Estudios e investigaciones
DOI: 10.11600/rlcsnj.23.1.6411
Significados de educación científica desde la experiencia de adolescentes escolarizados en el departamento de Córdoba, Colombia*
The meaning of scientific education generated through adolescents’ experiences in Córdoba, Colombia
Significados da educação científica a partir da experiência de adolescentes escolarizados em Córdoba, Colômbia
Nydia Nina Valencia-Jiménez Mg.1 0000-0003-2414-2276
Jorge Eliecer Ortega-Montes Mg.2 0000-0003-4605-6061
Israel de Jesús Hernández-Álvarez3
1 Universidad de
Córdoba, Colombia. Profesional en
Desarrollo Familiar. Magíster en Educación, Universidad de Córdoba. 0000-0003-2414-2276. H5: 8. Correo electrónico: nnvalencia@correo.unicordoba.edu.co
2 Universidad de
Córdoba, Colombia. Economista.
Magíster en Planeación Urbana y Rural, Universidad Nacional de Colombia. 0000-0003-4605-6061. H5: 7. Correo electrónico: jeortega@correo.unicordoba.edu.co
3 Universidad de
Córdoba, Colombia. Licenciado en
Ciencias Sociales. Joven investigador. H5: 0. Correo electrónico: ih11620074@gmail.com
Recibido: 27.02.2024 Aceptado: 13.06.2024 Publicado: 18.12.2024
Resumen (analítico)
La educación científica es un reto en
la formación integral de niños, niñas y adolescentes. Esta investigación busca
develar los significados en torno a esta que han sido construidos a partir de
la experiencia vivida de un grupo de estudiantes de las instituciones
educativas de la subregión del Bajo Sinú en Córdoba, Colombia. Es un estudio
cualitativo con diseño fenomenológico hermenéutico que incluyó a 25
adolescentes. Los datos se recolectaron por medio de una entrevista
semiestructurada y conversaciones grupales; fueron organizados y analizados con
la técnica de análisis de contenidos. Los hallazgos confirman la visión
conservadora de la ciencia y sociedad, las deficiencias del sistema educativo
para conectar la ciencia con las realidades sociales y la importancia de los
semilleros de investigación en el desarrollo de capacidades científicas.
Palabras
clave:
Significados;
educación; ciencia; adolescencia; medio ambiente. Tesauro de Ciencias Sociales
de la Unesco.
Abstract (analytical)
Scientific
education is a challenge in terms of
comprehensive education for
children and adolescents. This research aimed
to identify the meaning of scientific education that has been generated
through the experiences of a group of students from schools
in the Bajo Sinú subregion,
located in the department of Córdoba, Colombia. This
was a qualitative study that used
a hermeneutic phe-nomenological
design with participation from 25 adolescents. The data was collected through
semistructured interviews and group
conversations and was then organized and analyzed using the content analysis
technique. The findings identify adolescents’ perceptions of the conservative view-points held by science
and society, the deficiencies faced by the educational
system in terms of connecting science with students’ social realities and the importance of student research groups to develop their
scientific capabilities.
Keywords: Meaning; education;
science; adolescents; environment.
Resumo (analítico)
A educação
científica é um desafio na formação integral de crianças e adolescentes. Esta pesquisa busca revelar os
significados em torno da que foram
construídos a partir da experiência
vivida por um grupo de estudantes
de instituições de ensino
da subregião do Baixo Sinú,
em Córdoba, Colômbia. Trata-se de um
estudo qualitativo com desenho fenomenológico hermenêutico que incluiu 25
adolescentes. Os dados foram coletados
por meio de entrevista semiestruturada
e conversas em grupo, foram organizados e analisados pela técnica de análise
de conteúdo. As conclusões confirmam a visão conservadora da
ciência/sociedade, as deficiências do sistema educativo para ligar a ciência às realidades sociais e a importância dos canteiros de investigação no desenvolvimento de capacidades científicas.
Palavras-chave: Significados;
educação; ciência; adolescência; ambiente.
