Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.1.6549
Descolonizando la ciencia y la tecnología: resistencias de jóvenes mayas en la universidad*
Decolonizing science and technology: resistance of mayan youth at the University
Descolonização da ciência e da tecnologia: resistências da juventude maia na universidade
Roger J. González-González Mg.1 0000-0003-2876-3539
Edith J. Cisneros-Cohernour Ph. D.2 0000-0003-2319-1519
1 Universidad Autónoma
de Yucatán, México. Licenciado en Educación, Universidad Autónoma de Yucatán.
Maestro en Investigación
Educativa, Universidad Autónoma de Yucatán. Doctor en Ciencias Sociales,
Universidad Autónoma de Yucatán. 0000-0003-2876-3539.
H5: 3. Correo electrónico: rogr.gonzalez@gmail.com
2 Universidad Autónoma de Yucatán, México. Abogada, Universidad
Autónoma de Yucatán. Maestra en Educación Superior,
Universidad Autónoma de Yucatán. Especialista en Docencia, Universidad Autónoma
de Yucatán. Doctora en Ciencias en Educación, Universidad de Illinois at
Urbana-Champaign. 0000-0003-2319-1519.
H5: 11. Correo electrónico: ecohernour@gmail.com
Recibido: 23.04.2024 Aceptado:
23.08.2024 Publicado: 18.12.2024
Resumen (analítico)
Exploramos
cómo las estructuras dominantes, la modernidad y la colonialidad se manifiestan
en la educación superior científica y tecnológica en la región maya de México,
así como su impacto en la trayectoria de la juventud indígena. A través de un
estudio de caso interpretativo (que empleó análisis documental, entrevistas y
grupos focales) identificamos cuatro categorías principales: la construcción de
identidades mayas en la educación superior, el empoderamiento comunitario, los
desafíos socioeconómicos y los retos de movilidad/ emocionales. Los hallazgos
revelan que la presencia de jóvenes en estos espacios constituye un acto de
resistencia epistémica y descolonización del conocimiento científico. Las
implicaciones sugieren la necesidad de políticas educativas que reconozcan la
diversidad cultural, fortalezcan el diálogo de saberes y garanticen apoyos
integrales que consideren el contexto familiar y comunitario.
Palabras
clave:
Juventud; mayas; universidad; ciencia
y tecnología.Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco.
Abstract (analytical)
This research study explores the
presence of dominant structures, modernity and colonialism in scientific and
technological higher education in Mexico's Maya region, as well as their impact
on indigenous youth trajectories. Through an interpretive case study that uses
the techniques of document analysis, interviews and focus groups, the authors
identified four main categories: the construction of Mayan identities in higher
education; community empowerment; socioeconomic challenges, and;
mobility/emotional challenges. The research reveals that the presence of Mayan
young people in these spaces constitutes an act of epistemic resistance and
contributes to the decolonization of scientific knowledge. The results of this
study evidence the need for educational policies that recognize cultural
diversity, strengthen dialogue between different types of knowledge and ensure
the provision of comprehensive support that takes into account family and
community contexts.
Keywords: Youth;
Mayan people; universities; science and technology.
Resumo (analítico)
Exploramos como as estruturas
dominantes, a modernidade e a colonialidade se manifestam na educação superior
científica e tecnológica na região maia do México, e seu impacto na trajetória
da juventude indígena. Por meio de um estudo de caso interpretativo, que
empregou análise documental, entrevistas e grupos focais, identificamos quatro
categorias principais: a construção de identidades maias no ensino superior, o
empoderamento comunitário, os desafios socioeconômicos e os desafios de
mobilidade/emocionais. Os resultados revelam que a presença de jovens maias
nesses espaços constitui um ato de resistência epistêmica e descolonização do
conhecimento científico. As implicações sugerem a necessidade de políticas
educacionais que reconheçam a diversidade cultural, fortaleçam o diálogo de
saberes e garantam apoios integrais que considerem o contexto familiar e
comunitário.
Palavras-chave: Jovens;
maias; universidade; ciência e tecnología.
Introducción
Desde el imaginario
histórico-cultural, la educación superior ha representado uno de los mecanismos
de la modernidad para la configuración
del individuo dentro de la sociedad, promoviendo a través de procesos de
socialización (Giddens, 2000) un rol de contribución y servicio a la sociedad
mediante una profesión (Díez, 2018; García & Oliva, 2017; Villaseñor,
2003). Esta es su función manifiesta, diría
Merton (2002), al tiempo que se
ejerce la función latente de sujetar al individuo a un aparato de producción y
control a lo largo de su vida (Foucault, 2002).
Esta sujeción está ligada a
valores del paradigma epistemológico occidental, concretamente a través de la
mercantilización de la educación superior y el capitalismo académico (Moreno,
2017; Pedraja-Rejas et al.,
2021; Pineda & Celis, 2017). En este contexto, el currículo educativo se define
en función de su rentabilidad para el mercado, se promueve la formación de figuras
autómatas-resilientes y se evita (de manera intencionada) la construcción de figuras
críticas y de pensamiento emancipado (Garzón, 2015).
De esta forma, la universidad no
es precisamente capitalista porque esté al
servicio de una sociedad capitalista, sino que
se ha convertido en una corporación empresarial que
produce mercancía, cuyo valor está determinado por la capacidad de crear otros
valores de mercado. El capitalismo en la academia, y particularmente en la
educación superior, promueve estrategias de mercado tales como la competencia
por financiamiento, la relación
universidad-industria, la inversión en spinoffs,
la generación de clústeres industriales y otras actividades que
se promueven principalmente en disciplinas científicas
y tecnológicas. Estas, a su vez, están dirigidas prioritariamente a generar
recursos (Brunner et al.,
2019). El problema de esta manera de conducir la educación superior es que
genera desarraigo del contexto sociocultural, la comunidad y el currículo, el
cual se subordina exclusivamente a las demandas del mercado. Este enfoque
deriva en lo que Freire (2005) denomina una
«visión bancaria de la educación», donde el proceso formativo se limita a
servir los intereses de los grupos dominantes, sin promover el desarrollo de la
conciencia crítica en los estudiantes.
El
capitalismo en la universidad funciona en estrecha relación con el colonialismo
universitario (Restrepo, 2018), que conlleva al racismo a través del desarrollo de
políticas discriminatorias dirigidas tanto a estudiantes como a docentes.
Además, monopoliza la enseñanza y la investigación desde modelos occidentales,
sosteniendo la falacia de una superioridad intelectual y cultural que no se basa más que en criterios étnicoraciales del
eurocentrismo, como perspectiva dominante y hegemónica para la construcción de
conocimiento (Walsh, 2009).
Frente
a lo anterior, los jóvenes mayas disrumpen este modelo, utilizando a la
universidad como un espacio de insurgencia epistémica. A través de esta, la
diversidad cultural y los saberes tradicionales se posicionan no como
subalternos, sino como formas legítimas y necesarias de comprensión del mundo.
Incluso, rechazamos la idea de subalternidad, según la cual, de manera
implícita, se acepta y se promueve una homogeneidad en la estructura social.
Así,
la colonialidad del poder (Quijano, 1992) instrumentaliza la educación superior para
dar lugar al pacto de dominación en el que la modernidad encuentra espacio para la justificación de prácticas irracionales de
violencia (Dussel, 2000). En este contexto, la ciencia y la tecnología se
convierten en procesos formativos que, mediante el currículo escolar, imponen valores y
tendencias, contribuyendo a la construcción de una estructura social que responde a las demandas del
neoliberalismo a través de la educación superior, científica y tecnológica.
De
esta forma, la tecnología y la ciencia, más allá de generar desigualdad
(Cicerchia & Rustoyburu, 2021), pueden convertirse en herramientas de
empoderamiento cuando son apropiadas y resignificadas desde las comunidades indígenas.
La educación superior deja de ser entonces un mecanismo de reproducción
colonial para transformarse en un espacio de construcción de otras
racionalidades, otros conocimientos y otras formas de existencia social y política.
