Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.2.6477
Los bebés leen el mundo: mediación de lectura en una biblioteca pública*
Babies read the world: reading mediation in a public library
Os bebês leem o mundo: mediação de leitura em uma biblioteca pública
Silvanne Ribeiro-Velázquez Ph. D.1 0000-0002-9778-7721
Edith Sebastiana Corona-Sánchez2 0009-0004-8392-6446
1 Universidade
Federal da Bahia, Brasil. Doctorado en Psicología
Evolutiva y de la Educación, Universidad de Barcelona. Postdoctorado en Desarrollo
de la Literacidad en la Primera Infancia, Facultad Procesos Educativos,
Filosofía y Letras, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.
Profesora investigadora de la Facultad de Educación/Universidade
Federal da Bahia, Brasil. 0000-0002-9778-7721. H5: 5.
Correo electrónico: silvanneribeiro@gmail.com
2 Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, México. Maestría en Prácticas Narrativas en la
Educación y el Trabajo Comunitario, Universidad Campesina Indígena en Red,
Puebla, México. Coordinadora de la Biblioteca Infantil de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México. 0009-0004-8392-6446. H5: 1.
Correo electrónico: edith.corona@correo.buap.mx
Recibido:
10.04.2024 Aceptado: 06.09.2024 Publicado: 29.04.2025
Resumen
Los bebés exploran el mundo desde su
nacimiento, ampliando sus experiencias con el lenguaje. Sin embargo, en América
Latina, la inversión en lectura para esta etapa es limitada. Este estudio
analiza la mediación de lectura en una bebeteca
universitaria pública, destacando el papel de los mediadores en la formación
temprana de lectores y el impacto de estos espacios. A través de un estudio de
caso, con observación y entrevistas, se identificaron tres ejes de análisis:
formación y actuación de las mediadoras; espacios y entornos que favorecen la
mediación; y composición del acervo de lectura. Las interacciones en estos
contextos impulsan el desarrollo de lectores autónomos y fortalecen la
comunidad. Se resalta el rol democrático de la universidad pública al brindar espacios
que favorecen la circulación de la lectura y la mediación.
Palabras
clave:
Mediación de lectura; biblioteca infantil; bebés; primera infancia; universidad
pública. Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco.
Abstract
Babies explore the world from
birth, expanding their experiences through language. However, in Latin America, investment in reading for this
stage of the life cycle is
limited. This study analyzes reading mediation activities in a library specifically designed for babies located
in a public university, highlighting
the role of reading mediators in the early formation of readers and the impact of these spaces. Through a case study that contains
observations and interviews, the
authors identified three areas of analysis: the training and
performance of reading mediators;
spaces and environments that promote reading
mediation; and the collection of books available to be read with babies. The
study identified that interactions in these contexts foster the development
of autonomous readers and strengthen the community. The democratic role of the public university is highlighted
through its provision of spaces that promote both
reading and reading mediation.
Keywords: Reading mediation; children’s library; babies; early childhood; public university.
Resumo
Os bebês exploram o mundo desde o nascimento,
ampliando suas experiências
com a linguagem. No entanto, na América Latina, o
investimento na leitura
para esta etapa é limitado. Este estudo analisa a mediação da leitura em uma bebeteca universitária pública,
destacando o papel dos mediadores na formação inicial de leitores e o
impacto desses espaços. Por
meio de um estudo de caso, com observação e entrevistas, foram
identificados três eixos de
análise: formação e atuação das mediadoras; espaços e
ambientes que favorecem a mediação;
e composição do acervo de leitura.
As interações nesses
contextos impulsionam o desenvolvimento
de leitores autônomos e fortalecem a comunidade.
Destaca-se o papel democrático da universidade
pública ao oferecer espaços que favorecem a circulação da leitura e a mediação.
Palavras-chave: Mediação
de leitura; biblioteca infantil; bebês;
primeira infância; universidade pública.
Introducción
La importancia de la lectura en la primera
infancia es un tema ampliamente difundido en la actualidad. Diferentes estudios
científicos atestiguan los benefcios de leer con
frecuencia a las y los niños pequeños y afirman cómo la lectura, impulsada
desde el nacimiento, se convierte en un potente y necesario «alimento que
nutre» a los bebés y a los niños y niñas[1]
antes de que adquieran la autonomía lectora (Carrasco, 1 2023; López, 2021;
Reyes, 2023).
Sin embargo, son menos numerosos los estudios
que evidencian la importancia de leer a los bebés y la relevancia de la
mediación de lectura en espacios públicos no formales, lo que justifica nuestro
interés por comprender el fenómeno y aportar datos a la discusión. Carrasco
(2018, 2023) sostiene que, a pesar del crecimiento del movimiento conocido en
Europa como educación temprana en literacidad en las últimas décadas, las
iniciativas en América Latina aún son tímidas en términos de inversión y
difusión de la importancia de la lectura dirigida a bebés y niños pequeños (0 a
3 años). En este sentido, se resalta la necesidad de políticas públicas y un
compromiso sociopolítico en los países latinoamericanos para garantizar el
acceso y la disponibilidad de espacios y programas que posibiliten eventos de
literacidad relacionados con la lectura diaria desde los bebés.
Este estudio investiga la relevancia de la
mediación de lectura en una bebeteca universitaria
pública en una ciudad de México (Puebla), con el objetivo de comprender el
papel de los mediadores en la formación temprana de lectores y analizar el
impacto de las bebetecas en dicha formación.
Pretendemos analizar acciones relacionadas a la lectura con bebés y niños
pequeños, destacando la experiencia con mediadores de lectura que ejercen su
labor en este espacio. Comprender las experiencias en bebetecas
tiene algunas importantes funciones. Para este trabajo, destacaremos dos de
ellas: 1) la necesidad de compartir experiencias exitosas con lecturas para
bebés y niños en América Latina; 2) llamar la atención al significativo papel
de los mediadores de lectura.
Las cuestiones que nos guiaron en la
construcción de los procedimientos científicos adoptados fueron: ¿cómo las
mediaciones de lectura en espacios colectivos públicos, no formales, favorecen
el desarrollo de los bebés y niños?, y ¿de qué forma espacios y acervos
destinados a la lectura en la primera infancia como las bebetecas,[2]
acercan niños y adultos a la lectura? Esperamos elucidar estas cuestiones a lo
largo del trabajo.
