Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.1.6645
Paradoja de inclusión digital: uso del celular y tecnodependencia en estudiantes universitarios. Estudio de caso*
The paradox of digital inclusion: the use of mobile devices and techno-dependency among university students
EParadoxo da inclusão digital: uso do celular e tecnodependência em universitarios
Diego Samir Melo-Solarte Ph. D.1 0000-0003-0941-6697
William Narváez-Solarte Ph. D.2 0000-0003-4698-3818
Jhonathan Grisales-Giraldo 3 0000-0002-8677-8731
1 Universidad de Manizales, Colombia. Doctor en Desarrollo
Sostenible, Universidad de Manizales.
Profesor titular Universidad de Manizales, Facultad de Ciencias e Ingeniería. 0000-0003-0941-6697. H5: 6. Correo electrónico: mdiego@umanizales.edu.co
2 Universidad de Caldas, Colombia. Doctor en Nutrición Animal,
Unesp, Brasil. Profesor titular Universidad de Caldas, Departamento de Salud Animal, Grupo de
Investigación en Nutrición, Metabolismo y Seguridad Alimentaria. 0000-0003-4698-3818. H5: 0. Correo electrónico: wnarvaez@ucaldas.edu.co
3 Universidad de Manizales, Colombia. Estudiante de Ingeniería
de Sistemas y Telecomunicaciones,
Facultad de Ciencias e Ingeniería, Universidad de Manizales Orcii0000-0002-8677-8731. H5: 0. Correo electrónico: jgrisales85281@umanizales.edu.co
Recibido: 11.09.2024 Aceptado: 20.05.2024 Publicado: 18.12.2024
Resumen (analítico)
Esta investigación tiene como
objetivo caracterizar y determinar patrones de comportamiento sobre el uso de
los celulares en estudiantes universitarios. Se diseñó una aplicación para
capturar datos estadísticos de un celular y se instaló en el móvil de 73
estudiantes de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de
Manizales. La aplicación capturó datos durante tres semanas y se complementó
con 18 entrevistas a profundidad. Los datos se procesaron usando la metodología
Crisp-DM. Como resultado se identificó un patrón diario de comportamiento en el
uso de los celulares. Los estudiantes lo usan 29.2 minutos promedio y lo
desbloquean 43 veces en una hora. Ocasionalmente, se utiliza para actividades
productivas, pero la mayoría del tiempo se usa para actividades lúdicas. El uso
del celular revela comportamientos que pueden causar trastornos.
Palabras clave: Uso del teléfono
celular; cultura tecnológica; avances tecnológicos; jóvenes.
Palabras clave autores: Tecnodependencia;
adicción al teléfono móvil. Tesauro de Ciencias Sociales de
la Unesco.
Abstract (analytical)
This study aimed to characterize and
determine behavioral patterns regarding cellphone use among university
students. The methodology involved creating an mobile App to capture
statistical data from a person’s cellphone, which was installed on 73 students’
cellphones who enrolled in the Faculty of Sciences and Engineering of the
Manizales University. The App captured data over a period of three weeks, which
was then complemented by 18 interviews. The collected data was processed using
the Crisp-DM methodology. The results showed that students used their
cellphones for an average of 29.2 minutes each day, unlocking it 43 times per
hour. The cellphones were occasionally used for productive activities, but most
of the time the focus was on using them for recreational activities. This
research on cellphone use revealed behaviors that can contribute to
psychological disorders.
Keywords: Cell
phone use; technological culture; technological progress; young people.
Authors’
keywords:
Techno-dependence;
mobile phone addiction.
Resumo (analítico)
Esta pesquisa tem como objetivo
caracterizar e determinar padrões comportamentais quanto ao uso do celular nos
estudantes universitários. Método: foi desenvolvido um aplicativo para capturar
dados estatísticos do telefone celular e foi instalado nos celulares de 73
estudantes da Faculdade de Ciências e Engenharia da Universidade de Manizales.
A aplicação capturou dados durante três semanas e foi complementada por 18
entrevistas em profundidade. Os dados foram processados pela metodologia
Crisp-DM. Resultados: identificou-se um padrão diário de comportamento no uso
do celular, os alunos utilizam em média 29.2 minutos, e eles desbloqueiam 43
vezes em uma hora. Ocasionalmente, é utilizado para atividades produtivas, mas
na maioria das vezes é utilizado para atividades recreativas. Uso do celular
revela comportamentos que podem causar transtornos.
Palavras-chave: Uso de celular; cultura tecnológica; avanço tecnológico;
jovens.
Palavras-chave autor: Tecnodependência; vício no celular.
Introducción
El fortalecimiento de las
tecnologías de la información y comunicación (en adelante, TIC) y su amplia
penetración en el actuar diario han generado un espectro de grandes
posibilidades, que las personas cada día luchan
por usarlas o aprovecharlas para tratar de estar a la vanguardia. Sin embargo,
solo unos pocos logran andar a este vertiginoso ritmo de la evolución
tecnológica, otros tantos logran sacar provecho de el-las. Pero, a su vez,
muchos quedan por fuera de las ventajas
y oportunidades que se
pueden obtener con las TIC. Esto genera una brecha tecnológica, la cual incide
en el desarrollo de las personas y las comunidades, y promueve fenómenos de
desigualdad social e inequidad
económica (Castells & Blackwell, 1998).
La inclusión digital busca
reducir la brecha tecnológica al tratar de facilitar la disponibilidad y el
acceso a ellas; no obstante, su concepto no se queda
allí, pues el uso no es la esencia de la inclusión, su intención va más allá.