Así,
la presencia de jóvenes mayas en la educación superior no es simplemente una
cuestión de acceso, sino un gesto descolonizador radical que desafía las estructuras coloniales del
saber. Representa una práctica de resistencia que, siguiendo a Quijano (1992), implica la
«colonialidad del poder», pero también su subversión. Así, la universidad se
transforma en un territorio en el que los conocimientos comunitarios, la identidad cultural
y los saberes propios confrontan directamente el paradigma epistemológico
occidental dominante.
Además,
como se ilustra en este estudio, las resistencias de los jóvenes mayas se manifiestan de múltiples formas: mediante el
uso estratégico de tecnologías para proyectos comunitarios, la reivindicación
de su lengua en espacios académicos, la producción de conocimiento desde sus
propias epistemologías y la reconfiguración de los espacios educativos como territorios de
enunciación política. Esta resistencia, como plantea Walsh (2017), no es
reactiva, sino performativa: crea nuevas posibilidades de ser, conocer y
relacionarse más allá de las estructuras coloniales, proponiendo una
reconstrucción participativa y democrática desde la universidad.
Estas
consideraciones hacen necesario profundizar en la intersección entre educación
superior, ciencia, tecnología y juventud indígena en el sur continental, en
donde las desigualdades se reproducen y determinan la vida de las personas; y
de forma concreta en Latinoamérica, recordando que nuestra región se caracteriza por
ser la zona con mayor desigualdad en el planeta (Abramo et
al., 2020; Robert,
2011).
Antecedentes del estudio
Bajo
este contexto, la presencia de jóvenes indígenas en la educación superior,
científica
y tecnológica está marcada por diferentes relaciones y tensiones que surgen de su presencia en este
contexto escolar. Como señala Bonfil (1990), la historia reciente de México ha estado
caracterizada por el enfrentamiento permanente entre quienes pretenden imponer un proyecto
de civilización occidental y quienes resisten desde formas de vida de origen
mesoamericano. En ese sentido, el acceso y permanencia de los jóvenes mayas en
la educación superior representa en sí mismo un acto de resistencia frente a
las estructuras que históricamente han excluido los saberes y
epistemologías indígenas de los espacios académicos.
A
través de la revisión de antecedentes en el tema, se identifica que en los últimos años el análisis de
estas relaciones se ha centrado en discutir el concepto de identidad a partir
de la interacción de jóvenes indígenas con los sistemas de educación superior.
El estudio desarrollado en Chiapas por Gallegos et
al. (2020) revela que los jóvenes universitarios
indígenas atraviesan por un proceso de reconfiguración étnica no lineal ni
estática, que
se completa a partir de sus experiencias en la ciudad. Esto es consistente con
la investigación de Gallegos & Cruz (2021). En este estudio se afirma que los procesos identitarios de los
jóvenes indígenas se ven influenciados por la migración a la ciudad que deben atravesar como parte de su
inserción en la educación superior. Este fenómeno también está presente en
campos relacionados con la ciencia y la tecnología, como se refleja en la investigación de
González-González y Cisneros-Cohernour (2020).
Algo
destacable es que
los tres estudios citados son congruentes con la investigación de Mira (2021)
con relación al hecho de que la etapa como universitarios contribuye a fortalecer
la conciencia étnica de los jóvenes indígenas; ello puede interpretarse como
una forma de resistencia epistémica frente a las presiones asimilacionistas del
sistema educativo. Como señalan Ceballos y Sidorova (2022), los estudiantes
mayas que
logran acceder a la educación superior no solo persiguen metas personales, sino
que asumen un compromiso con sus
comunidades de origen, convirtiéndose en sujetos que buscan incidir en el bienestar
colectivo.
Otra
de las cuestiones en las que se ha enmarcado el análisis de la relación de los
jóvenes indígenas con la universidad es el campo de la interculturalidad
(Chávez-González et al., 2022; Martínez & Bustos, 2020).
Un ejemplo de ello es el estudio de Nájera et al. (2024), en el que se encontró que los jóvenes indígenas que se desenvuelven en contextos
académicos interculturales pueden llegar a ser agentes de cambio en los
contextos en los que se encuentran inmersos.
De
igual manera, los estudios desarrollados han abordado temas complejos como la
desigualdad y las asimetrías que enfrentan los indígenas en el contexto universitario
(Villa, 2022), su acceso y permanencia en la educación superior (Ossola, 2020),
el racismo que
viven en la universidad (Ocoró & Mazabel, 2021), así como la creación de
acciones afirmativas
para la inclusión de indígenas en la educación superior (Quijada, 2021).
En
el contexto de las acciones afirmativas, específicamente en la intersección entre educación superior,
ciencia, tecnología y población indígena, destacan diversas experiencias significativas en América Latina. En primer
lugar, sobresale la lucha por establecer cupos universitarios reservados para
estudiantes negros e indígenas, una política pública que no solo garantiza espacios en la
educación superior para estos grupos, sino que también promueve lo que Segato (2011) denomina un
«ennegrecimiento de la universidad». En segundo lugar, se encuentra el Programa
de Admisión Especial de la Universidad Nacional de Colombia, que implementa acciones afirmativas orientadas específicamente a la inclusión de pueblos
indígenas en el ámbito universitario (Montero, 2018). Finalmente, en México se
han desarrollado diversas iniciativas, entre las que destacan: el Programa de
incorporación de mujeres indígenas para el fortalecimiento regional, el
Programa de apoyos complementarios para personas indígenas de nacionalidad mexicana
estudiantes de posgrado y la creación de universidades interculturales. Estas
últimas tienen como objetivo fundamental visibilizar y atender la diversidad
cultural del país (Villegas et al., 2024). Además, como señala Jiménez
(2024): «Una parte importante de las políticas y programas de Acciones Afirmativas en México establece criterios
de discriminación positiva con base en la etnia» (p. 8). Sin embargo, es
necesario ser precavidos en la ejecución de estas acciones, y que no queden en políticas públicas
periféricas o acciones que solo «brinden espacios».
En
el ámbito de la ciencia y la tecnología, los estudios se han limitado al
análisis de la relación que los jóvenes indígenas mantienen con las tecnologías de
la información y comunicación. En este campo, estudios como los de Gómez (2019;
2021) se han centrado en analizar el uso de dichas tecnologías por
universitarios mayas en contextos de brecha digital, así como la apropiación
social de tecnologías digitales por jóvenes universitarios mayas. En esa misma
relación, Dzib Moo (2022) realizó un estudio enfocado en conocer el uso que los jóvenes indígenas
universitarios dan a las redes sociales, mientras que Bermúdez y López (2023) realizan un
profundo análisis de la literatura acerca de las juventudes indígenas y las
tecnologías digitales, encontrando que los estudios más recientes ilustran que los jóvenes indígenas se han
apropiado de la tecnología digital y la han convertido en herramientas de
resistencia y empoderamiento en distintos campos como el político, étnico,
lingüístico y cultural.
Sin
embargo, debemos mencionar que a pesar de la prolífera producción académica en la
relación juventud indígena, educación superior, ciencia y tecnología, son
limitados los análisis que se centren en analizar las experiencias de los jóvenes
indígenas, particularmente mayas, en la educación superior en campos
relacionados con la ciencia y la tecnología. Esto resalta la necesidad de
profundizar en sus experiencias para obtener una comprensión más completa del
fenómeno y cómo su presencia en este contexto educativo promueve la
descolonización de la educación superior, científica y tecnológica, al tiempo que fortalece la descolonización
epistemológica, permitiendo reconstruir las ciencias y la interpretación sobre
nosotros mismos (Dussel, 2019).
La educación superior en México y la presencia de jóvenes
indígenas
La educación superior en México está
integrada por 10 subsistemas de instituciones públicas. Aunque la Ley General de Educación Superior busca contribuir
al desarrollo científico y tecnológico del país (Congreso de
la Unión, 2021), existe un vacío significativo en la atención a la población indígena en estos sectores,
limitándose principalmente a su incorporación en universidades interculturales.