La importancia de leer para los bebés radica
en la necesidad de una mediación atenta por parte de adultos, así como en la
disponibilidad de espacios específicos y acervos de calidad. Sin embargo, se
plantea un desafío para el área que consiste en cómo contribuir a la formación
de mediadores y lectores autónomos desde la infancia, en entornos que pueden
fortalecer las mediaciones que, inicialmente, tienen lugar en el seno familiar
y en las escuelas de educación infantil. Este proceso se presenta como una
labor compleja que requiere esfuerzos conjuntos para promover una cultura
lectora desde las etapas más tempranas. Diferentes estudios respaldan la idea
de que los bebés y niños pequeños tienen mucho interés en relatos e historias
(Carrasco, 2023; López, 2022). En este contexto, se destaca la importancia de
garantizar que los libros, como objetos culturales, sean accesibles para ellos,
así como la presencia de adultos disponibles para guiarlos en esta
enriquecedora aventura.
La lectura en la primera infancia no se
entiende aquí como anticipación de la alfabetización o acciones preparatorias
vinculadas al acto de alfabetizar stricto sensu, aunque colabora en el complejo
proceso de alfabetización (Selpúveda & Teberosky,
2021). Postulamos la importancia de la lectura como un continuo que aporta una
serie de beneficios al desarrollo lingüístico oral y escrito de los niños,
favorece su inmersión en la cultura escrita, estrecha vínculos entre
adulto-niño(a), potencia el mundo simbólico, la imaginación y la creatividad,
amplía el vocabulario, auxilia en la organización del pensamiento, entre otros
puntos. Trasladando estos efectos, también existen estudios que apuntan a que
el acto de leer a un niño retroalimenta la intersubjetividad del adulto que
ejerce el papel de lector (Bonnafé, 2008). Es decir,
leer a un niño también provoca nuevos conocimientos en el adulto.
Los responsables de cuidar y educar a los
bebés son los principales actores en introducirlos en prácticas letradas. Según
Sepúlveda y Teberosky (2021), los contextos letrados, como un conjunto de
acciones que incluyen la lectura en voz alta y soportes textuales, posibilitan
interacciones entre el lector y las lecturas, teniendo una relación directa con
el desarrollo lingüístico. La lectura en familia y en otros espacios de circulación
de lo escrito, como un artefacto cultural (por ejemplo, en las escuelas o en
las bibliotecas) se vuelve fundamental para la inmersión de experiencias con el
lenguaje.
Sin embargo, los adultos que leen a los bebés
y niños pequeños, ya sea en casa o en otros espacios, necesitan impactarlos por
la experiencia de lectura (Ribeiro-Velázquez & Carrasco, 2023) y brindarles
oportunidades de lectura diarias (Munita, 2024). En un estudio llevado a cabo
en Ecuador con 22 familias y niños entre 0 y 5 años sobre los hábitos de
lectura, Briones-Quiroz y Gómez-Mieles (2022) encontraron que solo un padre
leía con frecuencia a su hijo y que el 46% participaba en prácticas de lectura
en casa una única vez a la semana. En cambio, en el ambiente escolar, casi el
70% de los niños y niñas afirmaron que les encantan
las posibilidades de manosear cuentos, apreciar ilustraciones y que les lean
historias. Se concluyó que es necesario convocar a las familias a contribuir en
prácticas de lectura de forma activa en sus hogares, puesto que el «cuánto» y
el «cómo» se lee a los niños tienen un impacto significativo en su desarrollo.
Además de la lectura en la escuela, las
lecturas en voz alta pueden ocurrir en un espacio específico destinado a este
fin. Estudios destacan la importancia de ambientes configurados especialmente
para la lectura con bebés y niños pequeños (Mota & Ichiama,
2023). En este sentido, las bebetecas, definidas como
espacios para la promoción de lecturas con/para niños de cero a seis años, se
convierten en encuentros entre individuos y libros, pero también entre niños y
adultos, mediadores de lectura y familias, en un universo cultural de vidas e
historias.
Desde hace décadas, la teoría sociocultural
de Vygotsky sostiene que el conocimiento surge en situaciones mediadas por
relaciones socioculturales y lenguaje (Dongo-Montoya, 2021). Para ese teórico,
el aprendizaje se origina en experiencias compartidas en la colectividad. En
este camino, las interacciones son esenciales, siendo responsables de la
organización del pensamiento y del desarrollo cognitivo.
En el ámbito específico de la lectura y la
escritura, no es diferente. Estamos de acuerdo con Luna et al. (2022) quienes
sitúan la literacidad como prácticas sociales mediadas que ocurren entre
individuos y libros: «Entendemos por literacidad aquellas prácticas sociales de
lenguaje que permiten a una persona responder y procesar la información en
determinado contexto, a través de la lectura, y convertirla en conocimiento el
cual puede ser manifestado oralmente o mediante la escritura» (p. 2). Los
estudiosos destacan la importancia de los eventos de literacidad en la vida de
los individuos y cómo estas experiencias impactan en la cultura a la que
pertenecen, transcendiendo a los muros escolares. Aquí tomamos el concepto de
experiencia defendido por Larrosa (2021), cuando afirma que el sujeto de la
experiencia es aquel tocado por ella, que no está cerrado a lo nuevo, que no
pasa incólume por los eventos de la vida y que experimenta sentimientos diversos.
Para el autor, la experiencia nos atraviesa, nos conmueve y nos (re)construye.
En el caso de los niños pequeños, en plena construcción de su identidad, estas
experiencias tienen un impacto importante en su formación.
En diálogo con estos autores, reafirmamos la
importancia de los intercambios socio-culturales y la
inmersión en diversas experiencias con prácticas letradas. En este trabajo,
destacamos el papel de las y los mediadores de lectura, quienes pueden ser
cualquier adulto que ejerza el acto de leer en voz alta, fomentando el gusto
por los libros en los niños y acercándolos, principalmente, al universo
literario a través de la mediación y el contacto directo con los libros. En
este viaje al mundo de la lectura, Ribeiro-Velázquez y Selpúveda
(2023), también señalan la importancia de las interacciones sociales y la participación
en eventos con prácticas letradas, y nos ayudan a entender que no siempre los
adultos que educan a los niños van a propiciar estos encuentros con los libros
de forma activa. La participación en contextos sociales incide en las distintas
maneras de convertirse en un individuo letrado.
