sujetos participantes, incluida alguna entrevista en línea a solicitud
expresa de la persona entrevistada.
Tabla 1Caracterización
de participantes

Nota.
Utilizamos códigos a fin de
resguardar datos por consideraciones éticas.
Dichas
entrevistas contaron con pautas diferenciadas por tipo de entrevista: para el
caso de sobrevivientes, se enfocaron en comprender su perspectiva respecto a la
develación del abuso sexual infantil, la respuesta de las instituciones y los
efectos que
esto tuvo en su trayectoria de vida, «expresado en sus propias palabras»
(Taylor et al.,
2016, p. 102). Por su parte, para el caso de las terapeutas buscamos
profundizar en la perspectiva de quien ha acompañado a niños, niñas y adolescentes que han sobrevivido al abuso sexual
institucional, siendo testigo de sus vivencias de develación y de la particular
forma en que
lo significan
en los diferentes momentos de su trayectoria vital.
Las
entrevistas fueron grabadas, transcritas y luego analizadas a partir de las
directrices propuestas por Shinebourne (2011) para el análisis fenomenológico
interpretativo. Los relatos los complementamos con notas de campo de la
investigadora responsable, lo que dio origen a la revisión crítica del cuerpo de datos a
través de categorías conceptuales provenientes de la literatura especializada,
así como también de categorías emergentes propias del trabajo de codificación, reevaluación, reducción y afinamiento del árbol de conceptos. Lo
anterior dio como resultado 81 categorías repartidas en cinco grupos de
códigos. En este artículo profundizamos en dos de esos grupos: «experiencia de
develación» y «respuestas institucionales», que dotan de contenido los diferentes
apartados temáticos de este artículo. La etapa de análisis fue realizada en
conjunto por el equipo de investigación y un integrante de la Red de
Sobrevivientes, lo que nos permitió ampliar la mirada, evidenciando sesgos,
aportando reflexividad
situada y agregando valor y pertinencia a nuestros resultados (de la Cuesta,
2006).
Desde
una comprensión ética de la investigación como una acción transformadora,
desarrollamos este trabajo desde la mirada de la responsabilidad (Pajares,
2020), puesto que
se trata de una temática altamente sensible, cuya población requiere especial cuidado al involucrarla
en un estudio (Liamputtong & Ezzy, 2005). Así, con la cualidad de escucha
involucrada en la investigación cualitativa y una rigurosa aproximación ética,
buscamos coconstruir un diseño cuidadoso, no solo en lo procedimental sino
también en lo relacional. Los lineamientos éticos que contemplamos para este proyecto de
investigación fueron aprobados por el Comité de Ética en Investigación de la
Universidad Diego Portales. Adquirió especial relevancia la construcción de
consentimientos informados que explicitaran la total voluntariedad de la
participación y temáticas a tratar; la ejecución exclusiva de las entrevistas
por parte de la investigadora responsable, especialista que cuenta con más de 20 años en la
intervención e investigación en victimología, particularmente con víctimas de
abuso sexual infantil; y el contar con posibilidad de derivación a centros de
atención psicológica para participantes que lo requirieran.
Resultados
Organizamos
los resultados de las entrevistas realizadas en torno a temas centrales,
integrando tanto las perspectivas de las personas sobrevivientes como las de
las psicólogas tratantes. Estos actores accedieron a diferentes recortes de la
experiencia, dados por las vivencias a las cuales tuvieron acceso. Así, las
psicólogas tratantes intervinieron fundamentalmente en los casos de abuso
sexual denunciados, en los cuales se solicitó su actuación. Los sobrevivientes,
en cambio, lidiaron con una amplia gama de vulneraciones, algunas de ellas
incluso sin que
se reportara la denuncia correspondiente.
La
segunda diferencia radica en el conocimiento de las respuestas institucionales.
A algunas de ellas las víctimas tuvieron acceso, a otras lo tuvieron las
profesionales tratantes, pero en conjunto es posible articular un relato
construido mediante múltiples voces.
A
continuación, presentamos los testimonios de sobrevivientes y terapeutas en
cada tema, a fin
de comprender de forma integral el proceso de develación y la respuesta
institucional.
Experiencia de develación
«Sentíamos compasión por los
cabros que no podían hacer eso, que
estaban más calladitos, que no
podían ponerle palabras, que no
podían confrontar, que no
podían darle nombre, que no
podían denunciar, que no
podían movilizarse» (S1).