Datos
de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación
Superior (2023) evidencian un alejamiento general de los jóvenes de campos
científicos y tecnológicos, siendo particularmente notable en Yucatán, donde el
23% de la población es maya-hablante (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía [Inegi], 2020a). A pesar de que el estado ocupa el quinto lugar
nacional en matrícula de estudiantes indígenas en educación superior (2957
estudiantes), como se observa en la figura 1, existe una marcada disparidad:
mientras 738 maya-hablantes estudian Administración y Negocios, solo 76 cursan
programas en Ciencias Naturales, Matemáticas y Estadística. Esta desigualdad
refleja dinámicas estructurales que obstaculizan la participación efectiva de
jóvenes mayas en campos científico-tecnológicos, evidenciando la necesidad de
descolonizar estos espacios educativos tradicionalmente vinculados a
estructuras de poder occidentales.
Nota.
Adaptado del Anuario estadístico de la población
escolar en educación superior. Ciclo 2022-2023, por la Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior (2023). Datos de dominio público.
Figura 1 Matrícula de personas hablantes de lengua indígena en
la educación superior en Yucatán
La
educación superior, la ciencia y la tecnología son constructos históricamente
vinculados al neoliberalismo y las estructuras de poder, en donde lo científico
y lo tecnológico solo encuentran lugar en los centros de innovación, las
universidades anglosajonas y las empresas trasnacionales de tecnología; ello
aleja a los jóvenes indígenas de la posibilidad de involucrarse (o no, pero que
exista la posibilidad) a través de una carrera profesional en el sector
científico y tecnológico. A fin de cuentas, como dicta el artículo 2 de la Ley
general en materia de humanidades, ciencias, tecnologías e innovación, «toda
persona, de
forma individual y colectiva, tiene derecho a participar y acceder al progreso
humanístico, científico y tecnológico» (Cámara de diputados
del Honorable Congreso de la Unión, 2023, p. 2), y no permitirlo es un acto de
injusticia social e inequidad.
El presente planteamiento se enmarca
en una realidad compleja, en la cual la educación superior, considerada
tradicionalmente como un mecanismo de movilidad social y desarrollo personal,
se encuentra involucrada en dinámicas estructurales que pueden obstaculizar la participación efectiva de los
jóvenes indígenas mayas. Los datos sobre la presencia de hablantes de lengua
indígena en la educación superior de Yucatán revelan una cuestión crítica
importante: existe una participación limitada de esta población, especialmente
en áreas relacionadas con la ciencia y la tecnología. Si bien este indicador
constituye el único parámetro disponible para analizar la presencia de
población maya en la educación superior, resulta particularmente preocupante que esta escasa representación contrasta significativamente con la realidad demográfica del estado. Según datos del Inegi (2020b), en Yucatán
el 65.2% de la población mayor de tres años de edad se identifica como indígena, lo cual evidencia una clara disparidad
entre la composición étnica de la población general y su participación en el
ámbito de la educación superior.
En ese sentido, el propósito de esta
investigación es comprender las experiencias y los desafíos de las y los jóvenes de origen maya que cursan la educación superior en Yucatán, especialmente
en áreas científicas y tecnológicas. Se busca identificar las barreras que enfrentan estos
jóvenes en su acceso, permanencia y éxito académico en la educación superior,
así como explorar el impacto de su incursión en estos sectores. Esta
investigación se basa en las perspectivas de los participantes y se enmarca en
el contexto cultural y socioeconómico de Yucatán.
Con el fin de comprender las
dinámicas y tensiones que emergen en la experiencia educativa
de los estudiantes mayas en campos científico-tecnológicos, así
como sus procesos de resistencia y adaptación en el contexto universitario, nos
planteamos las siguientes interrogantes que guiaron el
desarrollo de este estudio:
1. ¿Qué retos enfrentan los jóvenes indígenas mayas que cursan la educación superior, en los sectores científico y tecnológico en Yucatán?
2. ¿Qué cuestiones críticas emergen en la intersección de la
juventud maya y la educación superior en los campos científico y tecnológico?
Esta investigación busca contribuir a
la comprensión de los desafíos en la educación
superior, científica y tecnológica en la zona maya de
México, específicamente en relación con la
participación de jóvenes indígenas mayas. A partir de los resultados, se
plantean conclusiones y recomendaciones para el sector de las políticas
públicas en materia de educación, ciencia, tecnología, justicia y equidad.
Método
Esta investigación se desarrolla desde
un posicionamiento interpretativo pues, como afirma Stake (2010), aquel consiste en la definición y redefinición de los significados, siguiendo la
lógica del paradigma constructivista, también conocido como interpretativismo o
naturalismo (Yong et al., 2021). Este se basa
en la construcción del conocimiento a través de la interacción del investigador
con el fenómeno (Guba & Lincoln, 2005; Lincoln et al., 2018). Sin embargo, debemos mencionar que, como se ilustró en la sección anterior, también
hacemos uso de datos cuantitativos. Como afirma Stake (1999), «en
cualquier estudio etnográfico, naturalista, hermenéutico u holístico (…) la
enumeración y el reconocimiento de la diferencia de cantidad ocupan un lugar
destacado» (p. 41). En este sentido, la incorporación de indicadores
estadísticos, como el número de estudiantes hablantes de lenguas indígenas en
la educación superior, contribuye a construir un planteamiento del problema más
robusto y comprensivo, sustentado en diversas fuentes de información, característica
fundamental de la investigación interpretativa.
Metodológicamente el estudio es
cualitativo, desarrollando un conjunto de prácticas interpretativas (Denzin
& Lincoln, 2005) que parten de la construcción social
desde la voz de los participantes.
La investigación siguió un diseño por
estudio de caso cualitativo desde los planteamientos de Stake (1999), dado que estudiamos la relación del caso desde sus
particularidades para comprender su dinámica en diferentes circunstancias,
desde diferentes experiencias y voces (Stake, 2005, 2006). Recordemos que en la investigación de casos no partimos de muestreos
o buscamos la generalización; lo que buscamos es
comprender el caso en sí mismo. En este estudio el caso está constituido por
los jóvenes con adscripción o de origen maya que cursan la
educación superior en disciplinas científicas y tecnológicas en
Yucatán.
Las y los participantes provienen de
diversas comunidades, comisarías, rancherías o haciendas en el estado. La
invitación para participar en el estudio se llevó a cabo de forma inicial a
través de las autoridades administrativas y docentes de las instituciones,
considerando como criterios para participar en las entrevistas iniciales el
hecho de que las y los jóvenes se adscribieran
como mayas, fueran maya-hablantes o consideraran ser de origen maya.
Posteriormente, siguiendo las características de la técnica bola de nieve
(Hernández, 2021), las y los participantes recomendaron a otros jóvenes que cubrían estos criterios y tenían intenciones de
compartir sus experiencias a través de grupos de focales.
Como es tradición en la investigación
cualitativa, el abordaje del fenómeno sigue una perspectiva inductiva mediante
la recolección de datos empíricos para la construcción de relaciones, temas y
categorías que permitan generar significados (Creswell, 2009; Goetz & LeCompte, 1988). En
ese sentido, hablamos de una perspectiva inductiva pues no partimos de
categorías teóricas o hipótesis previas, sino que iniciamos desde
las experiencias de jóvenes con adscripción u origen maya que cursan la educación superior en instituciones ubicadas
en las cuatro regiones (norte, sur, oriente y poniente) que integran el territorio de Yucatán. En el estudio
participaron de forma voluntaria 66 personas a través de múltiples técnicas
para la recolección de datos, compartiendo información que contribuyó a la comprensión del fenómeno (Flick, 2007;
Stake, 1999). Entre las técnicas utilizadas se encuentra el análisis
documental, la observación, las entrevistas y los grupos focales como se
describe a continuación.
Entrevistas. Para iniciar con el acercamiento al fenómeno y plantear
preguntas de investigación iniciales, se llevaron a cabo entrevistas
cualitativas con 15 estudiantes que se identifican como mayas y que cursan la
educación superior en instituciones como el Instituto Tecnológico Superior del
Sur, Instituto Tecnológico Superior de Valladolid, Universidad de Oriente,
Instituto Tecnológico Superior de Progreso, Universidad Politécnica de Yucatán,
el Instituto Tecnológico de Mérida y la Universidad Autónoma de Yucatán. Así
mismo, se entrevistó a cinco profesores de las instituciones mencionadas.