Como lo plantean Melo-Solarte et al. (2018),
la inclusión digital pretende promover escenarios orientados al aprovechamiento
de las TIC en pro del beneficio
individual o colectivo. También, busca lograr en las personas una apropiación
efectiva de las tecnologías, que les
permita hacer uso consciente de ellas. Ahora bien, por sí solas, las
tecnologías no son malas ni buenas. Sin embargo, el uso que
se les dé o las conductas que las
personas desarrollan a través de ellas, sí se pueden convertir en problemas
para un individuo o para un colectivo. Ello se puede observar en las redes
sociales, las cuales son ampliamente utilizadas para diferentes propósitos,
entre los que se destacan los fines
lúdicos. Aunque también se han constituido
escenarios de maltrato a las personas al cambiar el ideal del que
se podría entender como el uso adecuado de las TIC.
Ahora bien, el uso excesivo de
las tecnologías, en especial el de los teléfonos celulares, se ha asociado a un
conjunto de problemas de salud física y
mental de las personas. Una investigación reciente mostró que
el uso de los teléfonos móviles por periodos elevados de tiempo muestra
adicción, que a su vez puede tener
consecuencias de afectación en la salud física,
bienestar mental, en las relaciones sociales, en el rendimiento académico y en el rendimiento laboral
(Gupta et al.,
2023). Además, existen estudios los cuales evidencian, que quienes muestran adicción a los
dispositivos móviles, pueden tener alteraciones en su conducta o incluso en su
sistema nervioso central (Zhu et al., 2023). Además, Niu (2023) y
Ravulakollu et al. (2022)
expresan que
el uso excesivo de teléfonos móviles también tiene repercusiones significativas en la salud mental de las
personas. Esto requiere atención inmediata, debido a su creciente
prevalencia especialmente entre los jóvenes en todo el mundo.
Por
otra parte, Hu (2023), en su trabajo de investigación, destaca que el uso prolongado de teléfonos
celulares desencadena problemas físicos como dolores de cabeza o deterioro visual. Y
también, puede exacerbar otros asociados a la ansiedad social. Dichos problemas
van en aumento por el incremento en el uso de los dispositivos móviles, lo cual
resulta paradójico; pues entre más se pretende masificar el uso de las tecnologías en pro
de las oportunidades que ellas pueden ofrecer, más afloran las dificultades que traen consigo, como ha ocurrido en
los últimos años al hablar de pospandemia, según lo expresan Raja et
al. (2023).
El
desafío
se enfoca entonces en la realización de estudios que permitan entender y ahondar el
fenómeno asociado al uso excesivo de los dispositivos móviles. De tal manera que, desde allí, sea posible desprender
estrategias que
permitan reducir y mitigar los efectos negativos, que se tienen en la salud de las
personas, como lo afirman Li et al. (2023).
Los
celulares inteligentes o dispositivos móviles hacen parte de los elementos más
representativos de las TIC en los últimos años, gracias a que su uso ha alcanzado un inesperado
fenómeno de masificación. Según Alvino (2021), Colombia llegó a tener cerca
de 61 millones de dispositivos móviles distribuidos entre su población en 2021.
Así mismo, We are Social (2022) manifiestan que el 67 % de la población mundial cuenta con al menos un
dispositivo móvil. Aunque estos dispositivos paulatinamente han proporcionado
nuevas maneras de hacer las tareas; también, es cierto que a la par se han evidenciado
problemas asociados al uso excesivo de estos, al llegar a constituirse en una
posible «adicción tecnológica».
En
este sentido se planteó esta investigación, pero sobre todo con el conocimiento
de las oportunidades que ofrecen las tecnologías en el ámbito laboral, pues las
personas las han convertido en herramientas informáticas indispensables para el
desarrollo de sus actividades cotidianas. El objetivo de caracterizar el uso que los estudiantes universitarios les
proporcionan a los dispositivos móviles, al analizar las aplicaciones que se instalaron y el tiempo que utilizan para interactuar con ellas
durante el día. Ello busca dar respuesta a la pregunta de investigación:
¿cuáles son las características de uso que los estudiantes universitarios dan a sus dispositivos
celulares?
Este
estudio pretende identificar patrones de comportamiento del estudiante frente al
dispositivo móvil. Para ello, se diseñó una novedosa aplicación, que permite capturar los datos
estadísticos de un celular Android cada hora. La aplicación se instaló en el
dispositivo móvil de 73 estudiantes y se mantuvo en funcionamiento durante tres
semanas. Posteriormente, se realizó el procesamiento de los datos recolectados
al aplicar la metodología Crisp-DM (del inglés Cross-Industry
Standard Process for Data
Mining), con el
objetivo de guiar la analítica de los datos e identificar algunos patrones que se describen en esta investigación.
Existen
varios trabajos investigativos que abordan procesos de inclusión digital, entendidos como
la posibilidad de tener acceso a las tecnologías y a sus posibilidades; otros
tantos abordan la tecnodependencia, comprendida como el uso excesivo de las
tecnologías y los impactos que ello conlleva. Sin embargo, la novedad de esta
investigación integra las dos perspectivas, y adicionalmente utiliza una
técnica de recolección de datos que se ejecuta de manera directa, hora por hora en los
dispositivos móviles. De igual manera, se emplea una metodología para análisis
de datos basada en la técnica de minería de datos del modelo Crisp-DM, que permitió identificar en los estudiantes algunos
patrones de comportamiento sobre las actividades desarrolladas en el celular y
el tiempo que
les dedican a ellas.