La develación de un abuso sexual
infantil vivido por un niño, niña o adolescente bajo el cuidado del Estado en
una residencia de protección constituye una experiencia muy compleja. Con base
en los aportes de sobrevivientes y psicólogas tratantes, a continuación
detallamos los diferentes elementos que permiten
caracterizar esta experiencia.
El destinatario
La mayoría de los y las
sobrevivientes señalaron que la
primera develación se hizo ante un par de la propia residencia, dada la falta
de confianza en el mundo adulto. Dicho
par generaba un espacio seguro para compartir vivencias tan delicadas como
estas: «Con el mundo adulto no hablábamos de estas cosas, porque
lo veíamos como un factor de riesgo, una diría ahora, como el peligro, como los
enemigos» (S1). El par que recibía
esta confidencia no era cualquiera;
usualmente se trataba de un hermano, una amiga, alguien de confianza
que
guardara ese secreto, pues el abuso podía ser interpretado por otras personas
como una debilidad, lo que podía
generar una situación de riesgo para la propia víctima:
Pero
a una a una, o dos, no a más que esas;
porque en un hogar tú tienes que
demostrar que tú eres fuerte, que
tú eres bacán. Entonces, eso es parte de la debilidad. Ser vulnerable, que
alguien me hizo algo, es parte de la vulnerabilidad. (S2)
Luego de revelado lo ocurrido al
par, los sujetos adultos podían enterarse de esto de forma intencionada o
accidental, por ejemplo, escuchando una conversación entre niños.
Los
desencadenantes de la develación
Pese
a los múltiples obstáculos que las víctimas enfrentaban para poder comunicar lo
ocurrido, refirieron
que, eventualmente, fueron capaces de
hacerlo al encontrar motivación suficiente. Entre las razones más frecuentes se contaba la
necesidad de detener el abuso o de alertar a otros pares que podían enfrentar igual riesgo,
desplegando una estrategia de protección entre iguales:
Hay otros que cuando entran, pucha, no cachan
una, y una no se puede hacer la tonta, decir: «Ya, todas pagamos los platos
rotos, así que
te va a tocar a ti», sino que ir alertando también, ir generando alguna suerte de
redes informales, de autocuidado. (S1)
Así
mismo, varias de las personas sobrevivientes entrevistadas dieron cuenta de la
develación como una suerte de «válvula de escape» destinada a aliviar una carga
emocional que
superó su umbral de tolerancia.
Otro
hecho que
precipitó la develación fue el relato del abuso de otra víctima, lo cual
permitió reflexionar
sobre la propia experiencia e identificar lo abusivo de una situación que pudo ser originalmente normalizada:
«Alguien develó; entonces, a propósito de esa develación, aparece todo, todo el
historial de victimización al interior de la residencia y aparecen todos estos
niños que
han estado involucrados» (PT3). De igual forma, la pregunta directa a otro par que se presumía victimizado podía
permitir que
este develara la situación.
Junto
con lo anterior, y según la experiencia de algunos terapeutas, el establecimiento
de un vínculo de confianza con al menos una figura adulta durante su período de
permanencia posibilitaba la develación: «Entonces va a depender un poco de quién va a generar este vínculo un poco
más significativo,
que me da la apertura de poder decir
"ayúdame", porque siempre es un grito de ayuda» (PT4).
Los tiempos de la develación
En general, la develación en
estos contextos presentaba una gran latencia, que
las terapeutas caracterizaron como tardía, en tanto el tiempo transcurrido dificultaba
la protección, reparación y persecución eficaz de
estos hechos. Varias de las personas sobrevivientes no pudieron comunicar lo
ocurrido sino hasta su vida adulta, luego de un largo tiempo de elaboración.
Incluso entonces la develación no estuvo exenta de dificultad:
«Lo que recuerdo es cómo yo me sentí:
el nudo de la garganta, el no poder verbalizar, el no querer
decir ciertas palabras, el querer maquillar
de alguna forma cómo había ocurrido» (S5).
Los obstaculizadores de la
develación
Los obstaculizadores que
se asocian a la latencia en la develación fueron diversos. Las terapeutas
mencionan dificultades en el lenguaje que
no permitían poner en palabras lo ocurrido, así como la falta de conocimiento
sobre sexualidad, lo que impedía
diferenciar manifestaciones afectivas de transgresiones de los límites
corporales, además de la culpa al sentirse copartícipes del abuso.