Finalmente, se llevaron a cabo ocho entrevistas con padres y madres de familia
de jóvenes con adscripción o de origen maya que cursan carreras
profesionales relacionadas con la ciencia y el desarrollo tecnológico.
Recurrimos a esta técnica pues coincidimos con Brinkmann (2018) en que la entrevista, particularmente la cualitativa, es la
forma más adecuada de producir conocimiento en ciencias humanas y sociales, a
través de los pensamientos, creencias, conocimientos, razonamientos,
motivaciones y sentimientos de los participantes (Johnson & Christensen,
2014).
Grupos focales. Posteriormente, para recabar las vivencias
de un mayor grupo de jóvenes a través del diálogo y el intercambio de
experiencias, se llevaron a cabo ocho grupos focales en los que participaron 38 estudiantes, quienes cursan la educación superior a través de carreras
profesionales en los campos de la ciencia y la tecnología, como se describe a
continuación:
Instituto Tecnológico
Superior de Valladolid. Se
llevaron a cabo tres grupos focales en los que participaron 13 estudiantes del Instituto, quienes
cursan las carreras de Ingeniería industrial, Ingeniería en administración e
Ingeniería ambiental en el Instituto. Las y los participantes son originarios
de las comunidades de Kanxok, Xcan, Uayma, Tekom, Tinum, Dzonot Carretero, así
como de la ciudad de Valladolid. El Instituto se ubica en la zona oriente del
estado, cerca de la ciudad prehispánica de Chi Chen Itzá.
·
Instituto Tecnológico Superior del Sur de Yucatán.
En este instituto, ubicado en el municipio de Oxkutzcab, se llevaron a cabo dos
grupos focales en los cuales participaron 10 estudiantes que están
matriculados en carreras como Ingeniería en sistemas computacionales,
Ingeniería en Gestión Empresarial e Ingeniería en Desarrollo Comunitario. Estos
participantes son originarios del sur de Yucatán, procedentes de comunidades
como Xaya, Akil, Maní, Tekax, Oxkutzcab y Ticul.
·
Universidad Politécnica de Yucatán.
Participaron cuatro estudiantes originarios de Mérida, Caucel y Hunucmá, quienes
cursan las carreras de Ingeniería en Sistemas Embebidos Computacionales e
Ingeniería en Datos.
·
Instituto Tecnológico Superior de Progreso. En el Instituto, ubicado al norte del estado de
Yucatán, se desarrolló un grupo de enfoque en el que participaron cinco estudiantes de comunidades como
Progreso, Telchac, Hunucmá y Chuburná Puerto, quienes cursan las carreras de Ingeniería en Energías
Renovables e Ingeniería en Logística.
·
Universidad Autónoma de Yucatán.
Se realizó un grupo focal con la participación de seis estudiantes provenientes
de diversas comunidades como Tecoh, Valladolid, Mérida y Progreso. Estos
estudiantes se encuentran cursando diferentes carreras, tales como la
Licenciatura en Médico Cirujano, Ingeniería en Energías Renovables, Ingeniería
en Mecatrónica y la Licenciatura en Biología.
El desarrollo de los grupos focales
permitió obtener una comprensión más profunda y colectiva de los sentimientos,
ideas y experiencias de los participantes en relación con el fenómeno en
cuestión. Así mismo, esta técnica contribuye a reducir las dinámicas de poder
entre los investigadores y los participantes (Dawson et al., 1993; Kamberelis et al., 2018; Krueger & Casey, 2015). Los
grupos focales y entrevistas tuvieron una duración de entre 45 y 119 minutos,
fueron grabados en audio con autorización de las y los participantes, para
luego ser transcritos y proceder al análisis de la información.
Análisis documental y observación. De manera transversal, se realizó el análisis de
materiales depositados en bases de datos y repositorios como Google Académico,
Redalyc, Scielo, Dialnet y Eric. De igual forma, se tomó información
estadística e indicadores de fuentes institucionales. A la par, durante el
estudio se llevaron a cabo observaciones en los contextos en los que se
encuentran situadas las instituciones de educación superior, científica y
tecnológica y municipios aledaños, recopilando datos sensoriales, así como la
interpretación de las conductas y eventos observados (Jones & Somekh,
2005), dado que
«las observaciones conducen al investigador a una mejor comprensión del caso»
(Stake, 1999, p. 60).
Triangulación del estudio
La
investigación cualitativa se caracteriza por ser un enfoque
multimétodo, ya que
la utilización de diversos métodos o técnicas permite obtener una comprensión
profunda del fenómeno mediante la triangulación de datos. En este sentido, la
triangulación no se limita a ser una herramienta de validación, sino que
representa una alternativa a dicha validación (Flick, 2002).
En
este estudio, para triangular la información y reconstruir el fenómeno desde
diferentes voces y maneras de ser escuchadas, se recurrió a la triangulación
por métodos. Esta elección se fundamenta en la necesidad de obtener
construcciones realistas, para lo cual es crucial emplear métodos múltiples que se enfoquen en el
análisis del mismo fenómeno a través de puntos de vista independientes (Campbel
& Fiske, 1959 en Stake, 1999).
Consideraciones éticas
Este
estudio se llevó a cabo bajo estrictos principios de confidencialidad
y veracidad en la recolección de información, garantizando la protección de la
identidad de los participantes mediante el uso de seudónimos y asegurando que sus
opiniones y percepciones no fueran expuestas, comprometidas o identificadas en la
investigación. Siguiendo las pautas de anonimato, confidencialidad
y privacidad según Lincoln y Guba (1987), se proporcionó a los participantes
información completa sobre el proyecto, permitiéndoles tomar una decisión
informada sobre su participación. Al finalizar el estudio, se les ofreció la posibilidad de
recibir una copia de los resultados con el fin de validar sus respuestas, opiniones y
comentarios mediante un proceso de revisión (member
check)
para quien lo requiriera, en consonancia con el enfoque de Lincoln y Guba (1985).
Resultados
El estudio de caso permitió
comprender, desde diferentes voces y contextos, cuestiones críticas que se configuran a partir de la
incursión en la educación superior de las y los jóvenes de origen maya que estudian ciencia y tecnología en Yucatán. Temas como
la colonialidad, las resistencias y la modernidad emergieron en el estudio sin
estar predeterminados.
El análisis de la información fue de
tipo cualitativo, basándonos en la propuesta de codificación abierta de Strauss y Corbin (2002). Esta se define como «el proceso analítico por medio del cual se
identifican los conceptos y se descubren en
los datos sus propiedades y dimensiones» (p. 110). Recordamos que no estamos interesados en la cantidad de participantes
que exponen un concepto o tema, sino
más bien en qué tan presente está esa situación en
la experiencia de los actores involucrados. A través de las entrevistas y
grupos focales fuimos construyendo códigos que reflejaran los principales constructos emergentes de las
experiencias. Posteriormente, contrastamos y buscamos consistencias entre los
códigos para construir 12 subcategorías, que finalmente fueron la base para configurar cuatro categorías principales que permitieran ilustrar las experiencias y desafíos de las y los participantes. Las categorías que se construyeron son las siguientes:
1.
Entre
la colonialidad y la modernidad: construcción de identidades mayas en la
educación superior, científica y tecnológica.
2.
Empoderamiento
comunitario a través de la formación en ciencia y tecnología.
3.
Desafíos socioeconómicos para el acceso y permanencia en la
educación superior.
4.
Desafíos de movilidad y emocionales en la vida de jóvenes
mayas en la educación superior.
En nuestra investigación el uso de
categorías responde a un proceso metodológico sistemático basado en la teoría
fundamentada. De acuerdo con Strauss y Corbin (2002), las categorías son
constructos analíticos que emergen de los datos y representan
fenómenos significativos identificados durante el análisis. Las categorías surgen de un
proceso inductivo de conceptualización en el cual, inicialmente, se identifican múltiples conceptos que luego se agrupan
en un nivel mayor de abstracción. Este proceso de categorización no es
arbitrario; responde a la capacidad interpretativa de estos constructos para
dar cuenta de los fenómenos observados en el campo. En ese sentido, esta
aproximación para el análisis cualitativo facilita la construcción de un
entramado conceptual robusto que emerge
directamente de los datos empíricos, permitiendo una comprensión más profunda y
sistemática del fenómeno investigado.