La lectura y la escritura, a pesar de tener
componentes individuales, son prácticas que se construyen en contextos sociales
que convocan a experiencias participativas. El trabajo en equipo en diversos
ámbitos entre la familia, las escuelas y los espacios no formales de promoción
de la cultura se vuelve crucial en las experiencias de lectura y escritura de
los niños y, por tanto, en su desarrollo socioemocional, lingüístico y
cognitivo.
En este sentido, el diseño de la
investigación permite abordar los interrogantes planteados a través de
entrevistas y observaciones no participativas en una bebeteca,
especialmente durante los momentos de mediación lectora con los bebés y las
acciones relacionadas con las intervenciones de las mediadoras. La y el
mediador de lectura son interlocutores importantes para los niños: leerles en
voz alta, escuchar sus impresiones, posibilitar debates, animarlos a hablar
sobre lo leído, hacer hipótesis, inferir, construir otras narrativas a partir
de la lectura, escucharlos y «leer» su lenguaje corporal son acciones valiosas
que generan aprendizajes.
A pesar de todos los avances en políticas de
fomento a la lectura en las últimas décadas, América Latina[3]
sigue presentando niveles muy bajos de aprendizaje. En el continente más
desigual del mundo, los libros aún son para pocos, y muchas veces no se consideran
las diversidades culturales y socioeconómicas en los procesos de apropiación de
la lectura y escritura.
En sus estudios, Munita (2023, 2024) destaca
el carácter polisémico e interdisciplinario de la palabra «mediación», pero al
referirse a la mediación lectora en la infancia y juventud, especialmente de
textos poéticos, resalta que la dimensión relacional y los sentimientos
involucrados en el acto de leer a alguien carece de sentido si no están implicados
sentimientos y acciones de diálogo, sensibilidad y afecto. La bebeteca puede ser un espacio seguro, cultural,
hospitalario y acogedor, atendido por mediadores que promueven prácticas
sensibles de lectura cotidiana, entrelazadas con el juego, el arte, la ciencia
y las historias de vida de los individuos. De igual manera, «se debe aceptar
que el acto de lectura es un acto de incertidumbre» (Munita, 2023, p. 6), y
quizá ahí reside su belleza al proporcionar a los pequeños lectores
curiosidades, expectativas, sueños y encuentros consigo mismos y con el mundo.
Método
Esta investigación se configura como un
estudio cualitativo de carácter exploratorio; más específicamente, un estudio
de caso. Además de las técnicas de observación no participante, el trabajo
colaborativo de las dos autoras de este trabajo permitió lograr dos niveles de
participación a partir del conocimiento de la realidad. Una de ellas, Silvanne Ribeiro Velázquez, es especialista en educación en
la primera infancia y desarrollo del lenguaje, actuando en su estancia
posdoctoral en el locus observado. Mantuvo diálogos con Edith Sebastiana Corona
Sánchez, profesional que dirige la Bebeteca desde su
fundación; ella es mediadora de lectura y una de las creadoras del proyecto.
Esta particularidad del trabajo ha permitido un intercambio colaborativo de
experiencias.
Para este artículo destacamos la labor de la
mediación de lectura llevada a cabo por agentes educativos involucrados en
contextos de prácticas lectoras, centrándonos en la formación, la actuación y
las acciones emprendidas en la Bebeteca que
contribuyen a la humanización del mediador y a la formación lectora de los
bebés, niños y sus familias.
Se inscribe en la línea de la cuasietnografía, dado que, debido a limitaciones económicas
(el estudio no ha recibido financiamiento) y el factor cronológico, no fue
posible realizar estancias prolongadas en los espacios seleccionados, lo que
excluye la etnografía clásica que requiere una amplia inmersión en el campo.
Según Silva y Burgos (2011), en este tipo de metodología es posible garantizar
condiciones mínimas y efectivas, así como rigor ético para observar determinado
fenómeno in situ. Los autores afirman que el tiempo disponible en la
investigación cuasietnográfica no es un factor
decisivo ni determina si debe ser largo: «En ocasiones, la observación no se
hace en un único espacio, sino que los lugares de observación son múltiples y
la frecuencia de visitas a estos sitios son limitadas y discontinuas» (p. 94).
Estos principios también se aplican a esta investigación, dado que el diseño
metodológico abarca diferentes momentos dentro de la Bebeteca
y actores/actrices observados (mediadores, bebés y
niños).
Además, nuestro estudio se centra en la
observación de pequeños grupos culturales durante sesiones de lectura
específicas dirigidas a este público. Este tipo de investigación ofrece
oportunidades particulares en término de tiempo y situaciones seleccionadas,
brindando a la investigadora autonomía para elegir entre diferentes enfoques.
Recolección
de datos, procedimientos éticos y tratamiento de los datos
Como primer paso, se redactó un documento
formal para presentar la investigación y solicitar permiso al director general
de la Bebeteca, con el objetivo de iniciar las sesiones
de investigación. Una vez obtenida la autorización correspondiente, se llevaron
a cabo entrevistas específicas con la mediadora experimentada, previa obtención
de su consentimiento por escrito. Estas entrevistas fueron grabadas en audio
durante un período de 15 días, con una duración de dos horas por sesión. Se
utilizaron guías estructuradas y, posteriormente, se realizaron transcripciones
para el análisis de los resultados. Además de dicha entrevista y la observación
no participante, y considerando las especificidades de una investigación
cualitativa, se emplearon otros instrumentos como el diario de la
investigadora, notas de campo y fotografías del espacio y del acervo sin la presencia
de personas, preservando así la ética en los estudios con seres humanos. Se
siguieron estrictamente todos los principios éticos, y cabe destacar que el
estudio fue previamente aprobado por un comité de ética establecido por una
universidad pública en México. Todas las personas que estuvieron presentes en
las sesiones específicas observadas de mediación fueron presentadas a la
investigadora principal y otorgaron su consentimiento, aceptando su presencia
en el espacio. Las participantes ejercieron la mediación como parte de las
actividades de su grado universitario, pertenecen al género femenino y tenían
entre 20 y 28 años en la ocasión del estudio.
El tratamiento de los datos consideró la
información recopilada en los diversos instrumentos mencionados anteriormente.
A partir de esto, se desarrollaron categorías de análisis basadas en la
información observada y recopilada, así como en el análisis de la documentación
que rige los principios de la biblioteca y la universidad en cuestión. Estas
categorías se construyeron en función de los hechos observados y sirvieron como
soportes importantes para organizar los datos. Posteriormente, se llevaron a
cabo diferentes triangulaciones con las técnicas utilizadas, con el fin de
responder a la pregunta de investigación y comprender el fenómeno estudiado.