Igualmente,
algunas personas sobrevivientes dan cuenta de fenómenos disociativos que durante mucho tiempo impidieron
recuperar estos recuerdos y reconocer huellas mnémicas como hechos vividos:
«Pensaba que
eran un sueño y nunca imaginé que la iba a poder contar» (S5).
Finalmente,
una razón poderosa parecía ser el temor a no ser creído. Esto se vio agudizado
por el prestigio con el que contaba el sujeto perpetrador en su comunidad, lo cual
podía restar credibilidad a estos relatos: «Sí, porque estaba la opción de que no te creyeran, porque nosotras sabíamos que eran monjas. Entonces, en el
exterior sabíamos que (…) las monjas eran como ángeles» (S4).
Esto
se vinculaba con la desesperanza aprendida que experimentaban las víctimas, en
concordancia con su experiencia previa con el sistema: «"¿Cuál es mi
experiencia de decir un abuso?", "¿realmente se van a llevar al
agresor preso?", "¿va a haber justicia?"»; y lamentablemente la
experiencia es que
no, no va a pasar eso» (PT4).
Pero
la razón más frecuentemente mencionada por las terapeutas fue el temor de las víctimas a las
consecuencias que la develación pudiera generar en sus
propias vidas. Entre ellas, destaca el miedo al estigma, a sentir que las demás personas les señalan o culpan por los efectos
negativos que la develación pudiese generar para la
propia institución. En la tabla 2 sintetizamos los principales hallazgos del
análisis referido a las experiencias de develación del abuso sexual infantil en
contexto residencial.
Tabla 2 Experiencias
de develación del abuso sexual infantil en residencias de protección

Las respuestas institucionales frente a la develación
Las evaluaciones que
las personas participantes hacen de las residencias de protección fueron
variables. El funcionamiento de algunas de ellas fue valorado positivamente por
algunas de las psicólogas —particularmente en el último período—, mientras
otras lo evaluaron de forma más crítica. Así mismo, las respuestas
institucionales que las
personas sobrevivientes describieron por parte de las instituciones tras la
develación fueron heterogéneas, recibiendo reacciones diversas. A continuación,
describimos aquellas referidas por los
diferentes individuos participantes, de acuerdo con su propia experiencia.
La
normalización del abuso
«Entonces, como abuso sexual en
los hogares normales, o sea, se naturaliza. Todas tienen una historia que
contar o algo que les pasó» (S2). Las víctimas
señalaron haber recibido del entorno respuestas tendientes a normalizar el uso
de la violencia sexual al interior de las residencias, abordándola como una
experiencia compartida, como «algo que toca
vivir». Ello tendía a negar la vivencia de victimización y el daño en la
víctima, dificultando un abordaje preventivo,
proteccional o reparatorio.
Estas experiencias podían ser
normalizadas e, incluso, romantizadas por las propias víctimas como expresión
de cariño o interés, pues las carencias afectivas propias de su historia de
vida facilitaban esta lectura: «Porque ahí
viene un poco el concepto de "no, sí me quiere",
"me presiona porque le gustó
mucho"» (PT4).
Las personas participantes
dieron cuenta de una normalización acrecentada en aquel
abuso que sucedía entre pares,
interpretado por el mundo adulto como una interacción lúdica o propia de su
estadio de desarrollo: «Son niños, no importa», «Son niños, fue un juego», «Son
niños, no necesitan que nosotros
intervengamos en esto» (PT5).
El
silenciamiento de las víctimas
De
acuerdo con el relato de las personas participantes, el abuso sexual en
contexto residencial estaba atravesado por un mandato implícito de silencio:
«Lo que
pasaba en el internado también era como que nadie hablaba las cosas y como "te van a
tratar" o "no te van a creer"» (S4).
Este
silenciamiento parecía operar en varios registros; el primero de ellos apuntaba
a acallar la develación, impidiendo que los hechos fueran puestos en palabras y llegaran a
conocerse: «Porque
yo gritaba en las noches cuando él me iba a molestar y me hacían callar» (S3).
Esta
conducta de silenciamiento al interior de las instituciones puede vincularse al
temor por la propia responsabilidad del profesional o de la organización, al no
haber actuado con la debida diligencia para proteger a los niños o niñas bajo
su custodia: «Como sentirse que está pillada, por decirlo así, que ocurrió algo bajo su mando (…), y
ahí obviamente uno empieza a entender que estas cosas no se hablan o que trae consecuencias» (S1).