A continuación, se presenta la
descripción de las categorías que se construyeron,
así como las experiencias de las y los participantes en el estudio. Por
cuestiones de extensión del trabajo, se presentan fragmentos de la narrativa de
las y los participantes que se considera ilustran con mayor
claridad el sentido de cada categoría enunciada.
Entre la colonialidad y la
modernidad: construcción de identidades mayas en la educación superior, cientí"ca
y tecnológica
La construcción de la identidad maya
es una cuestión que en los últimos años se ha discutido
profundamente a nivel teórico (Elbez, 2017; Guzmán, 2013; Rodríguez &
Jouault, 2021; Torres-Mazuera, 2018) e, incluso, técnico. Un ejemplo de ello
son los ejercicios censales. En esta investigación, reflexionamos sobre la complejidad de la construcción de la
identidad maya en la actualidad y cómo va más allá de aspectos periféricos como
la lengua, el apellido o la comunidad de origen. El ser maya o no requiere de un análisis crítico más profundo que el paradigma racional dominante, el mito de la
modernidad (Mignolo, 2010) y la colonialidad del poder que estructura la distribución de la población según
categorías raciales y roles sociales (Quijano, 2000). Esta
estructura posiciona al indígena maya como un individuo en desventaja que requiere «ser apoyado»
por su condición étnica y no precisamente por su valor como humano o su aporte
al campo científico (para el caso de esta
investigación). Sin embargo, esta visión de «integración» de los jóvenes mayas
al mundo académico-colonial, trae consigo consecuencias en su trayectoria
escolar y en la configuración de su identidad. La
experiencia de Faustino, un joven originario de Maní (una comunidad situada en
el sur de Yucatán) y estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales
ilustra esta situación:
Decir
que soy maya me ayuda con los apoyos o
becas a veces, y me gusta saber que soy maya. Pero sí
en la tecnología siento que me limita y creen que no sé porque soy de comunidad,
porque desconozco la última tecnología.
Se pide al indígena seguir siendo
indígena para que pueda subsistir por su etnicidad en
la modernidad. Esto le da una connotación de diferencia y de atención por su
condición de «desigual», cuando realmente el indígena ya no quiere ser indígena porque esto lo limita a
vivir a orillas de lo que la modernidad y el neoliberalismo
lo obliga. Así, se ejerce una forma violenta de transformación de su identidad
como consecuencia del proceso colonial presente en la educación superior,
científica y tecnológica. Recordemos que la colonialidad ha mantenido un sistema jerárquico de racialización que se extiende a los
campos identitarios del ser, del saber y del saber hacer (Walsh, 2009).
La experiencia previa, recabada en los
grupos focales, demuestra la violencia estructural que enfrentan los jóvenes mayas. Aquella se materializa en el contexto escolar a través del
fenómeno de la discriminación, a la que muchas veces se
enfrentan por su etnicidad y por lo que la modernidad les
pide que dejen de ser. En un mundo como el
científico y tecnológico, en el que el español y el inglés son la norma que rige la comunicación, el joven indígena —quien desde pequeño nació con la
lengua maya como lengua materna— encuentra desafíos de comunicación que limitan su interacción social, su trayectoria
académica y las oportunidades educativas, como revela Mario:
El
lenguaje sí, porque yo aprendí no al 100% el español,
estando aquí en Mérida. Sí porque yo en la licenciatura no podía comunicarme con mis
compañeros, sobre todo cuando uno le dicen: «Bueno pasa a exponer un tema».
Para mí era lo peor para mí, porque no podía
transmitir (…) si entendía lo que leía en español,
pero en el momento de transmitir lo que entendía este pues
no, no, no; se me dificulta mucho sí. Entonces, pero yo
decidí superar esa barrera sí y decir bueno tengo que poder porque tengo que hacerlo. Quizás personas, por
ejemplo, que tienen, que nacieron con ese, con esa, ¿cómo se llama?…, con ese
idioma español y todo, no tuvieron que esforzarse el
triple como yo.
La experiencia de Mario, estudiante de
Ingeniería Bioquímica, resalta la importancia de
abordar las barreras lingüísticas y culturales que enfrentan los
jóvenes indígenas en la educación superior, científica y tecnológica. Superar estas dificultades no solo requiere un esfuerzo
individual significativo (como el mencionado por el
estudiante al enfrentar la exposición en español), sino también un compromiso
institucional y social para crear entornos inclusivos que valoren y apoyen la diversidad lingüística y cultural.
Necesitamos políticas orientadas a la equidad y una formación
académica que considere temas tan elementales
como el idioma; que contribuyan a «desenmascarar la
ideología de cierto discurso neoliberal (a veces llamado modernizador), el cual
en la actualidad hablando del tiempo histórico actual trata de convencernos de que así es la vida: los más capaces organizan el mundo,
producen; los menos capaces sobreviven» (Freire, 2010, p. 102).
Empoderamiento
comunitario a través de la formación en ciencia y tecnología
En
esta categoría se integran temáticas relacionadas con los proyectos de
ingeniería con impacto social, el impacto de la educación en las comunidades
mayas a partir de la formación en ciencia y tecnología, así como la motivación
generada a través de la educación superior. En esta sección se presenta la reflexión
acerca de cómo la formación de las y los jóvenes en el campo científico y
tecnológico puede llegar a generar beneficios para su comunidad y la región maya de México.
Germán, de 21 años, originario de Tekom y estudiante de ingeniería industrial,
relata a través de una entrevista su experiencia en el desarrollo de proyectos
de investigación-desarrollo tecnológico en vinculación con las comunidades
mayas:
La
otra vez en un proyecto de innovación que se llama proyecto
de la calabaza Xka’ (calabaza de pepita gruesa en lengua maya). La calabaza
Xka’ es una calabaza que no se utiliza acá más que para la semilla y lo demás es para (alimentar)
animales de patio y no se utiliza. Nosotros estamos haciendo envasado de vino
de esa calabaza. Ya ganamos fondos este año (…). Igualmente fuimos a Punta
Laguna a explicar lo que es el proceso de la calabaza. La
verdad que las personas mayores que estaban allá quedaron sorprendidas
de qué tanto se puede hacer con este tipo
de calabaza. Lo tienen en su milpa; les ayuda en la milpa para (…) que el maíz crezca y la calabaza está en el piso, para que le ayude con la humedad; algo así nos explicaron los
pobladores. Ellos no sabían que se podía consumir
(la calabaza). Les interesó bastante el proyecto de cómo envasar o hacer vino
[e] igual hicimos la relación de poder conseguir la calabaza con ellos. O sea,
con este proyecto hemos tenido la oportunidad de poder entrelazar comunicaciones
con los pobladores. Hemos ido a Popolá a hacer firma de convenio para
poder hacer (…) que ellos nos produzcan la calabaza y
siempre estamos buscando lugares que nos den calabaza
porque es muy escasa por su temporada; y
con ese tipo de comunicación hemos hablado con los pobladores. Hemos tenido la
oportunidad de que ellos (…) nos puedan surtir y de
igual forma nosotros les pasamos cómo hacerlo porque no nos cerramos a
no darle la, entre comillas, receta ¿no? Ellos pueden producirlo y como ya está
registrado todo no hay tanto problema, que ellos puedan
producirlo pa poder tener un [dinero] extra pues.
La experiencia de Germán resalta lo
valioso que puede llegar a ser promover la
integración de conocimientos tradicionales y científicos en el ámbito de la educación superior científica y tecnológica, tanto para los estudiantes en formación
(al ver materializados sus aprendizajes y aportarlos a sus comunidades), como
para las mismas comunidades que encuentran otros
espacios y saberes a través del diálogo académico-comunitario. La experiencia
del joven deja entrever cómo los recursos naturales subutilizados en entornos
rurales pueden convertirse en oportunidades para el desarrollo económico,
tecnológico y social, así como para el fortalecimiento de los lazos
comunitarios. Por otro lado, se encontró que la incursión de
las y los jóvenes de origen maya genera influencia en otros
jóvenes de sus comunidades de origen, tal como relata la maestra Martha,
profesora del Instituto Tecnológico Superior del Sur de Yucatán:
Te
voy hablar de las comisarías. Cuando un chico es exitoso o empieza una carrera,
una ingeniería, en su mismo pueblo tiene un impacto positivo. Es motivador como
ejemplo para que los demás sigan esa formación.