A
continuación, se describen y se conceptualizan los principales referentes
teóricos que
hacen parte de este proceso investigativo.
Inclusión digital
El
desarrollo tecnológico se encuentra inmerso en la vida cotidiana y genera
grandes cambios en los diversos ámbitos socioculturales, lo que determina la existencia de aspectos
variados que
se deben tratar acerca de la inclusión digital. Esta va más allá del simple uso
de los dispositivos tecnológicos y también se refiere al empoderamiento y
aprovechamiento de estos; pues procura que las personas utilicen estas herramientas de manera
consciente, racional y productiva. El término inclusión digital se empezó a
acuñar en 2002, durante la aprobación del Plan de
Acción eEurope 2002 realizado
por el Consejo Europeo en la ciudad de Sevilla, España.
De
acuerdo con la política comunitaria, dicho vocablo se define como la unión de esfuerzos para no
rechazar a ningún grupo poblacional de la ola de las nuevas tecnologías (Vega,
2014). Sin embargo, el sociólogo español Castells, desde finales de los noventa, ya era conocido
por su trabajo sobre la sociedad de la información y la brecha digital, en el
cual manifestaba que las TIC incidían profundamente en las estructuras
sociales y económicas (Castells & Blackwell, 1998).
La
inclusión digital tiene como propósito brindar igualdad de oportunidades a las
comunidades rurales, grupos étnicos y minorías, que tengan acceso limitado a las
tecnologías, en especial a aquellas de la información y la comunicación (Salinas &
Benito, 2020). Lo anterior, es una preocupación constante de los diversos
gobiernos del mundo, porque se tiene evidencia que la brecha social aumenta a medida que aumenta la brecha digital. Es
decir, que
las personas o comunidades que hacen mayor uso de las TIC, como una parte rutinaria
de su quehacer
diario, pueden acceder a mejores fuentes de información y de mejor calidad, que aquellos que no las usan. Esto se refleja en mayores oportunidades laborales
y en una condición de vida más favorable; incluso, relega a las personas que no tienen libre acceso a ellas en
los campos social, laboral y financiero (Escandell et al., 2014).
Por
otra parte, Chacón-Penagos et al. (2017) sostienen que tener una adecuada inclusión
digital no solo implica poseer la infraestructura, ya que la verdadera inclusión demanda
herramientas y personal capacitado. Por lo tanto, afirman que cuando se tiene acceso de calidad a
las TIC, es cuando se considera que los individuos están incluidos digitalmente. Para
lograr esa inclusión, Vega et al. (2019) plantean una serie de
estrategias a considerar, entre ellas el hacer uso de computadoras y sus
interconexiones, aumentar las posibilidades comunicativas y fomentar el
autoaprendizaje por medios virtuales. Pero, según Área et
al. (2012), debe
existir una etapa primordial que es la alfabetización digital; ya que el disponer de las TIC, pero no saber
cómo usarlas, es lo mismo que no tener acceso a ellas.
El
trabajo de Trejo-Quintana (2020) indica que la inclusión de las tecnologías
digitales en los ambientes escolares es de suma importancia para disminuir la
brecha digital existente, entre aquellos estudiantes que disponen de las TIC y los que no. Para tal fin, recomienda que la comunidad incorpore en sus aulas
de clase elementos de apoyo como: tableros electrónicos, contenido multimedia
de Internet, libros digitales, entre otros. Al respecto, Sanromà-Giménez et
al. (2017) afirman que el uso de herramientas y
estrategias tecnológicas favorece el desarrollo personal, y a su vez contribuye
a la inclusión social, lo cual aumenta el bienestar de los individuos. Pero, al
mismo tiempo, estos autores sugieren que para evitar que la tecnología se vuelva una amenaza, se debe
garantizar el acceso libre y para toda la sociedad.
Las
TIC han generado la necesidad de que el sistema educativo reforme sus métodos de enseñanza
y aprendizaje, incluyéndolas en el proceso enseñanza-aprendizaje. Rivera et
al. (2020) aseguran que los métodos y las didácticas son
esenciales para determinar la efectividad en los procesos educativos, los
cuales a su vez determinan el desarrollo y evolución de la sociedad. En este
ámbito, los computadores y aún más los dispositivos móviles, también conocidos
como celulares inteligentes, han tomado mucha fuerza y han incursionado
profundamente en el aula de clase; de tal manera, que en ocasiones este artefacto se
puede considerar indispensable para el desarrollo de las actividades académicas
y se convierte en una herramienta de evolución rápida y efectiva hacia la
inclusión digital general.
Tecnoadicción
A
lo largo de la historia se ha hablado de adicciones al hacer alusión
directamente a sustancias psicoactivas. No obstante, con los avances de la
humanidad se han descubierto elementos diferentes a estas sustancias que también generan trastornos
adictivos. Tal es el caso del uso de la tecnología, que, aunque en un principio representa en las
personas un refuerzo anímico positivo, placer y euforia, a medida que se intensifica como hábito, termina siendo
negativo y responde a la sensación de abstinencia con una intensidad de acuerdo
con el tiempo y el dinero que le invierte (Hernández-Pérez, 2019).