Desde nuestro punto de vista, además del
factor temporal, existen otros aspectos fundamentales que deben ser
considerados en este tipo de estudio. Por ejemplo, la sensibilidad
investigativa y los conocimientos previos de la investigadora sobre el fenómeno
en cuestión. Estos conocimientos ayudan en la definición de los criterios
observados, en la conducción de las entrevistas y en la toma de decisiones que
finalmente conducen a conclusiones significativas. Esos elementos fueron tenidos
en cuenta durante la intervención en el campo.
Durante el trabajo de campo se incorporaron
aspectos que se alinean con los principios mencionados anteriormente, abarcando
la cultura como una vía necesaria a la comprensión del fenómeno estudiado y con
la intención de acercarse a las experiencias infantiles en contextos
socioculturales. Específicamente en el caso de los bebés y niños pequeños, la
observación en entornos de uso y práctica del lenguaje se convierte en valiosas
oportunidades para comprender sus percepciones (Delalande,
2011).
Como técnica investigativa, y a partir de la
problemática que orientó la investigación, se diseñaron enfoques de trabajo que
nos ayudaron a comprender el fenómeno y a analizar los datos, los cuales pueden
resumirse en: 1) observación sistematizada de sesiones de mediación de lectura
específicamente con bebés y niños pequeños; 2) observación, registros escritos
y fotográficos del entorno material y físico, como el acervo de libros y el
mobiliario; y 3) entrevistas semiestructuradas entre las autoras.
Resultados
La Bebeteca
investigada es de carácter público y se encuentra ubicada en un centro
universitario de una importante universidad en México. El financiamiento
proviene del Gobierno Federal y es gestionado por el director general de
bibliotecas de la universidad.
Inició sus actividades en 2012 y está
instalada en la planta baja de la Biblioteca Central Universitaria, con el
propósito de promover prácticas cotidianas de lectura con bebés, niños y sus
familias. El servicio que ofrece está abierto al público en general. Aunque
solo los trabajadores de la universidad pueden tomar libros en préstamo, todas
las personas interesadas tienen acceso al espacio y pueden disfrutar de los
libros.
El espacio físico es amplio y se compone de
un ambiente interno y externo. En el ambiente interno se pueden observar tres
subdivisiones: una recepción, una sala pequeña con juguetes en madera y sillas
y el salón principal con estanterías y almohadones que invitan a una lectura
cómoda. Las estanterías están abiertas y albergan una amplia diversidad de
libros. Las actividades de mediación de lecturas son diversas,[4]
dirigidas tanto al público infantil como a los propios mediadores y familiares.
En el ambiente externo, hay un pequeño huerto y árboles que conforman un
hermoso jardín, además de un tablero de ajedrez gigante en el suelo.
Siendo un espacio público, se invita tanto a
la comunidad interna como a la externa, aunque las personas más cercanas son
aquellas que tienen una relación con la universidad: «Hay muchas personas del
espacio de cuidado infantil para hijos de trabajadores universitarios, que
también se encuentran en la misma ciudad universitaria. También estudiantes de
grado que traen a sus sobrinos, hijos, amigos, así como visitas escolares que
contribuyen a dar a conocer las actividades de la biblioteca para atraer al
público externo» (entrevista, 12/01/2023).
Según el reglamento universitario, los
estudiantes están obligados a realizar un servicio comunitario. El reglamento
exige completar 480 horas de servicio social en diferentes ámbitos de su
elección (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2009, 2015). Una de las
opciones de esos servicios es la posibilidad de ejercer el trabajo de mediador
de lectura, ofreciéndola a los niños durante seis meses.
Uno de los efectos positivos de esta labor se
relaciona con el impacto en la formación académica de los estudiantes que optan
por ser mediadores. Carrasco et al. (2017) entrevistaron a nueve estudiantes
universitarios que desempeñaron dicho rol en la biblioteca y llegaron a
conclusión que «la experiencia de leer para otros impacta las formas de leer
para propósitos escolares en la universidad» (p. 325). En general, los
estudiantes expresaban que muchas veces no comprendían los propósitos de la
lectura en sus propios textos universitarios o solamente leían este tipo de
texto. A través del trabajo como mediadores, hubo un impacto en su forma de
sentir y utilizar los libros, ampliando sus intereses con la cultura escrita.
Dentro del campo de los estudios de la
didáctica de la literatura, existe un amplio consenso de que el mediador de
lectura no es exclusivamente el o la maestra que está en el aula (Colomer,
2002). También se refiere al profesional que cumple este rol en entornos no
formales, como bibliotecarios u otros individuos que participan en actividades
socioculturales como parques, ferias, plazas, entre otros. Este profesional
desempeña un papel fundamental en la formación de lectores, especialmente en la
primera infancia, cuando los niños aún no han desarrollado su autonomía lectora
y se encuentran en proceso de apropiación lingüística (Fritsch, 2025).
A partir de este punto, y utilizando todos
los instrumentos empleados en este estudio, abordaremos a la problemática de la
investigación mediante un análisis categorial, dividiéndola en tres ejes de
organización. A nuestro parecer, estos ejes o categorías no están aislados,
sino que funcionan como una amalgama de aspectos que contribuyen a comprender
la información recolectada: 1) formación y actuación de las mediadoras de
lectura; 2) espacios y entornos que favorecen la mediación; y 3) composición
del acervo de lectura.
Formación y actuación
de las mediadoras de lectura
«La poesía es la
infancia de la lengua.»
—Manoel
de Barros (traducido por Doguim, 2010)
Dentro
de la Bebeteca, las personas que fomentan las
prácticas de lectura son:
·
Mediador
administrativo: el director general de bibliotecas de la universidad desempeña
un rol crucial al tomar y gestionar los aspectos administrativos y financieros
para establecer el proyecto en la biblioteca universitaria. Reconoce la
importancia de la Bebeteca y contribuye a su
implementación.
·
Mediadora
de lectura experimentada: es la responsable de la Bebeteca.
Su experiencia y conocimiento en mediación de lectura la convierten en un
elemento fundamental para el éxito del proyecto.
·
Mediadores
de lectura aprendices: estudiantes de diversas licenciaturas que participan en
el programa de servicio social «Coadyuvar socialmente con la lectura desde la
primera infancia». Estos estudiantes deben completar 480 horas de servicio, durante
las cuales comparten lecturas en la biblioteca. El número de participantes
varía, generalmente entre 6 y 20 personas por semestre.