Ahora bien, cómo les cambia a ellos la vida, les da muchísimas oportunidades;
muchísimas oportunidades porque los chicos que vienen de comisarías son más comprometidos, son más
responsables.
Como relata la profesora en una
entrevista, la incursión de jóvenes originarios de pequeñas comisarías mayas de Yucatán en la educación
superior genera motivación y promueve ejemplos a seguir para otros jóvenes de
la comunidad. Les brinda más oportunidades en el contexto laboral, además de que, desde la experiencia de la profesora, su lugar de
origen y condiciones contribuyen a generar otros valores como la resiliencia,
el compromiso y la responsabilidad. Sin embargo, advertimos —desde un
posicionamiento crítico— que no hay que caer en la falacia de que la educación es la
solución a todos los problemas o que la educación
mejorará las condiciones materiales; más bien verla como factor determinante
para la emancipación y la superación de las injusticias sociales, como diría
Freire (2008).
Desafíos socioeconómicos para el acceso y permanencia en la educación
superior
Reconocemos que el factor económico es un elemento indisociable a la
trayectoria educativa de la juventud latinoamericana (Borraz et al., 2010; Perosa et al., 2021). A partir de ello, en esta categoría
presentamos experiencias desde la voz de la juventud maya, cuya trayectoria en
el sector científico y tecnológico se ve impactada por
las carencias económica que caracterizan a nuestra población.
Ello dado que en Yucatán el 58.7 % de la
población en municipios indígenas presenta situaciones de pobreza (Gobierno del
Estado de Yucatán, 2019). Para ilustrar esta categoría presentamos dos
experiencias que consideramos significativas. La primera es la de un profesor-investigador del
Instituto Tecnológico Superior del Sur de Yucatán, de adscripción maya, quien relata los desafíos enfrentados
durante su formación en el sector científico. El profesor
Víctor comenta:
También
si hacemos la parte de socioeconómica, tuve que pasar por muchas
situaciones difíciles para llegar a donde estoy
ahorita; así honestamente, o sea, sin mentira. Sí porque por el simple hecho que veces no hay ni
para el pasaje, ni para el pasaje para ir a la escuela, ni para desayunar, etc.
Entonces lo que hacía para prepararme era leer. En
esa época entonces no había tanto como ahorita de la tecnología no. Entonces,
tenía que sacar libros, tenía que leer. Sí me costó bastante, bastante trabajo terminar
la licenciatura por el hecho por la cultura sí y por este y por el idioma sí,
pero en ningún momento yo desprecié mi cultura. Estoy orgulloso de que también sea descendiente de los mayas.
Este relato evidencia la realidad de
la falta de recursos económicos que a menudo
obstaculizan el acceso y la permanencia en la educación superior; así mismo, la
persistencia y la resiliencia necesarias para superar estas adversidades,
siendo también evidencia de las barreras estructurales que limitan el acceso de la población maya al sistema
educativo. La experiencia del profesor permite reflexionar y abrir
nuevas preguntas de investigación en torno a los desafíos de los científicos y tecnólogos
mayas, que ya han superado la etapa formativa
y se encuentran desarrollando ciencia, tecnología o una profesión vinculada al
sector científico y tecnológico.
La realidad de muchos jóvenes de
origen maya en su acceso y permanencia en la educación superior científica y tecnológica se vincula a desafíos arraigados en la geografía, la economía y la
estructura social de sus comunidades. Con relación a esta realidad, la
experiencia de Irany, estudiante de ingeniería en el Instituto Tecnológico
Superior de Valladolid, permite ilustrar esta complejidad que enfrentan los jóvenes mayas de Yucatán. Estos que en muchas ocasiones tienen que decidir entre continuar con su proceso formativo o
bien aportar al sustento familiar. La joven relata a través de los grupos
focales:
En
mi comunidad, en Xcan, pues hay muchos jóvenes que sí tienen la
capacidad y tienen las ganas de seguir estudiando, pero por la lejanía que existe, el transporte, la renta y todos los gastos que conlleva es difícil seguir una
carrera. Pues ya como que queda ahí y prefieren ya ir a trabajar para el sustento de su familia,
para tener estén ingresos; porque (…) estudiar pues
sí es, genera gastos, gastos muy, muy grandes que si no se tiene el
apoyo de la familia, pues es bastante difícil y pues ya ellos
prefieren ir a trabajar, ya que Xcan está como a una hora de Valladolid y eso mismo
con Cancún y la mayoría de los jóvenes de aquí de Xcan prefieren ir a trabajar a Cancún y ya tienen ingresos.
La experiencia compartida por los
jóvenes de origen maya en comunidades como Xcan (comunidad ubicada en el
oriente profundo de la región maya de México), subraya la urgente necesidad de
abordar las barreras estructurales que obstaculizan su
acceso y éxito en la educación superior, científica y tecnológica. Si
bien muchos de estos jóvenes poseen la motivación y la capacidad para continuar
sus estudios, se ven obligados a tomar decisiones difíciles debido a la falta de apoyos económicos para ellos
y sus familias. Se debe considerar que en los jóvenes
mayas existe un fuerte sentido de pertenencia e integración con su comunidad y
su familia, tal como muestra la experiencia de Leidy, de 23 años, quien cursa la Ingeniería en Energías Renovables en el
Instituto Tecnológico Superior de Progreso:
En
algún momento de inicios (de la carrera) tuve el pensamiento de dejarl[a] por
problemas económicos y, más que nada mi mentalidad
estaba en esto de dejarl[a] y comenzar a buscar un empleo. En mi caso, nosotros
somos una familia numerosa; tengo cinco hermanitos, y yo soy la mayor. Estaba
pensando mucho en abandonar la carrera como en el tercer semestre, tal vez para
ayudar económicamente a mi familia.
Este relato pone de manifiesto cómo los desafíos económicos y las
responsabilidades familiares pueden generar tensiones significativas en la vida de los jóvenes, influyendo en sus decisiones educativas y profesionales. Es
así como lo demuestra el estudio de De la Cruz y Heredia (2019), realizado en
la zona maya de México:
Los
gastos se incrementan conforme aumenta el nivel educativo, el número de hijos y
cuando no hay oferta educativa dentro de la comunidad. Por lo anterior, los
padres se ven en la necesidad de pedir a sus hijos que trabajen para contribuir al ingreso familiar (p. 6).
A su vez, las experiencias que se presentan en esta sección permiten confirmar que las brechas en el
aprendizaje (Blanco, 2017), el acceso y la permanencia en el sistema educativo
de niños, niñas y jóvenes indígenas en México están determinados por su origen
socioeconómico y geográfico. Esto subraya la urgencia de reflexionar y actuar en términos de justicia social para
abordar estas circunstancias que, lamentablemente,
determinan el destino de la juventud indígena en muchas ocasiones, incluso
antes de su nacimiento.
Desafíos de movilidad y emocionales en la vida de jóvenes
mayas en la educación superior
Los
desafíos
logísticos abarcan una amplia gama de aspectos prácticos que impactan
en la vida diaria de los estudiantes mayas que cursan la educación superior, científica y
tecnológica en los núcleos urbanos de Yucatán. Entre estos aspectos destacan la
distancia geográfica
que
separa sus comunidades, comisarías, haciendas y rancherías de las instituciones
educativas, hasta las limitaciones de transporte y acceso a recursos básicos.
Con relación a la movilidad, viajes, hospedaje y traslados que
enfrentan los jóvenes, así como el impacto que esto tiene en su economía, doña Susana, habitante
de San Francisco el Grande, comunidad rural del oriente de Yucatán, comparte su
experiencia a partir de la incursión de su hijo en el Instituto Tecnológico
Superior de Valladolid:
Tienen
que gastar renta para rentar en la
ciudad, y todavía así trasladarse dentro de la ciudad pues no es barato. Me
estaba comentando [su hijo] esta semana que ahorita los
taxistas en Valladolid para transportarlos a la universidad, que es a fuerza de tres kilómetros de ida y tres
kilómetros de regreso del centro a la universidad, cobran 45 pesos el viaje por
persona. Es una exageración; te están cobrando seis veces la distancia de lo que cuesta el litro de gasolina. Entonces, también
diciendo que es un abuso.