Un
segundo registro es que, una vez producida la develación, la víctima no
continuara hablando de eso por el temor a generar mayor daño en ella: «Mejor que no hable de eso porque más se va a acordar (…); pareciera que tiene este mandato de que [de] esto no se habla» (PT2).
Cuando
el presunto autor o autora del abuso era una figura adulta que trabajaba en la residencia, los
mecanismos de silenciamiento y secreto eran descritos con especial nitidez: «Me
acordé del caso del médico este que, como hacía como un voluntariado, no cobraba a la
institución. Imagínate lo que hacen los adultos, evaluar, que "vamos a perder el
recurso", "a lo mejor malinterpretaste lo que te dijo"» (S1).
La falta de credibilidad en las víctimas
La
experiencia descrita por las y los sobrevivientes fue de falta de credibilidad
en su relato, el cual era puesto en entredicho en el contexto institucional por
múltiples razones. Entre ellas, las personas participantes mencionaron las etiquetas de «niños problemáticos » que les acompañaban, la suspicacia que generaba el haber sido abusados o
abusadas previamente, la eventual ganancia secundaria que implicaría abandonar el hogar luego
de la denuncia interpuesta, la pérdida de credibilidad producto de una retractación,
así como dificultades
de salud mental que presuntamente impedían a las víctimas hacer una
valoración realista de los hechos: «Ella me dijo que yo tenía un trauma y que yo veía cosas malas donde no las
había» (S3).
La culpabilización hacia las
propias víctimas
Algunas de las personas
participantes transmitieron una visión culpabilizadora por parte de actores
institucionales, tendiente a responsabilizar a niños, niñas y adolescentes por
los hechos, lo cual se expresa en diferentes niveles. Por una parte, se describieron
reacciones que situaban el centro de
responsabilidad en las víctimas, producto de su origen y las características
atribuidas a ello: «Si la mamá se dedicaba al comercio sexual y el papá no sé qué,
qué
se podía esperar de esta niña que
efectivamente le gustaba tocarse con otras niñas» (PT8). De igual forma, pese a
la diferencia de poder y a las estrategias coactivas involucradas en el abuso, se refirió que algunos individuos profesionales
tendían a atribuir un consentimiento que los niños y niñas no habían otorgado ni podrían
entregar: «Así como "seguramente te gustaba", por eso fue tanto
tiempo» (PT1).
Las represalias contra las
víctimas
Los y las sobrevivientes
describieron diferentes reacciones negativas desplegadas por actores
institucionales producto de la develación: «Yo nunca me voy a olvidar de la ira
y la rabia de las personas adultas frente a los develamientos; la molestia»
(S1). Junto con esto, reportaron represalias orientadas al control de la
conducta y a impedir que el
relato se siguiera esparciendo: «Zamarreos para que
yo me callara y como yo siempre he sido llorona, gritona... Zamarreos o duchas
de agua helada para que se me pasara
la tontera, que decían ellas» (S3).
En definitiva,
la evaluación fue que las
consecuencias han sido fundamentalmente para las víctimas, quienes
debieron pagar un alto precio por comunicar lo que
estaba ocurriendo: «Ella vio que no había
ninguna repercusión positiva en su vida, que en el
fondo la develación solo había involucrado que
ella cambiara de una residencia a otra, a una peor» (PT6). Siendo así, no es de
extrañar que las víctimas pudiesen
retractarse, como resultado de las maniobras de negación y silenciamiento, en
un intento por disminuir las consecuencias negativas que
generaba la develación en sus vidas. Entre ellas describieron malos tratos,
empeoramiento de las condiciones de vida y disminución del contacto con sus figuras
significativas: «Restringir las salidas
desde una medida de protección implicaba soledad a ese niño, por ende,
retractación o minimización» (TP8).
El foco procedimental
desde la institución
La obligatoriedad de la denuncia
en delitos sexuales hacia niños, niñas y adolescentes podría tensionar a los equipos
de residencia, suscitando una suerte de crisis institucional, donde solía
reinar la desorganización, según refieren los
sujetos participantes. Así, lo que parecía
primar era el cumplimiento de los procedimientos definidos
por la institución, convirtiéndose muchas veces en el foco central de
preocupación: «Activar el protocolo. Creo que es lo
primero que le importa a todo el mundo.
Así como "Ya, anda a hacer la denuncia"» (PT7).