Las madres, padres u otros cuidadores de
bebés y niños que asisten a la biblioteca también ejercen como mediadores de
lectura. Estos familiares primero participan en las sesiones de lectura,
observan a las mediadoras y a los niños mientras leen, exploran la Bebeteca y gradualmente se convierten en mediadores de
lectura de sus hijos.
La concepción de las mediadoras[5]
se fundamenta en su intención de facilitar encuentros mediados por los libros.
Son individuos con disposición y sensibilidad para escuchar respetuosamente las
ideas que surgen durante las lecturas compartidas. Como afirma Colomer (2002):
«En el caso de la lectura, los adultos nos encargamos de "hacer las presentaciones"
entre los niños y niñas y la literatura y los libros» (p. 9). Muchas de estas
mediadoras tienen una sensibilidad especial que, parafraseando al poeta Barros
(2022), les permite volar y a hacer volar la poesía y otros géneros «fuera del ala».
En
la Bebeteca se prioriza la convocatoria a la lectura
desde la primera infancia. Se ha establecido un programa continuo de
actividades, con un enfoque especial en la «lectura con bebés»:
Aunque se convoca a
bebés de 0 a 3 años, es común que niños que crecieron rodeados de lecturas y
todavía disfrutan de participar en actividades dirigidas a bebés, se unan.
Algunos de ellos, incluso leen con naturalidad para los lectores más jóvenes,
porque han asumido que es una actividad importante y que cualquiera que quiera
y que sepa leer, lo puede hacer (entrevista, 16/01/2023).
Estos procedimientos fueron desarrollados a
lo largo de los años que crecieron siendo acompañados en este espacio, el cual
les invita a leer desde muy pequeños.
El área destinada a las lecturas con bebés se
encuentra en el centro de la Bebeteca, equipada con
colchonetas y almohadones, lo que permite a los bebés caminar descalzos, gatear
y explorar los libros mientras los adultos les leen (observación, 11/01/ 2023).
La mediación se ha revelado como un componente esencial para despertar el interés
de los niños y acercarlos a la lectura.
En una sesión típica con bebés, que se lleva
a cabo de lunes a viernes a las cuatro de la tarde y dura una hora, se aprecia
desde el diseño del espacio una invitación lúdica a la lectura. A los bebés se
les ofrecen libros de diferentes materiales, como cartón o plástico, que pueden
explorar. Aunque también se leen libros de papel más frágil, pero con textos
interesantes, siempre con precaución para evitar que se lastimen con el filo de
las hojas: «Los libros se convierten en buenos "juguetes", objetos
culturales explorados con curiosidad por los bebés» (entrevista, 16/01/2023).
Los estudios de López (2021) corroboran estas ideas:
Todos los niños leen desde el mismo momento en que llegan al mundo,
lecturas «emancipatorias» podríamos decir, inmersión en la lengua materna que permite comenzar a otorgar
sentidos a los estímulos infinitos que lo rodean y lo acunan en los hechos de
la cultura y de la vida biológica. (p. 9)
Sobre la mediación lectora, se constató el
principio de que «cualquiera que quiera puede ser un mediador de lectura, pero
no es suficiente saber leer; es necesario respetar a los niños y estar imbuido
por la experiencia de la lectura» (entrevista, 17/01/2023). En cuanto a la
formación de las mediadoras, «se transmite la idea de que pueden asumir el
papel de mediadoras porque desean hacerlo: el principal requisito es que tengan
disposición. Desde que llegan a la universidad deben mostrar entusiasmo»
(entrevista, 17/01/2023).
Otro principio que se destaca en este proceso
formativo es la importancia de brindar a los estudiantes universitarios
oportunidades para experimentar vivencias lectoras. De esta manera, se llevan a
cabo los llamados «círculos de lectura», en los cuales se invita a las
mediadoras a bordar mientras una voz narra algún libro a las estudiantes
(observación, 18/01/2023).
Aunque la habilidad para bordar no es un
requisito, esta actividad fomenta la concentración y permite a las nuevas
mediadoras explorar la tela y el hilo como herramientas de expresión artística.
A medida que los estudiantes trabajan en sus bordados, establecen vínculos
entre sí y con los textos, creando una red de conexiones que trasciende la mera
lectura: «Esta actividad propicia concentración y su mente se sumerge en la
narrativa, en una voz que les cuentan una historia» (entrevista, 17/01/2023).
En esta dinámica simbólica pueden participar familiares y cualquier persona que
desee involucrarse en esta mediación.
Se ha observado que algunas mediadoras
testimonian que es en la Bebeteca donde comienzan a
experimentar el placer de la lectura. Llegan con las demandas académicas de sus
vidas y una lectura centrada en los textos universitarios, lo que limita su
tiempo para la lectura literaria. Sin embargo, la primera actividad de la tarde
en la Bebeteca antes del mayor horario de afluencia
de las familias se dedica a esta actividad formativa que está teniendo un
impacto en las experiencias lectoras de las propias mediadoras. Un ejemplo es
la actividad de los bordados, en la cual la etapa final implica la creación de
un tendedero de bordados en el que problematizan el papel de la mujer en la
sociedad actual. La inspiración para los círculos de lectura y bordado proviene
de mujeres en Texocuixpan, Ixtacamaxtitlán,
Puebla. En aquel lugar, las mujeres se reunían cada tarde en el kiosco del
pueblo para bordar y conversar.
Durante las sesiones de bordados, las
mediadoras estrechan lazos y forman una red de afectos no solo con los textos
que leen y crean, sino también entre ellas y su cultura. Lo que podría parecer
una actividad inusual en una biblioteca es, en realidad, un ejemplo de lo que
Barton y Hamilton (2004) argumentan sobre la literacidad que transciende los
muros escolares. Esta subraya la importancia de los espacios donde los adultos
puedan desarrollarse en sus propias prácticas sociales y de lectura.
Otra acción formativa para los estudiantes
que participan como mediadores implica una inducción que incluye fotografías,
teorías sobre la lectura y narrativas sobre historias de la Bebeteca.
«Basándose en estas experiencias, las mediadoras están "preparadas"
para asumir sus roles al prestar sus voces, miradas, gestos, cuerpo y esencias
al arte de la lectura para bebés y niños» (entrevista, 18/01/2023). Los espacios,
ambientes y acervo disponible en la Bebeteca
continúan motivándolos en su actuación cotidiana con los niños.