La experiencia compartida por doña
Susana, a partir de la incursión de su hijo en la educación superior, manifiesta la urgente necesidad de abordar los desafíos de movilidad y económicos que enfrentan los jóvenes de contextos rurales en su
transitar por la educación superior. El costo excesivo del transporte, como lo
ilustra el tema de los altos precios cobrados por los taxistas en Valladolid,
representa solo una de las muchas barreras estructurales que los jóvenes mayas tienen que enfrentar en su trayectoria educativa. Pareciera que está todo organizado por un poder fáctico para
permanecer como sujetos sujetados; es decir, «aquellos a quienes se sujeta a un aparato de producción y se controla
a lo largo de toda su existencia» (Foucault, 2002, p. 30), determinados incluso
en el contexto escolar por el capitalismo, el desarrollo económico y la
violencia estructural que producen.
Como parte del tema de los traslados y
transportes, que forma parte de esta sección, se
presenta la experiencia de William, originario de la comunidad rural de Xaya,
en el sur de Yucatán. Como relata el joven, para muchos estudiantes mayas que residen en pequeñas comunidades
rurales, el acceso a la educación superior puede estar condicionado por la
falta de opciones de transporte adecuadas que les permitan
desplazarse hasta las instituciones educativas en las ciudades:
Al
comienzo digamos de la carrera el principal reto era el transporte, ya que pues yo soy de una comisaría y pues realmente yo no
tenía dónde moverme. Tenía que subir hasta la
ciudad, al pueblo de Tekax, para agarrar transporte para ir allá [al
Tecnológico, ubicado en el municipio de Oxkutzcab]; pero gracias igual a mi
familia, entre todos conseguimos lo que es el transporte
de una motocicleta, porque se me dificultaba llegar a tiempo a mis clases, salir más temprano,
tenía que madrugar (…). Ha sido un gran reto
pero lo hemos logrado superar.
Este relato, recabado a través de los
grupos focales, destaca la importancia del apoyo familiar y comunitario en el
proceso educativo de los jóvenes originarios de comunidades rurales. Ello
permite afirmar que la organización
familiar para los mayas actuales resulta trascendental para el logro escolar y
la superación de barreras económicas, geográficas y de movilidad.
Con relación al tema de los traslados y movilidad para los jóvenes mayas de
comunidades distantes, el maestro Jorge comparte su experiencia desde el aula
de clases en un instituto tecnológico:
Observo
que tengo un estudiante que se levanta casi a las cuatro de la mañana; viaja en
una motocicleta para llegar a mi clase de las siete de la mañana. La verdad es que cuando yo vi su historia, sí me sentí mal, porque yo soy muy estricto de decir a las siete yo ya estoy
empezando y yo ya cerré [el aula], yo ya di puntaje. Entonces, yo llego, el
muchacho y la parte de todo el grupo están a las 6:40, 6:45 (a.m.), ya están.
Entonces, pero muchas veces no vemos todo el esfuerzo que hay detrás del que se levanta a las
cuatro de la mañana, maneja una moto casi 40, 45 minutos para llegar a su clase
como tal (…). Él hace un trayecto, llega a la escuela a las siete de la mañana,
se va a las dos y media, y creo que en la tarde tienen
unos cursos, sí tienen los cursos por la tarde, y sale del tecnológico como a
las siete, ocho de la noche, para volver a la parte de este, a su poblado como
tal; y de allí entonces al día siguiente repite la misma rutina (…). Se va manejando
la moto de noche, que es un medio de transporte que usualmente tienen, porque si no también eso
implica que se queden [en la ciudad].
La parte del recurso económico es más fuerte; es más caro quedarse que irse, aunque viaje horas y de noche. Pero, sin embargo, el
economizar la parte de quedarse, también le implica el
arriesgar la integridad física al momento de viajar.
La historia del estudiante, quien se levanta en las primeras horas de la madrugada y
viaja largas distancias en motocicleta para llegar a su clase a tiempo, ilustra
el compromiso y la determinación que muchos jóvenes
mayas demuestran en su búsqueda de formación y
desarrollo profesional. Sin embargo, también expone los desafíos que enfrentan en
términos de acceso, traslados y seguridad personal en su día a día,
traduciéndose incluso en desafíos emocionales como
revela la experiencia compartida a través de los grupos focales por Gladys,
originaria de la comunidad de Tecoh y que tuvo que migrar a la capital del estado para cursar la
licenciatura en médico cirujano:
Otra
cosa es el pensamiento de que estás en un lugar
lejos de tu familia y piensas todo el tiempo en que si estarán bien o qué estarán haciendo o cosas así. Pensar que estás lejos de casa y puedes sentirte frustrado porque no puedes todavía estar con ellos.
Las experiencias compartidas por
muchos estudiantes originarios de comunidades mayas resaltan desafíos emocionales que trae la migración
para el acceso a la educación superior, los cuales tienen que ver con la separación de sus familias y comunidades
durante su tiempo en la universidad. Aunque estos sentimientos
pueden generar frustración y estrés, también reflejan el profundo
apego y compromiso de los jóvenes mayas con sus familias y comunidades; pues,
en consistencia con ChávezGonzález (2013), «las familias no solo sostienen la
organización económica y política de los grupos étnicos, sino también generan filiaciones, vínculos y afectividades que contribuyen a definir significados válidos para la conformación identitaria, aun fuera
de los contextos de organización campesina» (p. 133); además de que para los mayas de Yucatán la familia ocupa un lugar
importante de soporte emocional (Jiménez-Balam et al., 2020).
Discusión
En esta investigación se exploraron
las experiencias y los desafíos de jóvenes de
origen maya que cursan la educación superior en
Yucatán, especialmente en áreas científicas y tecnológicas.
El estudio permitió identificar barreras y significados que la y el joven maya
construyen durante su trayectoria en la educación superior. Para ello, se llevó
a cabo un estudio de caso cualitativo desde la perspectiva constructivista-interpretativa.
Los hallazgos presentados nos permiten
profundizar en el propósito de esta investigación, el cual consistió en
comprender las experiencias y desafíos que enfrentan las y los jóvenes de origen maya en su
trayectoria por la educación superior en Yucatán, particularmente en áreas
científicas y tecnológicas. A través del
análisis interpretativo de las narrativas de los participantes, hemos podido
dar respuesta a nuestras preguntas de investigación sobre los retos que estos jóvenes enfrentan en el contexto universitario y
las cuestiones críticas que emergen en la intersección entre
juventud maya y educación superior científico-tecnológica. Los
resultados revelan una compleja trama de experiencias donde se entrelazan
procesos de resistencia, descolonización y adaptación, mediados por el contexto
cultural y socioeconómico específico de Yucatán.
Los resultados son consistentes con lo
encontrado en otros estudios acerca de la participación de los jóvenes de
origen maya en la educación superior, confirmando que en la actualidad se constituye un nuevo imaginario
acerca de lo que es y no es maya desde la
experiencia de los jóvenes a partir de su inserción universitaria. Como lo
expone Ramos (2021): «Estamos ante la emergencia de nuevos constructos
identitarios desarrollados por jóvenes pensadores indígenas formados en las
universidades» (p. 185). Los hallazgos revelan que su presencia en
estos espacios constituye en sí misma un acto de resistencia y descolonización
frente a estructuras históricas que han excluido los
saberes y epistemologías indígenas de los ámbitos académicos.
Por otro lado, se evidencia que la formación en campos científicos y tecnológicos puede generar beneficios para las comunidades mayas de las que son originarios los participantes. Lo anterior es
consistente con el estudio de Ceballos y Sidorova (2022), quienes encontraron que, a partir de los
aprendizajes adquiridos en la educación superior y
observando la realidad de sus comunidades, los jóvenes mayas aspiran a regresar
y contribuir al fortalecimiento de su comunidad a través del ejercicio de su
formación académica. Esta intención de retorno y aporte comunitario representa,
como plantea Quijano (2020), una forma de
descolonialidad del poder, al proponer una producción democrática de la
existencia social desde los propios pueblos.