Pese
a que
muchas residencias contaban con protocolos de actuación, al momento de la
develación se describía un contexto de caos propio de las situaciones de
crisis, que
hacían al equipo
dudar de los pasos a seguir: «Cuestionándose nuevamente todo aquello que está definido, que está normado; o sea, me parece que se produce una reacción propia de
lo abusivo y de lo violento, de confusión, distorsión, cuestionamiento,
miedo...» (PT3).
Algunos
de los sujetos participantes señalaron que esta forma de actuación procedimental se activaba solo
en los casos de abusos cometidos por personas externas a las residencias, pero
no por personas internas: «Entonces, la protegíamos de lo que está fuera, pero no de lo que está dentro, porque adentro está todo bien» (S2).
Probablemente esto se traduzca en la evaluación negativa que hicieron varias personas
sobrevivientes sobre la utilización de protocolos para enfrentar estas
situaciones: «Cero protocolo. El único protocolo que me enseñaron alguna vez fue a
manejar los extintores de fuego» (S2).
La dificultad en la acogida y contención por parte de actores
institucionales
Frente
a esta actuación de corte procedimental, las personas participantes refirieron que tendía a ser dejadas de lado
justamente la acogida y la contención de ese niño, niña o adolescente
gravemente victimizado, que transitaba por esa experiencia con un enorme
sufrimiento y muchas veces en soledad: «Lamentablemente el profesional, por más
que quiera actuar de forma diferente, el
mismo procedimiento te atrapa... Si tienes que mandar cinco informes en un puro
día, ¿qué
espacio de contención vas a tener?» (PT4).
Pese
a que
no es la tónica, algunos participantes sí dan cuenta de profesionales y
funcionarios que
les hicieron sentir acogidos tras compartir lo que estaba sucediendo. Ahora bien, esa
acogida de tipo afectiva no siempre se acompañaba de un accionar en la línea
proteccional y podía quedarse a un nivel de empatía personal: «A ver, como las
personas adultas como amigables, por decirlo así, dentro de la institución
actuaban con un poco más de acogida, así como "pucha, qué lata"» (S1).
El
sistema parecía responder de forma más contenedora cuando el autor no
pertenecía al entorno residencial; en estos escenarios, los funcionarios y
funcionarias se describieron como personas más afectuosas, con tendencia a
empatizar e, incluso, a mostrar una suerte de discriminación positiva o
prácticas de compensación ante el daño sufrido: «Antes me castigaban, me
llegaban los reglazos con unas reglas de madera (…), pero después de esa vez,
de ese abuso, yo me acuerdo que cambiaron conmigo» (S6).
La sensación de impunidad del sujeto perpetrador
Otro
de los nudos críticos que transmitieron tanto las psicólogas tratantes como los
y las sobrevivientes, fue la sensación de impunidad, pues las develaciones no
parecían traducirse en una responsabilización de los autores o autoras por el
abuso: «Entonces, ella lo identificaba como una persona con poder. Entonces, para ella era
mucho el que
no hubiese ninguna repercusión en él, ya sea jurídica, social» (PT6).
Una
primera forma que
adopta esta impunidad es la ausencia de denuncia, por medio de la omisión del
deber legal de informar a las autoridades: «Y nunca, nunca jamás entregar los
antecedentes a la justicia» (S1). Una de las razones de ello parece ser el
temor a la pérdida del empleo, en la medida en que una denuncia podría repercutir en
un despido, particularmente en condiciones de precariedad laboral: «No, porque para ella era más importante cuidar
su trabajo. Entonces, nunca nadie iba a hablar nada» (S3). Otra de las razones
es que
el abuso podría poner en jaque al equipo y a la propia institución, al evidenciar las fallas
de quienes
deberían protegerlos. Por tanto, en un intento por defender la institución, las
decisiones que
se adoptaban podían desproteger a ese niño, niña o adolescente victimizado: «Me
cuesta decirte que
protegen al niño particularmente. Yo tengo la sensación que protegen al equipo, me protejo yo, protejo a la
institución (…). A que te sancionen, a que te echen, a que algo hiciste mal, a que te veas involucrado en un proceso
judicial que
desconoces» (PT3).
Sin
embargo, las personas participantes también destacaron a algunas figuras profesionales que asumieron la responsabilidad de
denunciar estos hechos, por lo cual afrontaron altos costos personales:
«Tomaron acciones que fue denunciar al hogar, denunciar a la religiosa;
bueno, por eso mismo las echaron también» (S2).