Espacios y entornos
que favorecen la mediación
«Me acuerdo de un
niño repitiendo las tardes en ese jardín.»
—Manoel
de Barros (traducido por Doguim, 2010)
Después de explorar y escuchar historias,
poesías, canciones, juegos de palabras y otras narrativas, los bebés comienzan
a investigar diferentes formatos de libros. Están en pleno desarrollo físico y
socioemocional, así que disfrutan moviéndose y satisfaciendo su curiosidad
(observación, 14/01/2023). Los encargados de la organización de los espacios y
ambientes de la Bebeteca son conscientes de esto, y
la concepción de niños como seres de derecho y de lenguaje está presente en
cada rincón: en la disposición y diseño de los muebles, en la configuración de
espacios, en la organización del material al alcance de todos, en los
almohadones qué invitan al bebé y su cuidador(a) a compartir la lectura y en
los cajones con libros seleccionados cuidadosamente.
Durante una de las jornadas de observación,
se constató, por ejemplo, que un bebé de 18 meses elige con determinación un
libro en particular. Aunque todavía no camina con seguridad y cae antes de
alcanzar su objetivo, con la mirada atenta de su madre, se levanta por sí mismo
y se dirige directamente a su libro favorito. En la estantería, sabe
exactamente dónde se encuentra su colección preferida… Su madre lo aplaude y,
al mismo tiempo, una mediadora que pasa cerca le dice: «Muy bien, te gusta
mucho este libro, ¿verdad?». El bebé sale corriendo con una sonrisa y su libro
en la mano, como si estuviera diciendo: «¡Me encanta y sé cómo agarrarlo solo!»
(observación, 11/01/2023). Toda la atmósfera creada converge en la acción del
bebé.
La disposición de los materiales y de los
muebles está pensada para fomentar estos encuentros entre los bebés y los
libros. Para lograrlo, se presentan los libros en canastos y se utilizan
muebles diseñados de manera delicada para que las portadas de los títulos sean
visibles. La organización del material facilita el acceso autónomo y se erige
como un pilar basado en la idea de asistir a los bebés en sus intereses; además
de permitirnos entender sus elecciones y su mundo simbólico.
Junto con el acceso a los libros, también se
encuentran disponibles las voces de quienes hacen posible el entorno de la Bebeteca (observación, 13/01/2023). Montes (1999) comparte
la imposibilidad de separar los libros del espacio y los escenarios que habitan
en nuestra memoria desde la infancia. Para la autora, esta atmósfera está
impregnada de cuerpos, gestos y objetos con significados; voces que nos ayudan
a transcender el mundo simbólico que las narrativas literarias nos presentan.
Las palabras que emergen en las entrevistas
respaldan el escenario descrito por Montes (1999): «Los bebés son nuestro grupo
más importante al que deseamos atraer. Les leemos todos los días. Puede parecer
mucho tiempo, pero ellos se mueven, exploran los espacios, salen, regresan, y
todo eso forma parte de su experiencia» (entrevista, 12/01/2023). En el caso de
los bebés y niños pequeños, los espacios desempeñan un papel particularmente
crucial. Estos espacios necesitan establecer conexiones y acogimientos para que
se sientan emocionalmente vinculados con los libros y la cultura escrita, lo
que les permite explorar sus entornos mientras se sientan seguros.
En su afán por satisfacer la curiosidad de
los bebés en explorar la Bebeteca, las mediadoras
establecen vínculos afectivos con ellos y sus familiares. Es común ver a los
bebés gateando libremente por los espacios disponibles. Sin embargo, en otros
momentos, también se nota cómo las mediadoras los toman en brazos y les
presentan delicadamente diferentes libros. Al observar las reacciones de las
madres y padres, parece que asumen que las mediadoras tomarán un libro para
describir un dibujo en una página o nombrar objetos. No obstante, pronto se dan
cuenta de que realmente están leyendo los textos y que los bebés reaccionan
ante ello, lo que a menudo sorprende a estos familiares (observación,
12/01/2023).
Además de los espacios internos con muebles
diseñados de manera adecuada, la Bebeteca cuenta con
un espacio exterior que incluye un pequeño jardín. Al concluir la sesión de
lectura, los bebés tienen la oportunidad de dirigirse a ese huerto para
observar plantas, flores, insectos y el cielo. Disfrutan de un paseo al aire
libre y luego regresan al interior para otra lectura, pero ahora con una
sensación renovada. Se mueven, balbucean, se comunican de diversas formas y se
encuentran con otros bebés y niños de distintas edades. Observan la naturaleza
en un ambiente enmarcado por libros, pero también interactúan con otros
elementos que enriquecen su infancia (observación, 11 y 12/01/2023).
En conjunto, los espacios creados se
convierten en verdaderas invitaciones al acto de la lectura, a contar historias
y a comprender los lenguajes de los bebés. Estos también permiten que los
individuos se afirmen como sujetos sociohistóricos que se expresan de diversas
maneras. La Bebeteca desafía la concepción
tradicional de que una biblioteca es solo un lugar destinado a actividades
escolares en completo silencio. Gracias a los avances científicos en el campo
de la lectura y la escritura en la primera infancia, sabemos ahora que no
existen silencios en los encuentros entre los niños pequeños y los libros. Como
nos recuerda Reyes (2009), «el espectáculo de un bebé comiendo libros en triángulo
amoroso con un adulto que le lee, demuestra que hay mucho por hacer desde temprano»
(p. 39).
Composición del
acervo de lectura
«Las cosas que no
tienen nombre son más pronunciadas por los niños.»
—Manoel
de Barros (traducido por Doguim, 2010)
La dimensión material representada por el
acervo es otro elemento esencial en la Bebeteca. La
composición de dicho acervo se refiere a la variedad y diversidad de libros y
materiales disponibles en la biblioteca. Es importante que esté compuesto por
una amplia gama de materiales que abarquen diferentes géneros literarios,
libros informativos, temas, niveles de dificultad y formatos. Como nos señala
Carrasco (2006): «Sin la existencia de textos, definitivamente no hay lectura.
Aunque no debemos ingenuamente suponer que su sola existencia garantizará la
lectura, pero permite la posibilidad del encuentro» (p. 43).
En la Bebeteca el
acervo es variado y cuidadosamente seleccionado.[6]
En la actualidad, cuenta con 3760 títulos que forman parte del suyo específico.