La
revolución tecnológica ha traído consigo múltiples desarrollos que se aplican en las diferentes áreas
de la vida en sociedad. Entre los más explorados se encuentran los avances
relacionados con los dispositivos móviles, las computadoras, las redes de
comunicación y transmisión de datos, los reproductores de audio y video. Todos
ellos convertidos en herramientas importantes, que aportan y facilitan el crecimiento
y la comunicación en los ámbitos: social, educativo y económico. Según Palacios
et al. (2019),
las nuevas generaciones, denominadas «nativos digitales», han crecido de la
mano con estas tecnologías; razón por la cual sus formas de uso, aprendizaje y
entretenimiento van ligadas desde la infancia, aún sin madurez ni
responsabilidad. Aunque el concepto de «nativo digital» lo acuñó Marc Prensky
(2001) con la intención de reseñar las generaciones que han crecido con la tecnología
digital como una parte integral de sus vidas, en contraste con aquellas generaciones que han tenido que adaptarse a ellas; es claro que hoy en día algunos autores lo
tergiversan y lo utilizan como sinónimo de juventud. Sin embargo, son los
jóvenes de hoy, en gran medida, los que muestran un uso excesivo de los dispositivos móviles.
Young (2009), pionera en investigar y estudiar la adicción a internet, asegura que la alta frecuencia de uso de las
TIC de parte de esta población, la hace más propensa al padecimiento de
adicciones a este tipo de tecnologías; lo cual acarrea con ello los impactos
negativos sobre la salud física y mental, que ocasionan esta clase de problemas.
En
un primer momento, el uso de las TIC comenzó como una herramienta para
facilitar algunas acciones de la vida cotidiana; pero con el paso del tiempo,
su utilización inadecuada puede generar un hábito o conducta que cause daño al individuo. Aunque este es consciente de que la realidad no puede ser
abandonada, el uso excesivo puede generar trastorno en esta comprensión y a su
vez convertirse en una obsesión que ocupa gran parte de su tiempo y hace que deje de lado sus principales
necesidades (Pinargote Baque et al., 2020). A la enfermedad, resultado
del abuso del empleo de elementos como: internet, computadoras, teléfono móvil,
videojuegos, entre otros, se le denomina «tecnodependencia» o «tecnoadicción»
(Toranzo et al.,
2018). Los individuos que padecen la tecnodependencia tienen disminuido su
desempeño laboral y escolar, presentan traumas emocionales, baja autoestima,
alteración del ritmo circadiano y cuadros clínicos de insomnio
(Villavicencio-Ayub et al., 2020).
Uno
de los conceptos que ha tomado relevancia es el conocido como FoMO (del
inglés Fear of Missing Out), entendido como el miedo a perderse de algo, que inicialmente lo acuñó Dan Herman y
se orientó al marketing; en la actualidad, muchos autores lo aplican al
fenómeno en el contexto de las redes sociales y la tecnología digital (Przybylski,
2013).
Con
lo anterior, se evidencia que las TIC, aunque útiles en el quehacer diario, cuando no se usan de forma adecuada ponen
en riesgo la integración familiar, la vida social y la salud personal. El uso
abusivo de las TIC amenaza con romper los lazos familiares, debido a que los integrantes de la familia dejan
de convivir, compartir y disfrutar entre ellos. Y, a pesar de que en ocasiones puedan estar físicamente presentes, no lo están
mentalmente; porque toda su atención se centra en los aparatos
electrónicos, restándole importancia a la convivencia con la familia. Por otro
lado, también se puede ver afectada la economía familiar, ya que en ocasiones se hace inversión en
servicios, aplicaciones, juegos y aparatos electrónicos de costo elevado, lo
cual implica un gasto innecesario.
En
cuanto a la vida social, las personas que utilizan con una frecuencia excesiva las TIC, aparte
de aislarse del núcleo familiar, usualmente, abren canales de comunicación con
personas desconocidas, algunas de las cuales pueden tener antecedentes
criminales o intenciones que ponen en peligro la vida, el derecho a la intimidad u
otro aspecto negativo, que en definitiva le van a impactar la vida de manera negativa.
Finalmente, en lo relacionado con la salud, las personas inmersas en el uso
abusivo de las TIC, en especial del «celular», por lo general, presentan
cuadros clínicos relacionados con ansiedad, de-presión, conductas inadecuadas,
bajo rendimiento escolar, aislamiento social falta de concentración, entre
otros, los cuales son comunes entre los congéneres que realizan la misma actividad (Peña et
al., 2019).
Método
Esta investigación cuenta con un
enfoque mixto, con alcance
descriptivo-correlacional, enfocado en caracterizar el uso de los dispositivos
móviles y evaluar el impacto de estos en la vida cotidiana de estudiantes
universitarios. Para ello, se contó con una muestra poblacional compuesta por 73
estudiantes, todos mayores de edad y pertenecientes a la Facultad de Ciencias e
Ingenierías de la Universidad de Manizales en los programas de Ingeniería en
Analítica de Datos e Ingeniería de Sistemas y Telecomunicación. Los 73
estudiantes autorizaron la obtención de datos estadísticos de sus celulares,
mediante el mecanismo planteado en esta investigación, y 18 estudiantes
permitieron complementar el proceso investigativo con la implementación de una
entrevista a profundidad. Este proceso investigativo se realizó entre los meses
de julio de 2022 y junio de 2023. De igual manera, para su desarrollo se definieron
tres fases:
Fase uno: diseño e
implementación de un aplicativo para dispositivos Android, que
permitió identificar las aplicaciones instaladas
en un celular. De igual forma, el aplicativo permitió registrar cada hora, el
tiempo que una aplicación permaneció
activa, ya fuera en primer plano (interactuando con el usuario) o en un segundo
plano (ejecutándose como servicio), durante las 24 horas al día los siete días
de la semana. Adicionalmente, con este aplicativo también se pudieron registrar
los datos que permitieron caracterizar al
dispositivo móvil y a su propietario. Todos los datos capturados se almacenaron
en la nube de Firebase (Google), cada vez que el
estudiante (usuario) tuvo una conexión wifi.