Introducción
La educación científica
para niños, niñas y adolescentes se ha asumido como un reto sustancial de las
políticas públicas de ciencia, tecnología e innovación durante las últimas
décadas; ello se ha articulado a la necesidad de adecuar el currículo escolar a
los cambios y fenómenos de la sociedad global para incentivar la vocación
científica y el fortalecimiento de un pensamiento crítico. En este sentido, las
escuelas adoptan estrategias pedagógicas que
propician espacios y oportunidades de aprendizaje basadas en experiencias significativas,
por ejemplo, a través de ferias escolares, visitas guiadas, campamentos científicos,
clubes de ciencia y olimpiadas (Ishiyama, 2019). Pese
a ello, es necesario seguir explorando las visiones de ciencia estereotipadas que
predominan en el quehacer
científico y en las prácticas
curriculares tradicionales, las cuales se centran en promover un aprendizaje transmisionista de contenidos teóricos abstractos y
descontextualizados, tal como lo señalan Ishiyama
(2019), Lucas et al. (2024),
Martínez-Galaz et al. (2024),
Rojas (2008) y Rodríguez (2019).
Para
reforzar esta necesidad, algunos autores recomiendan fomentar el desarrollo del
pensamiento científico
desde edades tempranas; lo anterior posibilita el ejercicio de la ciudadanía y
el desarrollo humano (Quintanilla-Gatica et al., 2020) y ofrece oportunidades
para la construcción de conocimientos y el aprendizaje significativo.
Así, se fortalece la apreciación de la naturaleza,
la conciencia social y las diferentes formas de representación de la ciencia
(Aguilar-Correa, 2023; Candelier et
al., 2021; Ortiz,
2021).
En
coherencia con lo anterior, en Colombia la Ley 115 (Congreso de la República de
Colombia, 1994) estipula los criterios para fomentar una alfabetización científica
en las escuelas. Los artículos 5, 6 y 7 señalan que las instituciones educativas están
llamadas a desarrollar capacidades críticas, reflexivas y
analíticas para que los estudiantes propongan
actividades en la solución de problemas en sus territorios. Igualmente, en la
educación media, los derechos básicos de aprendizaje
apuntan al desarrollo de habilidades argumentativas
con base en evidencias. Estas últimas, según Tafur et
al. (2024),
introducen herramientas para la comprensión integral de los problemas del
ambiente, lo que
desarrolla la capacidad de indagación, explicación y apropiación; siendo estas
competencias evaluadas en las pruebas Saber 11.
Para
superar las brechas entre el desarrollo científico y la
educación formal, la Misión de Sabios en Colombia (Puentes et
al., 2020) propone
reivindicar el corpus de saberes situados, dialógicos e históricos en
concordancia con los referentes globales de enseñanza; ello como estrategia
para disminuir la percepción de la lógica subyacente en los saberes culturales que los sitúan como expresiones
pintorescas o folclóricas. Desde esta perspectiva, se hace necesario reconocer
las dimensiones de la biodiversidad del territorio colombiano con respecto al
alcance y a los propósitos de las políticas públicas de educación científica
(Dueñas-Quintero,
2022).
Por
su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (2014; 2019) brinda recomendaciones que invitan a repensar el lugar de las
ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en la
formación integral de niños, niñas y adolescentes; esto debido a su conexión
con la salud, las energías renovables, las infraestructuras y la agricultura.
La educación científica para niños, niñas y adolescentes,
a la que
se hace referencia, se entiende como la oportunidad
de transformar el qué, quiénes y cómo se enseña, a partir del reconocimiento
del déficit
de las pedagogías tradicionales y el potencial de los escenarios educativos no
formales, que
son la principal fuente de exploración y alfabetización científica
(Macedo, 2016).
A
su vez, el Programa Ondas en Colombia es una estrategia de la Dirección de Mentalidad y Cultura para la CTeI,
la cual tiene por objetivo promover en niños, niñas y adolescentes el interés
por la investigación y el desarrollo de actitudes y habilidades que les permitan insertarse activamente
en una cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación.
En este sentido, los hallazgos de Plata (2016) reconocen la necesidad de interrogar de forma continua cómo hacer ciencia desde el
aula. Se asume a la escuela como un organismo vivo, integrado por personas
críticas con capacidad de transformar sus realidades
sociales a través de la diversificación de aprendizajes, el trabajo
colaborativo, el diálogo de saberes y las prácticas in
situ. De igual
manera, Vega (2022) exalta la pertinencia del
Programa Ondas en el currículo escolar, por su valioso aporte al desarrollo de
la investigación formativa como estrategia para el desarrollo de habilidades y
capacidades científicas
en los estudiantes.