En ese sentido es necesario establecer
estrategias que favorezcan estas inquietudes e intenciones de la juventud maya, pues también
fortalecen los lazos entre la academia y las comunidades locales, fomentando el
intercambio de conocimientos y recursos, así como la incidencia social y
comunitaria a partir de la formación en la universidad. Ante ello, se requiere establecer procesos formativos horizontales en el
campo científico y tecnológico que rompan con el estereotipo de la ciencia occidental y
se legitime el diálogo de saberes entre ciencia, tecnología y conocimiento
maya. Ello dado que, como relatan Pérez y Argueta
(2011), «se trata, ante todo, de una tarea colectiva en la que debe existir la voluntad y el interés para construir
los contextos éticos, institucionales y políticos que favorezcan el diálogo intercultural» (p. 47).
Se encontró que la falta de opciones de transporte adecuadas, los
altos costos asociados y los desafíos logísticos
generales dificultan la movilidad de los jóvenes
mayas hacia las instituciones educativas de entornos urbanos. Esto se suma a
los desafíos emocionales relacionados con la
separación de sus familias y comunidades, lo que puede afectar su
bienestar emocional y su rendimiento académico. Sin embargo, siguiendo a Lander
(2000), es importante reconocer que estas barreras no
son meramente materiales, sino que reflejan la naturalización de relaciones sociales desiguales
propias de la colonialidad del poder que han ubicado
históricamente a los pueblos indígenas en una posición de desventaja.
Así mismo, surge la paradoja sobre qué tan justo es que los jóvenes mayas,
que viven en condiciones de pobreza y
marginación, tengan que encontrar motivación en los desafíos que enfrentan debido a
su condición socioeconómica. Esto se alinea con la investigación de Aguiar y
Acle-Tomasin (2012), la cual revela que las adversidades
materiales a las que están expuestos los jóvenes mayas
desde su nacimiento pueden, en ciertos casos e infortunadamente, convertirse en
motores de motivación y resiliencia, teniendo un impacto positivo en su
desarrollo personal. A partir de ello, planteamos la idea de problematizar más
el sentido de la educación como vía para el buen vivir, recordando que este enfoque «como expresión de
las poblaciones indígenas de América Latina configura una alternativa
de vida social que solo puede ser realizada como la
descolonialidad del poder» (Quijano, 2020, p.
937).
Por tanto, se concluye que, en consistencia con otras investigaciones, la pobreza
y la marginación son el principal desafío que enfrentan las y los jóvenes indígenas (Suárez, 2017)
mayas (Ramos, 2021) durante su formación a nivel superior en disciplinas científicas y tecnológicas (González-González et al., 2023). Estos desafíos evidencian cuestiones críticas a las que las y los jóvenes se enfrentan, tales como desafíos de movilidad, acceso a la información, problemas
socioemocionales o reconstrucción/dilución de la identidad maya; ya que, como afirman Max-Neef et al. (1993), «cada pobreza genera patologías, toda
vez que rebasa límites críticos de
intensidad y duración» (p. 42).
El estudio permite entender cómo la
colonialidad, la modernidad y la discriminación estructural impactan en la
trayectoria de los jóvenes mayas durante su paso por la educación superior
científica y tecnológica, dando lugar a formas
de resistencia (no explícitas) ante la violencia social que estos fenómenos generan. Así, se retoma la noción de
«vivir adentro y en contra», como menciona Quijano, para
describir la resistencia frente al paradigma dominante, mientras el/la joven
maya participa y se apropia del entorno académico-científico. Este posicionamiento constituye una forma de
resistencia epistémica que contribuye a la descolonización del
saber y del poder en el ámbito universitario.
Ante esto, la presencia y resistencia
de estos jóvenes mayas en la educación superior puede entenderse, como sugiere
Segato (2011), como una forma de subvertir y desintegrar las estructuras
eurocéntricas que han monopolizado la producción de
conocimiento. Su experiencia educativa constituye lo que la autora denomina una «brecha descolonial», al
cuestionar el carácter universal y neutral tradicionalmente atribuido al
conocimiento científico.
Es urgente y necesario establecer
acciones afirmativas que impulsen y favorezcan la permanencia en la educación
superior de los jóvenes mayas, principalmente a través del otorgamiento de
apoyos que cubran sus necesidades y las de sus
familias. Este planteamiento se realiza considerando que las becas que se otorgan
actualmente son un apoyo para los jóvenes, pero no logran cubrir las
necesidades de sus familias y, como se relata en el trabajo, para los jóvenes
mayas la comunidad y la familia son imprescindibles para el buen vivir, al
grado de abandonar la escuela para apoyar con el gasto familiar. Es importante
trabajar en estas estrategias, pues diferentes estudios permiten confirmar que el factor
socioeconómico es determinante en el logro escolar (Solís, 2010; Vargas &
Valadez, 2016).
Debemos señalar que la construcción de la identidad maya en el contexto de
la educación superior está marcada por tensiones entre la valoración de la
etnicidad para acceder a apoyos y la percepción de limitaciones en términos de
oportunidades y reconocimiento en campos tecnológicos. La discriminación y las
barreras estructurales también influyen en la
experiencia educativa de los jóvenes mayas, destacando la necesidad de
políticas inclusivas y sensibles a la diversidad.
Por otro lado, esta investigación
presenta algunas limitaciones que es importante
considerar. En primer lugar, si bien se logró una participación significativa de estudiantes mayas (66), la población se
concentró principalmente en instituciones tecnológicas del estado de Yucatán,
lo que podría no reflejar completamente las experiencias de jóvenes mayas en
otros tipos de instituciones de educación superior o en otras regiones mayas de
México. Además, la investigación se centró principalmente en estudiantes activos
en el sistema educativo, dejando fuera las voces de aquellos que abandonaron sus
estudios o no pudieron acceder a la educación superior, lo cual podría ofrecer
perspectivas valiosas sobre las barreras estructurales que enfrentan los jóvenes mayas.
Finalmente, los hallazgos del estudio
sugieren varias líneas para futuros estudios. Una línea prioritaria sería
estudiar las experiencias y desafíos de académicos,
científicos y tecnólogos de origen maya que ya han completado su formación y se encuentran
ejerciendo profesionalmente, lo cual permitiría comprender las barreras y
oportunidades que enfrentan en el campo laboral
científico-tecnológico. Otra línea relevante
sería analizar el impacto de las políticas de acción afirmativa en la trayectoria académica y profesional de los
estudiantes mayas, evaluando su efectividad real para promover la inclusión y
el éxito académico. También sería valioso desarrollar investigaciones
comparativas entre diferentes regiones mayas de México y otros países
latinoamericanos, para identificar consistencias y
estrategias efectivas de inclusión en la educación superior científica y tecnológica. Por último, se sugiere profundizar en
el estudio de las estrategias de resistencia y adaptación que desarrollan los estudiantes mayas para navegar las
tensiones entre sus identidades culturales y las demandas del sistema educativo
occidental.
Agradecimientos
Agradecemos a todas las jóvenes, los
jóvenes, padres y madres de familia, así como a profesores y profesoras de las
instituciones que participaron en la construcción de
este estudio. Así mismo, agradecemos al Consejo Nacional de Humanidades,
Ciencias y Tecnologías por el financiamiento para el
desarrollo de la investigación.
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*Este artículo presenta los resultados finales del proyecto de investigación titulado «Cuestiones críticas, equidad y justicia en la formación científica y tecnológica de jóvenes indígenas mayas en Yucatán», realizado de octubre de 2021 a septiembre de 2023 con apoyo del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías de México. Área: ciencias sociales. Subárea: justicia social y educación superior.
Para
citar este artículo: González-González,
R. J., & Cisneros-Cohernour, E. J. (2025). Descolonizando la ciencia y la
tecnología: Resistencias de jóvenes mayas en la universidad. Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud, 23(1),
1-33. https://doi.org/10.11600/rlcsnj.23.1.6549