Fase dos: durante esta etapa se
realizó la selección de la muestra de estudiantes universitarios y se utilizó
un muestreo no probabilístico de la población objeto de estudio, constituida
por 73 estudiantes que firmaron
un consentimiento informado para participar
en la investigación. En los celulares de los participantes se instaló la
aplicación diseñada en la fase uno, para lo cual también se dispuso de un apoyo
técnico que
garantizó la correcta instalación del aplicativo y la asignación de los
permisos necesarios para su adecuado funcionamiento. Una vez se instaló la
aplicación, empezó a capturar la data durante un periodo de tres semanas.
Durante
esta fase se enfrentó el desafío de garantizar el correcto funcionamiento del
aplicativo, cuyo objetivo inicial era registrar a los estudiantes participantes
y, posteriormente, operar en segundo plano para capturar datos estadísticos
sobre el uso de las aplicaciones en cada dispositivo móvil. Sin embargo, surgió
un problema relacionado con la configuración del sistema operativo Android: cuando la
aplicación permanecía activa durante largos periodos en segundo plano, perdía
prioridad en la ejecución, lo que terminaba bloqueando el proceso de captura de datos. Para resolver esta
situación, fue necesario desarrollar un manual de instalación y configuración específico para distintas marcas y versiones
de Android. Este manual orientaba a los estudiantes a desactivar las
restricciones de ejecución en segundo plano, optimizaciones de batería, y
activar el reinicio automático del aplicativo, asegurando así su correcto funcionamiento
continuo.
Fase
tres: en este paso se llevó a cabo el proceso de analítica de datos con la
aplicación de la metodología Crisp-DM, la cual permitió guiar y garantizar el
proceso de minería de datos, a través de las siguientes etapas:
·
La
primera etapa, conocida como entendimiento del negocio, cuyo objetivo se centró
en comprender el contexto y los objetivos del estudio de caso, al identificar oportunidades que la minería de datos puede abordar.
·
La
segunda etapa fue la comprensión de los datos, en la cual se determinó una
comprensión profunda de la estructura de los datos y su calidad al utilizar
técnicas como la exploración preliminar, estadística descriptiva o
visualizaciones.
·
La
tercera etapa desarrolló la preparación de datos, entendiendo que los datos crudos necesitaron
limpieza y transformación, con el fin de que estuvieran adecuados y válidos para aplicar algoritmos
de minería de datos.
·
La
cuarta etapa implicó la aplicación de técnicas para diseñar modelos predictivos
o descriptivos, que permitieran identificar patrones en los datos analizados.
·
La
quinta etapa se dio la evaluación del
modelo en relación con los objetivos, al utilizar métricas que determinaron el rendimiento, la
validez y la calidad de dicho modelo.
·
Finalmente,
la etapa seis consistió en el despliegue, es decir, en la implementación del
modelo en un entorno de producción para hacer uso constante o permanente del
mismo, al seguir un mecanismo de monitoreo, supervisión y posible
actualización.
El
modelo de minería de datos permitió evidenciar patrones de información
implícitos, no triviales, desconocidos y útiles para el negocio en un contexto
determinado. Dicho modelo se validó y contrastó con entrevistas a profundidad,
realizadas a una muestra por conveniencia, compuesta por 18 estudiantes, quienes hacen parte de la muestra
inicial y que
estuvieron dispuestos a contar sus rutinas frente al uso y manipulación del
celular en su día a día.
Resultados
Una
vez instalada adecuadamente la aplicación, se efectuó la captura de los datos
en cada dispositivo móvil, para luego almacenarse en una base de datos no
relacional dispuesta en la nube de Google Firebase. Ello posibilitó la captura
de los datos en tiempo real y los almacenó localmente, para luego transmitirlos
a la nube cuando el estudiante contara con una conexión wifi. De esta forma, durante las tres
semanas que
duró la captura de datos, con 73 estudiantes que hicieron parte de la muestra, se
logró obtener una data de 6 428 290 registros, la cual detalla el tiempo que un estudiante estuvo usando una
aplicación en primer plano, es decir, que interactuó con ella de manera directa.
Teniendo
en cuenta que
cada dispositivo celular dispone de un variado número de aplicaciones, algunas
de ellas diferentes a las que tenían otros estudiantes y otras tantas de uso común
propias de la marca del celular, fue necesario hacer un trabajo preliminar de
preparación y transformación de la data para poder facilitar su comprensión.
Para este proceso se usó Python, a través del entorno de Jupyter Notebook. Con
la transformación inicial se lograron unificar 84 aplicaciones comunes entre los participantes, es
decir, aplicaciones que al menos dos estudiantes las tenían instaladas en sus
celulares y que
fueron usadas durante el tiempo de la investigación. Además, se encontró que otras 96 aplicaciones estaban
instaladas, pero nunca se utilizaron durante el periodo de la investigación.
la
figura 1 evidencia las aplicaciones que más tiempo se utilizan en el
celular. La aplicación que más tiempo usan los estudiantes fue WhatsApp, seguida
en su orden de Facebook, Tiktok, Instagram y Spotify. Al indagar y tratar de
caracterizar el uso dado al top cinco de las aplicaciones, se encontró que WhatsApp tuvo la comunicación como
base de su uso, pero enfocado básicamente en aspectos lúdicos. Sin embargo,
varios estudiantes refieren que también fue el medio de comunicación usado por la
empresa donde laboran, ya sea para comunicarse con los compañeros o con sus
jefes inmediatos, lo cual permite inferir que también hay un uso productivo de esta herramienta.