La bibliodiversidad es un hecho y la concepción es
que «un libro suele ser un punto de partida que despierta otros encuentros con
las historias de uno, de su vida, nos cambia, nos transforma.» (entrevista,
11/01/2023).
Estos libros están organizados siguiendo
criterios con el objetivo de facilitar la disponibilidad para los bebés, niños
y sus familias. Con la finalidad de atender a este objetivo, se constató que
los libros están agrupados en colecciones de autores, ilustradores, editoriales
o géneros. También hay estanterías de libros para adultos y un mueble destinado
a la exposición de libros informativos. Confluyendo con la concepción de
espacio evidenciada anteriormente, los libros brindan a los visitantes
diferentes experiencias (observación, 18/01/2023).
Prioritariamente, los libros están
organizados pensando en la facilidad para los niños, familias y mediadores. Se
parte del principio de que no existen libros específicos para determinadas
edades, sino que cualquier persona puede estar interesada en diferentes
historias. También se sigue la premisa de que los bebés manifiestan intereses,
además de poseer la capacidad para expresarse: «Bebés de cerca de un año y
medio, llevan sus peluches para que les lean, un acto simbólico que evidencia
las experiencias que viven aquí» (entrevista, 11/01/2023). A lo largo de las
experiencias con prácticas letradas, se constata que los bebés, después de
«leer» poesía y juegos de lenguaje, se acercan a otros libros, como los
informativos. Hay testimonios de que aquellos que crecen rodeados de lecturas
eligen libros para temas relacionados con sus fiestas, pasteles, entre otros:
«Son influenciados por las lecturas que eligen y otras que son presentados en
este espacio, están marcados por las historias que viven aquí» (entrevista,
12/01/ 2023).
Este hecho corrobora los datos de Sandoval y Landaverry (2019) quienes, como resultados de una
investigación realizada en una biblioteca en Lima, encontraron que los niños
que frecuentaron asiduamente las prácticas de lectura,
desarrollan su autonomía lectora. Según las autoras, estos comportamientos
surgen de la constancia en al espacio, la participación en las mediaciones, la
exploración de los libros y la construcción de una conexión con la biblioteca.
Las mediadoras se adentran en este universo y
a menudo eligen un libro para ser narrado en actividades colectivas como la del
bordado o para su lectura individual. Además, se sumergen en el mundo de la
literatura infantil, maravillándose con los intereses de los niños, pero
también con sus propios descubrimientos (observación, 8 a 18/02/2023).
La calidad de los libros es una dimensión
importante en la Bebeteca. Los criterios de compra no
se basan en obras comerciales, sino en un punto de partida que invita a los
pequeños lectores a explorar diversas posibilidades de apreciación literaria e
informativa. Los niños que frecuentan el espacio son incentivados a apreciar el
libro como objeto cultural, incluyendo la dimensión estética y gráfica desde
una perspectiva multimodal.
Dado que se trata de niños pequeños que están
en procesos iniciales de apropiación del lenguaje, desarrollo de su pensamiento
e identidad, la calidad de los libros se vuelve esencial. Se refuerza la
urgencia de convocar a otros actores para presentarles los libros, prestarles
una voz, ofrecerles momentos interactivos, en una atmósfera acogedora.
Involucrar a las familias es esencial, puesto que además de ser los principales
mediadores, son quienes van a elegir frecuentar y fortalecer los lazos entre
sus bebés y la biblioteca. Así, la mediación de lectura debe extenderse a los
familiares: «Hay relatos de padres y madres que no sabían de la importancia de
leer con sus niños. Muchas mediadoras también relatan que no se daban cuenta de
la importancia de leer literatura» (entrevista, 13/01/ 2023).
En síntesis, durante las sesiones se pudo
constatar que existen diferentes formas de apoyar a los niños pequeños en la
construcción de sus procesos lectores, en la apropiación de su lengua y su
propia identidad. Impulsar la lectura en un espacio específico, con buenos
libros y a través de narrativas que se despliegan en mediaciones sensibles, las
cuales además convocan la participación activa, se
convierte en un acto de resistencia cultural, educación y cuidado. Estos
hallazgos coinciden con los resultados encontrados en estudios previos
(Ribeiro-Velázquez & Carrasco-Altamirano, 2023), reforzando la importancia
de propuestas lectoras que reconozcan a los niños como sujetos plenos y partícipes
de su propio proceso formativo. Este hecho adquiere una mayor urgencia en el
actual escenario mundial, afectado por el neoliberalismo en distintos rincones
modelados por la globalización, en una sociedad caracterizada por el
agotamiento y el cansancio que nos oprime y nos impide llevar a cabo acciones
necesarias para apreciar la belleza del mundo en su cotidianidad, como denuncia
Han (2021).
Como Barros (2022) nos recuerda en el
epígrafe de esta sección: «Las cosas que no tienen nombre son más pronunciadas
por los niños». Esta afirmación nos hace reflexionar sobre la mirada recreadora
de la esencia de «ser niño», que se encuentra en una cosmovisión infinita en la
pequeña infancia: un universo ávido por explorar lo que los adultos ya no vemos
ni apreciamos en nuestra rigidez adulta. Es posible que hayamos perdido la
capacidad de «sentir» los detalles presentes en las sutilezas y pequeñeces de la
belleza del mundo. Los libros de calidad, especialmente los literarios, y los
espacios que promueven estos encuentros, se convierten en fuentes valiosas de
substratos para la niñez plena, tal como lo presenta Barros.
Discusión
A la luz de los resultados encontrados, se
puede afirmar que las mediaciones de lectura en espacios colectivos públicos y
no formales favorecen el desarrollo integral de bebés y niños, impactando de
manera positiva tanto en su desarrollo lector como en su dimensión
socioemocional. Así mismo, cuando estos espacios están organizados con un
acervo de calidad y contemplan a los niños y sus familias como protagonistas
activos, acompañados por mediadoras de lectura sensibles y atentas, se potencia
la experiencia lectora, así como se fortalecen los vínculos afectivos y
comunicativos entre adultos y niños. Estas prácticas no solo promueven el gusto
por la lectura desde las primeras etapas de la vida, sino que también
contribuyen a la construcción de comunidades lectoras inclusivas y
significativas.
El objetivo principal de este estudio fue
analizar la mediación de lectura en una bebeteca
universitaria pública, destacando el papel de los mediadores en la formación
temprana de lectores y el impacto de estos espacios.