Incluso si el abuso era denunciado ante la justicia,
resultaba muy difícil probar delitos que ocurrían sin testigos, sin más evidencia que el relato de niños y niñas que no solían resultar
creíbles para el sistema.
En aquellos casos
denunciados, las terapeutas dieron cuenta de prácticas que generaban victimización secundaria de los niños, niñas y
adolescentes que transitaban por el circuito
jurídico-penal, particularmente antes de la promulgación de la Ley de entrevista videograbada (Ley 21 057). Estas tienen que ver con dilación
en las actuaciones, trato inapropiado y entrevistas inadecuadas por parte de
las y los operadores.
En la tabla 3 sintetizamos los principales hallazgos del
análisis respecto a las respuestas institucionales, incluyendo los temas
centrales abordados y su descripción.
Tabla 3 Respuestas
institucionales frente a la develación

Discusión
En la presente investigación
tanto las personas sobrevivientes de abuso sexual infantil en el período en que se encontraban al cuidado del Estado en
residencias de protección como las psicólogas tratantes, dieron cuenta de sus
vivencias respecto del proceso de develación y de la respuesta que han percibido por parte del entorno institucional.
Comenzamos este trabajo
indagando en las experiencias de develación de la victimización sexual infantil
en cuidados residenciales. Al respecto, las personas sobrevivientes se refirieron a una revelación inicial dirigida
principalmente a un par de confianza. Esta estuvo motivada por
diferentes desencadenantes, algunos de ellos orientados a resguardar la propia
integridad (detener el abuso, aliviar el malestar emocional y otros) o
centrados en el vínculo interpersonal (proteger a sus pares, identificarse con un par que ha vivido lo mismo, afrontar
la confrontación para revelar, generar un vínculo de confianza que permitiera comunicar lo
ocurrido).
La develación como mecanismo de
alivio emocional es descrita en la literatura con la expresión pressure cooker effect (efecto olla a presión), que se refiere a la acumulación de tensión
que, buscando una
válvula de escape, conduce a la opción de compartir lo vivido (McGill &
McElvaney, 2023).
Así
mismo, constatamos el vínculo signifcativo
como elemento fundamental para la develación, lo cual se erige como un punto de
in'exión (Schoon &
Briken, 2021) que
puede movilizar al entorno en aras de la protección, elaboración y reparación
(Guyon et al.,
2021).
De
acuerdo con lo referido por las personas sobrevivientes, muchas de estas
develaciones no lograron progresar para constituirse en puntos de in'exión que dieran lugar a la
protección integral, y pasaron a formar parte de lo que hemos denominado
«develaciones bloqueadas».
Esto da cuenta de un proceso en que
la revelación inicial es obstaculizada a través de distintos mecanismos que impiden que los hechos sean
conocidos por el sistema proteccional o jurídico penal. Para muchas de estas
víctimas, la develación no fue posible sino hasta mucho tiempo después, la
mayor parte de las veces en la vida adulta.
Si
bien, tal como demuestra el estudio de Katz et al. (2017), los tiempos de
develación son extensos, dicha latencia se explica por numerosos factores
obstaculizadores. Entre ellos se cuentan algunos vinculados a las
características del ciclo vital en que
se encuentran las víctimas, pero también a las dinámicas propias de lo abusivo
(caracterizadas por la culpa, la disociación, temor a no generar credibilidad,
la desesperanza aprendida y el miedo a las consecuencias). Varios de estos
obstáculos se han señalado en estudios previos, tales como la falta de lenguaje
para nombrar el abuso (Hunter, 2010) y el desconocimiento en materia sexual
(Hunter, 2010; Schoon & Briken, 2021), sumados a un sesgo biologicista en
lo que respecta a la
educación sexual de niños, niñas y adolescentes (Montenegro & Ezquerra, 2022).
Por
otra parte, la dificultad
en la recuperación del recuerdo luego de episodios traumáticos de victimización
sexual infantil ha sido entendida por Echeburúa (2020) desde el concepto de amnesia disociadora,
mecanismo que
«responde a la funcionalidad de olvidar lo sucedido» (p. 69), o bien a una
huella mnémica fragmentaria que
no se ha elaborado apropiadamente.