Figura 1Relación de las aplicaciones y
el tiempo de uso
Según
los participantes entrevistados, se escoge WhatsApp como una herramienta para
la comunicación por no ser «invasiva», es decir, los mensajes se atienden y se
responden cuando la otra persona cuenta con tiempo para ello. Pero, también
manifiestan
que WhatsApp es una aplicación que ha sido fuente de discordia, tanto
en el trabajo como en la familia o con las amistades. La causa radica en que las personas que no reciben respuesta de inmediato o
en un tiempo prudente, se molestan porque se sienten ignoradas.
Los
estudiantes indican que Facebook e Instagram son dos aplicaciones a las que acuden con mucha frecuencia para
estar al tanto de lo que sus amistades hacen; es decir, predomina el aspecto
lúdico en su uso. Sin embargo, se denota un uso mixto cuando los estudiantes refieren que aparte de lo anterior, también las
usan para comercializar algunos bienes o servicios como parte de pequeños emprendimientos como: venta de
anche tas para días especiales, venta de desayunos para cumpleaños, servicio de
soporte técnico para celulares y computadores, entre otros.
En
el top cinco del tiempo de uso se encuentra la aplicación Tiktok, la cual
reconocen los estudiantes como una aplicación usada para divertirse y ver
videos cortos. Ellos expresan que en esta aplicación también se encuentran videos
educativos, aunque
ninguno de los entrevistados corroboró que sea seguidor de publicaciones con este tipo de videos
y para este fin.
Es más, con esta aplicación las personas reconocen que pierden tiempo. Pero lo justifican, al decir que es necesaria para disminuir el
estrés y que
la usan en su tiempo libre, y no durante el trabajo ni en las clases de la
universidad.
Cabe
destacar que
hay un número alto de aplicaciones que se utilizan con bastante frecuencia, pero que están notoriamente por debajo del
top cinco, entre ellas: Telegram, Google Meets, Youtube, Rappi, Zoom, Ifood,
Fitness y Cámara. En el análisis de los datos, al aplicar algoritmos de
aprendizaje supervisado, se pudo clasificar y agrupar las aplicaciones según la finalidad de uso, lo cual dio origen a
nueve categorías: actividades bancarias, comercio electrónico, comunicación
mediante llamada telefónica, actividades educativas, entretenimiento y redes
sociales, gestión o tareas administrativas, juegos, herramientas de sistemas y
aplicaciones con utilidad operativa específica.
La
figura 2 muestra la relación existente
entre aplicaciones instaladas agrupadas por su categoría y el tiempo en
promedio que
un estudiante le dedica, cada vez que usa una aplicación de cada categoría. De esta manera,
al momento de la recolección de los datos se pudo identificar que existen siete aplicaciones de tipo
bancario, las cuales se utilizan en un promedio de 3.3 minutos; se encontraron
14 aplicaciones en la categoría de comercio electrónico, las cuales se utilizan
en un promedio de 3.8 minutos.
Figura 2 Aplicaciones por categoría y el
tiempo promedio de uso
Igualmente,
6 aplicaciones en la categoría comunicación, que se usan en promedio de 4.5 minutos;
para la categoría educativa se tienen 6 aplicaciones, con un tiempo promedio de
uso de 7.3 minutos, y para la categoría entretenimiento se identificaron 17 aplicaciones, con un tiempo
promedio de uso de 17.5 minutos. Así mismo, para la categoría de gestión 4
aplicaciones, con un tiempo promedio de 2.8 minutos; la categoría juego con 2
aplicaciones, con un promedio de uso de 3.5 minutos, y la categoría sistema con
3 aplicaciones y 4.3 minutos en promedio de uso. Finalmente, la categoría
utilitarios con 20 aplicaciones, pero con tan solo 3.6 minutos de uso.
De
acuerdo con los resultados, se identificó que los estudiantes instalan más aplicaciones con fines de entretenimiento y diversión,
siendo estas las de mayor tiempo de uso en el día. Por otro lado, las
aplicaciones que
representan algún tipo de herramientas o utilitarios para el usuario son las que más se instalan, aunque se usan muy poco. Esto, al parecer,
se debe en gran parte a que son aplicaciones especializadas para un propósito
puntual y, por lo tanto, se usan esporádicamente y por un tiempo corto.
Los
resultados muestran que existe un tercer orden de aplicaciones que se instalan y son aquellas asociadas al comercio
electrónico y las de carácter bancario, lo cual refleja que promover o adquirir bienes y servicios por internet
es una actividad cada vez más frecuente; incluso en estudiantes universitarios que se supone que no cuentan con una capacidad
económica alta. No obstante, mediante las entrevistas a profundidad, se logró
evidenciar que
cada vez más los jóvenes incursionan en el campo del comercio electrónico; aunque no necesariamente como
consumidores, sino también como proveedores de bienes o servicios.
En
la figura
3 se muestra la correlación existente entre horario (hora y día de la semana)
versus el tiempo de uso de un dispositivo móvil. El gráfico de líneas indica el comportamiento
de los datos a lo largo de toda la semana, al iniciar el lunes y al terminar el
domingo. Allí se muestra una curva de tendencia que representa la media del tiempo que los estudiantes usan su celular en
una hora determinada del día.