Hemos constatado que las actividades diarias
de lectura en la Bebeteca generan un notable interés
entre su público: mediadoras, bebés, niños y sus familias. Estas actividades
resaltan la labor sociopolítica de la universidad, la cual entre sus funciones
incluye promover el pensamiento crítico de los ciudadanos y crear espacios
democráticos para la difusión de la cultura escrita. Los resultados de esta
investigación nos instan a reflexionar sobre la relevancia de tales espacios de
circulación de libros, destinados a la primera infancia como lugar privilegiado
para el desarrollo integral de los niños.
Además, los hallazgos indican que los bebés y
niños que participan en sesiones de lectura regulares tienen una alta
probabilidad de desarrollarse como lectores autónomos que establecen una
conexión emocional con los libros, el espacio y las mediadoras (Reyes, 2009).
Así mismo, el análisis realizado nos permitió comprender el problema general al
constatar la importancia del rol de las mediadoras como observadoras de la infancia
al convocar, escuchar, dialogar y prestar su voz a diversos personajes y
situaciones (Colomer, 2002; López, 2022). De este modo, se fomenta junto con
los bebés el acto de «desnombrar» lo previsible del
mundo, tal como nos enseña Barros (2022), construyendo infancias plurales a
partir de una imaginación erigida bajo experiencias afectivas de lecturas
diversas. Las mediadoras pueden ejercer sus funciones como promotoras de
experiencias que impactan tanto a los niños como a ellas mismas en su proceso
de formación universitaria y personal. Se destaca que, como estudiantes, las
actividades que ejercen en la Bebeteca les permiten
vivenciar experiencias ricas fuera del ámbito del aula y que, ciertamente, les
movilizan como lectoras y como individuos.
Las particularidades de un espacio dedicado a
la promoción de la cultura letrada, así como la diversidad y calidad del
acervo, nos llevan a considerar la imperante necesidad de inversiones por parte
del poder público y la formulación de políticas específicas para el fomento de
la lectura. La concepción actual de niños como sujetos de derechos no coincide
con la existencia de espacios y acervos empobrecidos, que perpetúan la exclusión
o tratan la lectura como un medio de disciplina para «niños inocentes» bajo un
control moral.
Para ampliar los hallazgos de esta
investigación, se sugieren futuras líneas de estudio que incluyan una mayor
extensión de las horas de observación, especialmente en las sesiones con bebés,
así como en otras bebetecas públicas de
Latinoamérica. Nuestro estudio contó con financiamiento propio, lo que implicó
desafíos que pudieron haber limitado ciertos aspectos del análisis. Si bien un
período más prolongado de inmersión en las sesiones diarias con un mayor número
de niños podría enriquecer los hallazgos, los resultados presentados aquí
representan una contribución significativa. Hemos documentado una experiencia
destacada de lectura en una bebeteca de referencia en
México y Latinoamérica, evidenciando su impacto en la educación temprana en
literacidad. Estos hallazgos refuerzan la relevancia de la lectura en la primera
infancia y subrayan la importancia de continuar investigando en este campo.
Hasta donde hemos podido investigar, las
interacciones entre las mediadoras y los participantes en los encuentros
diarios, mediadas por el lenguaje oral y escrito, favorecen la formación de una
infancia imaginativa y participativa, que posiblemente evolucione hacia futuros
lectores autónomos. Además, estas interacciones fomentan la participación de
las familias como mediadoras principales, quienes integran estas prácticas de
lectura en sus hogares y en otros entornos en los que tengan acceso a los
libros.
Agradecimientos
Agradecemos profundamente a todo el equipo de
la Biblioteca Infantil/Bebeteca de la Universidad
Autónoma de Puebla, especialmente a su dirección, encabezada por el Mtro.
Alfredo Avendaño Arenaza, por los permisos necesarios para la realización de
este estudio. Igualmente, agradecemos a la coordinadora responsable del espacio
por su disponibilidad y acogida. Expresamos nuestro reconocimiento al Consejo
Puebla de Lectura y a la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP por su labor
y apoyo, especialmente a las doctoras Alma Carrasco-Altamirano y Karla
Villaseñor. Un agradecimiento especial a todas las mediadoras de lectura que
trabajan en la universidad, así como a las familias que frecuentan el espacio y
fomentan, día tras día, los encuentros entre bebés, niños y libros.
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* Esta investigación forma parte del estudio posdoctoral más amplio «Procesos de aprendizaje inicial de la oralidad, lectura y escritura: miradas desde/con/ sobre los niños, profesoras y agentes educativos de la Educación Infantil en México y Brasil», realizada en cooperación entre la Universidad Federal de Bahía (Brasil) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) en 2023. Se llevó a cabo del 01.08.2022 al 30.07.2023. Aprobada por el Departamento I de la Facultad de Educación de la Universidad Federal de Bahía y por un Comité de Ética constituido en la Facultad de Filosofía y Letras Área: ciencias de la educación. Subárea: educación general.
[1] Utilizaremos la palabra «niño» en el
género masculino por una cuestión de optimizar la fluidez del texto. Sin
embargo, reconocemos la importancia de demarcar que nos referimos a niñas y
niños de igual manera.
[2] Usaremos la palabra «Bebeteca» en
mayúsculas para referirnos, específicamente, a la bebeteca estudiada.
[3] El documento La encrucijada de la
educación en América Latina y el Caribe (Unesco, 2022) realiza un balance de
las acciones educativas en el continente entre 2015-2021. Se concluye que los
desafíos para alcanzar las metas con niveles democráticos hasta 2030 no serán
logrados sin acciones políticas e inversiones de recursos para la educación.
[4] Hay diferentes sesiones de lectura,
de lunes a viernes: lectura en otras lenguas; lectura con bebés; cuidado del
huerto; encuentros con lenguas originarias; lectura de libros informativos;
sesión de experimentos; lectura de poesía; lectura y teatro; lectura de
clásicos; historias de miedo; y lectura y bordado para adultos
[5] A partir de este punto, utilizaremos
la forma femenina «mediadora» para referirnos a esta función, considerando que
en el período observado era ejercida mayoritariamente por mujeres.
[6] La selección del acervo contó con la
asesoría de la Doctora Alma Carrasco-Altamirano, de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, reconocida especialista en lectura en la primera infancia.
Para
citar este artículo:
Ribeiro-Velázquez, S., & Corona-Sánchez, E. S. (2025). Los bebés
leen el mundo: mediación de lectura en una biblioteca pública. Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 23(2), 1-23. https://doi.org/10.11600/rlcsnj.23.2.6477