Las
respuestas institucionales descritas por las personas participantes frente a la
develación giraron en torno a la normalización del abuso, el silenciamiento, la
sensación de escasa credibilidad y culpabilización de las víctimas, las
represalias por parte del entorno, el foco de actuación procedimental en
detrimento de la acogida, así como la impunidad del sujeto perpetrador.
En
este sentido, el contexto residencial no solo incrementa la probabilidad de
sufrir una victimización sexual (Parkinson & Cashmore, 2017), sino que también se asocia
a una latencia mayor en la develación (Arredondo et al.,
2016).
Las
formas de reacciones negativas ante la divulgación no son exclusivas de la
realidad chilena; por ejemplo, en el caso alemán las investigaciones han dado
cuenta de ello, junto a una «falta de voluntad de las instituciones para
dilucidar los casos» (Schoon & Briken, 2021, p. 1). Esto también es
consistente con los hallazgos de la Royal Commission australiana (McPhillips,
2018), que describe
mecanismos organizacionales que
inhiben la develación, como la falta de credibilidad en las víctimas, la
culpabilización por el abuso, el aislamiento y el castigo. McPhillips agrega que el aislamiento es
«el resultado de estrategias burocráticas administradas por las autoridades con
una agenda explícita de proteger la reputación y los activos de la
organización» (p. 78). En la experiencia alemana, las personas sobrevivientes
valoran la actuación institucional en los mismos términos: «Uno de los
objetivos de este procedimiento era proteger la reputación de la institución a
cualquier precio» (Schoon
& Briken, 2021, p. 5). El castigo hacia la propia víctima por haber quebrado la ley del
silencio también es identificado
en estudios anteriores en cuidados residenciales (Katz et al.,
2017; Spröber et
al.,
2014).
La
Segunda Comisión Investigadora en Chile (Cámara de Diputados, 2017) llega a
conclusiones similares respecto a la impunidad percibida por las víctimas,
vinculándola con la ausencia de canales efectivos de denuncia, la
revictimización, la omisión del deber de denunciar, así como con la carencia de
protocolos eficaces
para resguardar los medios de prueba.
Por
su parte, el Comité de Derechos del Niño (2018) ha hecho presente la escasa
aplicación de protocolos efectivos frente a la detección de casos de abuso
residencial en Chile, así como la necesidad de mayor capacitación del personal,
aspecto identificado
también por investigadores de los Países Bajos (Timmerman & Schreuder,
2014).
Al
día de hoy, las personas sobrevivientes participantes en este estudio se
encuentran entre los 30 y los 40 años de edad, lo que da cuenta de
experiencias de larga data. Sin embargo, las psicólogas tratantes cuentan con
experiencias tanto antiguas como recientes, lo cual otorga mayor amplitud al
abanico temporal que
abarca esta investigación.
Los
resultados obtenidos a través del presente estudio permiten generar información
de primera fuente respecto a la develación del abuso sexual infantil en
residencias de protección, a través de las voces de sus protagonistas, lo cual
responde a una brecha identificada
en la investigación internacional (Katz et
al.,
2017) y, sobre todo, latinoamericana. Esto lo logramos a través de un estudio
retrospectivo con individuos adultos sobrevivientes, evitando acceder a las
víctimas infantiles, quienes
están en una posición de extrema vulnerabilidad. Pese a que este diseño no se
encuentra exento de sesgo y de reinterpretaciones de los recuerdos (Manay et al.,
2020), sí provee valiosa información, lo cual privilegia el bienestar y
seguridad de los sujetos participantes.
Las
personas sobrevivientes fueron protagonistas en cada una de las etapas de esta
investigación, gracias a una metodología cualitativa que combinó elementos
propios de la investigación participativa y del enfoque feminista. Relevar
el protagonismo de sobrevivientes, con los resguardos éticos correspondientes,
permite acceder a sus experiencias, aunque
es necesario hacer esfuerzos para no replicar las dinámicas de abuso de poder
de las cuales ya han sido objeto. Así mismo, la epistemología feminista admite hacer
una lectura situada cultural e institucionalmente, entendiendo el género como
una dimensión central en un fenómeno tan complejo como el abuso sexual infantil
y su develación.
Este
estudio tiene limitaciones relevantes a tener en cuenta, entre ellas, el
limitado número de participantes, particularmente de la población masculina, lo
cual sugiere la necesidad de profundizar a futuro con una muestra mayor que abarque diferentes territorios
y alcance una mayor variabilidad en términos del género.