Así
mismo, la figura 3 presenta la media de desbloqueos realizados a los celulares, también en una
determinada hora del día, lo que muestra la cantidad de activaciones que un estudiante realiza en su
dispositivo móvil, sin importar que llegue a interactuar con una aplicación, simplemente
por el hecho de desbloquear el celular.
Figura 3 Comportamiento
semanal de uso del celular y desbloqueos
Esta
visualización comienza a marcar una tendencia o patrón de comportamiento frente
al uso del dispositivo móvil, con lo cual se puede evidenciar que existen tres picos de uso elevado
del celular durante el día. El primero comienza en la madrugada entre las 5:00
a.m. y las 7:00 a.m.; el segundo, entre las 11:00 a.m. y la 1:00 p.m. y, finalmente, el tercero, que es el más extenso, inicia alrededor
de las 6:00 p.m. y se extiende hasta las 11:00 p.m.
Con
respecto al uso del celular en los días de la semana, se puede observar que los días de mayor tiempo de uso del
móvil son los viernes y los sábados; mientras que el día de menor uso es el día
domingo. Cabe destacar que los picos altos en el uso del celular se presentan por
el tiempo prolongado que permanece un estudiante usando aplicaciones como
WhatsApp, Instagram y Facebook para interactuar con sus compañeros. En
especial, para organizar actividades de esparcimiento del fin de semana, el antes, durante y
después, «cuadrar la rumba y todo lo que surge a partir de allí», como lo afirman en las entrevistas a profundidad.
Otras aplicaciones, como Spotify o Tiktok, generan picos de uso, pero de manera
individual.
Ahora
bien, la media de desbloqueos del celular de parte de un estudiante universitario
es de 13 veces por hora. Sin embargo, los viernes y sábados la media se eleva a
28 veces por hora; aunque hay estudiantes que pueden llegar a desbloquear hasta 43 veces por hora su
dispositivo. Esto muestra una clara evidencia de que el estudiante presenta ansiedad por
recibir una información o por estar pendiente de alguna aplicación específica. Un fenómeno que se le puede convertir en algunas
ocasiones en un factor generador de estrés o frustración, el cual va de la mano
con el fenómeno FoMO.
Discusión
Gracias a la sólida estructura
de la investigación y a la metodología empleada, se lograron identificar
diversos patrones asociados al comportamiento de los estudiantes universitarios
en relación con el uso del celular. Entre las principales características
destacadas se encuentran el tiempo de uso, los horarios de mayor interacción
con los dispositivos, los días con mayor frecuencia de uso, las aplicaciones
más utilizadas, entre otros aspectos relevantes.
Por otra parte, también fue
posible evidenciar posibles niveles de ansiedad aducidos a la cantidad de
interacciones con el dispositivo en cortos lapsos de tiempo, lo cual podría
inducir a episodios de depresión, como lo plantean Capilla y Cubo (2017) e incluso
otros tipos de problemas como: pérdida de sueño, pérdida de apetito,
introversión y aislamiento social, trastornos asociados al uso de las
tecnologías y que vienen en aumento (Torres,
2021). Es claro que el uso
excesivo de las tecnologías genera cambios o trastornos psicológicos, los
cuales están incidiendo en el comportamiento, actitud y desempeño de los
estudiantes, que paulatinamente podrían
terminar trascendiendo al entorno familiar, laboral o social en general.
Por ello, el conocer algunos
patrones de comportamiento de los estudiantes universitarios frente al uso de
sus dispositivos móviles, como son los días de mayor frecuencia de uso, los
horarios de mayor interacción con el dispositivo, las aplicaciones frecuentemente
usadas y la finalidad con la cual se usan,
podría ser de utilidad en la creación de planes estratégicos universitarios que
estén orientados a la inclusión digital. Esta última, vista desde el
aprovechamiento de las TIC y también en la pedagogía sobre el uso sensato de
los celulares y sus servicios, con el objetivo de obtener mayor utilidad; pero
a su vez, una concienciación que lleve a
la autorregulación de las personas (Villavicencio Ayub et
al., 2020). El promover este equilibrio
podría contribuir en la promoción de hábitos saludables frente al uso de las
tecnologías y, ante todo, evitar que las
conductas de uso excesivo de los móviles puedan generar afectaciones en la
calidad de vida de los estudiantes (Griffiths,
2017) e incluso en su entorno familiar.
Las
características de uso que los estudiantes universitarios dan a sus dispositivos
celulares se centran en actividades de entretenimiento y comunicación, con un
predominio del uso de aplicaciones como WhatsApp, Facebook, Instagram, TikTok y
Spotify. Los patrones identificados muestran que los estudiantes utilizan sus celulares durante un
promedio de 29.2 minutos por hora, con una frecuencia de desbloqueo que alcanza hasta 43 veces por hora en
días de mayor interacción, como viernes y sábados. Los horarios de mayor uso
corresponden a tres picos principales: en la madrugada, al mediodía y en las
horas de la noche. Aunque el enfoque principal está en actividades lúdicas, también se
observan usos productivos relacionados con el ámbito académico, laboral y
comercial, evidenciando una dualidad en el aprovechamiento de estas
tecnologías. Sin embargo, el uso excesivo puede derivar en conductas asociadas
a la tecnodependencia, como ansiedad, estrés y pérdida de concentración.
Esta
investigación, al igual que las planteadas por Fombona y Rodil (2018) y Martínez-
Rodrigo et al. (2019),
determina que
el entretenimiento es el principal uso que se les da a los dispositivos móviles de parte de los
estudiantes. Todos los entrevistados reconocen que pueden perder mucho tiempo por
estar pendientes del celular y manifiestan que resulta adictivo estar explorando publicaciones de sus
conocidos. Sin embargo, esta investigación permitió evidenciar que está tomando fuerza el uso de los
celulares para el desarrollo de actividades orientadas al comercio electrónico
y al manejo financiero.
Esto se entiende como la nueva manera de adquirir u ofrecer bienes o servicios. Y,
en algunos casos, como una nueva alternativa que tienen los jóvenes estudiantes
universitarios de ingresar al mundo de la economía.
Esto
abre pie para el concepto de brecha digital, que en primera instancia, es entendida
como un diferencial entre los que se podrían denominar incluidos digitales, porque disponen de las TIC, y los que no cuentan con ellas (Melo-Solarte et
al., 2018). Pero,
resulta paradójico que entre mayor sea la inclusión, mayor también puede ser
el nivel de dependencia tecnológica generada en las personas
(Villavicencio-Ayub et al., 2020; Hernández et
al., 2022). Claro
está que
existen niveles o estadios de inclusión, que indican el nivel de aprovechamiento de las TIC; pero
sin importar si el uso pueda ser clasificado como bueno o malo. El simple uso en exceso, puede
catalogarse como dependencia tecnológica. Ahora bien, el hecho relevante de
este problema estaría en la incapacidad de las personas para ser reflexivas frente al fenómeno de adicción
a las tecnologías y la incapacidad para autorregularse frente al uso de los
dispositivos móviles.
El
presente estudio logró identificar patrones significativos en el comportamiento de los estudiantes
universitarios respecto al uso de dispositivos móviles; sin embargo, presenta
algunas limitaciones que deben considerarse. En primer lugar, los
inconvenientes técnicos de la aplicación utilizada para recolectar los datos, que si bien fueron finalmente subsanados, requieren que los participantes autoricen e
instalen la aplicación para formar parte del estudio, lo cual puede influir en la participación. Por otra
parte, desde la perspectiva del estudio de caso, la muestra estuvo limitada a
73 estudiantes de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de
Manizales, lo que
restringe la generalización de los resultados a otros contextos. No obstante,
esto también abre la posibilidad de replicar este estudio en entornos más
amplios y diversos, extendiendo su alcance y aplicabilidad. Aunque la posibilidad de sesgos en el
comportamiento de los estudiantes frente al uso del celular no puede
descartarse debido a la percepción de estar siendo observados por una
aplicación, la duración de tres semanas del proceso de captura de datos, el
tamaño de la población participante y la inclusión de entrevistas a profundidad
como complemento metodológico aportan solidez y credibilidad a los resultados
obtenidos en la investigación.
Como
reflexión
final, este trabajo expone la paradoja
de la inclusión digital, cuyo objetivo en estos tiempos modernos está en masificar el uso de las TIC, para contribuir
en la reducción de las brechas en pro de mejorar la calidad de vida, el
bienestar de las personas y ofrecer oportunidades asociadas al uso de las
tecnologías. No obstante, paulatinamente, se está cayendo en otros problemas
causados por la necesidad que los usuarios pueden llegar a tener de estar conectados
a la red y estar usando un dispositivo móvil en todo momento, lo cual en el
ámbito de la salud se conoce como «adicción o dependencia». El uso excesivo de
las tecnologías es un problema que se está agravando cada vez más. El desafío radica en encontrar estrategias que permitan reducir la dependencia de
los teléfonos móviles y mitigar los efectos negativos en la salud. Razón por la
cual, se debe propender por trabajos investigativos de este tipo, que contribuyan en el conocimiento
profundo del problema y en la construcción de algunas alternativas para
solucionarlo.
Es
posible abrir algunas líneas de investigación que den continuidad a este trabajo y que contribuyan en este ámbito, pues
aparecen preguntas a lo largo del proceso investigativo, que aún necesitan abordarse. Por
ejemplo, ¿cuál es el impacto del uso de los teléfonos móviles en el rendimiento
académico, laboral y social?, ¿qué afectaciones se presentan a nivel físico o mental?, ¿qué estrategias podrían vincularse para
mitigar los efectos negativos del uso de los celulares? Es claro que existen investigaciones en estos
campos, pero también es evidente que existen factores demográficos o contextuales que pueden incidir en los resultados.
Por eso, la validez de una metodología basada en un estudio de caso, que permite estudiar a un grupo específico en contexto.
Agradecimientos
Agradecimientos a la Universidad de Manizales por su
apoyo y los recursos dispuestos en el desarrollo del proceso investigativo.
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*Los resultados se derivan de la investigación «Inclusión digital universitaria como base para el desarrollo sostenible de las tecnologías», la cual se encuentra registrada en la Dirección de Investigaciones de la Universidad de Manizales (código del proyecto es FCI-202002). Se desarrolló entre julio de 2022 y junio de 2023. Áreas: psicología (incluye relaciones hombre-máquina), ciencias (informática).
Para
citar este artículo: Melo-Solarte, D. S., Narváez-Solarte,
W., & Grisales- Giraldo, J. (2025). Paradoja de inclusión digital: uso del
celular y tecnodependencia en estudiantes universitarios. Estudio de caso. Revista Latinoamericana de Ciencias
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