Aún queda camino por
recorrer para comprender en profundidad la experiencia de develación del abuso
sexual infantil en un contexto residencial, así como el porqué de las reacciones
del entorno. Aspectos como la cultura institucional y las concepciones respecto
al género son categorías de análisis fundamentales, frente a las cuales se hace
necesaria su profundización en estudios posteriores (Timmerman & Schreuder,
2014).
Focalizamos
los resultados de la presente investigación en el funcionamiento de las
residencias de protección del entonces Servicio Nacional de Menores, pero el
contexto ha sufrido transformaciones importantes, especialmente en los últimos
años. Como hitos centrales, cabe mencionar la promulgación de la Ley 21 430
sobre garantías y protección integral de los derechos de la niñez y
adolescencia en 2022, así como la creación del nuevo Servicio Nacional de
Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia en 2021, así como la
implementación del modelo de residencias familiares. Este nuevo contexto
constituye una oportunidad privilegiada para aprender del pasado recogiendo la
experiencia de sus protagonistas, con miras a generar un nuevo sistema de
protección que
tenga como eje articulador el cuidado y el resguardo de su bienestar.
Los
resultados de esta investigación nos permitieron generar algunas
recomendaciones para la intervención y la actuación de las instituciones,
orientadas por las experiencias de los individuos sobrevivientes: primera, lo
más usual es que
los niños y niñas develen primeramente a otros pares (Lahtinen et al.,
2018; Manay et
al.,
2020), lo cual hace particularmente relevante incluir esta noción en las
estrategias preventivas. El testigo es una figura
clave, que puede ayudar a que estos hechos se
conozcan y a que
la víctima pueda ser protegida. Segunda, una vez conocidos estos hechos, es
central que los individuos
adultos a cargo efectúen la denuncia correspondiente. Para ello no solo son
importantes los protocolos de actuación, sino también la capacitación a los equipos de residencia
para que puedan desplegar
estrategias de protección, a la vez que
se preocupen por el acompañamiento y la contención de ese niño, niña o
adolescente gravemente vulnerado. Tercera, junto con esto, es necesario
proteger el empleo de los trabajadores y trabajadoras que denuncian,
particularmente cuando los hechos involucran a un funcionario, funcionaria o a
una autoridad institucional. Cuarta, el generar un vínculo de confianza entre al menos
una persona adulta y el niño, niña o adolescente puede facilitar el proceso de
develación y acompañamiento. Contar con una figura
adulta de referencia de la residencia resulta particularmente relevante para aquellos niños, niñas y
adolescentes tutelados que
no mantienen ningún vínculo con figuras
familiares, cuya vulnerabilidad resulta acrecentada. Quinta, incrementar la
eficacia y celeridad de
los procesos judiciales, manteniendo a la víctima informada acerca de los
avances del proceso, lo cual aumenta la sensación de control y predictibilidad.
La representación judicial a través de la figura
de abogado o abogada del niño (o de querellante
en causas penales) puede contribuir sustantivamente a este propósito. Sexta,
asegurar la educación sexual para los niños, niñas y jóvenes de residencias
(Schoon & Briken, 2021), lo cual debe formar parte de las políticas
preventivas y de desarrollo integral. Séptima, la generación de una comisión de
verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición para sobrevivientes
de este tipo de hechos ha comenzado a ser una realidad en diferentes lugares
del mundo, si bien constituye aún una deuda pendiente en América Latina.
Agradecimientos
Agradecemos
a los y las sobrevivientes que
generosamente compartieron sus vivencias y nos permitieron escuchar sus voces,
sin lo cual esta investigación no hubiese sido posible. Gracias también a las
psicólogas tratantes, quienes
acompañaron a las víctimas en su camino de recuperación. Agradecemos a Eneas
Espinoza de la Red de Sobrevivientes, quien
participó como asesor de este estudio. Contar con su valiosa experiencia nos
ayudó a mantener en el centro a las víctimas y su bienestar, a lo largo de todo
el proceso.
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*Este artículo se deriva de una investigación realizada entre los meses de enero de 2022 y julio de 2023. Financiamiento: Fondo de investigación para académicas de la Universidad Diego Portales (001-2022). Área: psicología. Subárea: psicología jurídica.
Para
citar este artículo: Contreras-Taibo,
L. Peralta-García, C., Albarrán-Ávalos, C., & Bossano-Colombo, A. (2025).
La develación del abuso sexual infantil en residencias de protección en Chile. Revista Latinoamericana de Ciencias
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