En
este orden de ideas, Arboleda et al. (2016), en consonancia con los
hallazgos de Plata (2016), reconocen el impacto del Programa Ondas en la
generación de una cultura ciudadana y democrática en niños, niñas y
adolescentes. Proponen a la investigación como una estrategia pedagógica para
invitar a la reflexión
sobre los fenómenos y las problemáticas sociales del entorno, mediante la
construcción de un currículo transfor-mado que integre esfuerzos didácticos para
la recuperación y la divulgación de los saberes. En este contexto, es
fundamental estimular la participación de las escuelas y de los directivos
docentes, dado que
con estas apuestas se convierte al aula en un escenario vivencial
para la reflexión
y la indagación (Hernández-Gil et al., 2023).
Otros
autores destacan la aplicabilidad de las metodologías fundamentadas en el
aprendizaje basado en problemas para el desarrollo de competencias científicas
en bio-logía y física en la básica secundaria; así mismo, comprueban las
bondades del aprendizaje basado en problemas en la
comprensión de estas áreas del conocimiento partiendo de diseños pedagógicos significativos
que instalan al estudiante como
constructor de sus aprendizajes, en la medida en que cuentan con las herramientas requeridas para el logro de sus objetivos
(Aguado & Campo, 2018; Flórez et al., 2021). Con miras a desarrollar ca-pacidades científicas en los estudiantes, Álvarez et
al. (2016) proponen
la práctica desde la pregunta como clave para procesos etnoeducativos,
a partir de la consideración de las necesidades contextuales como dispositivos
esenciales para activar el diseño y la ejecución de
los desarrollos curriculares.
Así,
las oportunidades de niños, niñas y adolescentes de aprender a innovar, crear y
producir ciencia para el fomento de la creatividad social en territorios con
altos niveles de vulnerabilidad social se convierten en objetivos estratégicos
de la política pública y en un desafío para la academia. Este es el caso del departamento de
Córdoba (Colombia) con la implementación del proyecto «Apropiación social del
buen manejo del recurso hídrico como alternativa de la promoción de la salud
ambiental y el desarrollo sostenible en comunidades aledañas a la Ciénaga
Grande del Bajo Sinú en Córdoba», por parte de la Universidad de Córdoba y con financiación del Sistema General de
Regalías del Gobierno nacional. Este busca contribuir con el fomento de las
vocaciones científicas
de 1000 adolescentes de noveno grado de 14
instituciones educativas de la subregión del Bajo Sinú.
Con
la implementación de estas estrategias en el departamento de Córdoba, según Humanez et al. (2023), se demostró la viabilidad de
llevar a cabo un diálogo entre la es-cuela y los territorios para abordar los
problemas socioambientales que se presentan. De igual forma, García et
al. (2022) insinúan que aprender ciencias desde una
perspectiva situada genera potencialidades de interacción entre los estudiantes
y los aspectos cientí!cos
formales, logrando la conexión con la vida diaria para resolver los problemas
de su entorno. De ahí la necesidad e importancia de expandir las capacidades de
los estudiantes en materia de educación cientí!ca de cara
a las problemáticas ambientales que, siguien-do a van Manen
(2003), podría contribuir a la comprensión de los signi!cados
desde la experiencia vivida. Con ello, las pedagogías activas, la interacción
diaria con niños, niñas y adolescentes y la reflexión
constante acerca de los fenómenos actúan como dispositivos en el aula para
promover la curiosidad y el deseo de darle sentido a eso que se vive.
En
consecuencia, con este estudio se busca dar respuesta al siguiente
interrogante: ¿cuáles son los signi!cados que los adolescentes tienen sobre
educación cientí!ca
de cara a contribuir con la reflexión de las problemáticas ambientales
en la región del Bajo Sinú en Córdoba, Colombia? Lo anterior bajo el supuesto
de que
la educación formal que brindan las instituciones educativas de esta
subregión, si bien involucra dentro de sus proyectos educativos institucionales
criterios alusivos a la problemática ambiental, también
es notoria la descontextualización de las estrategias pedagógicas que se asumen para el desarrollo de los
respectivos procesos de enseñanza-aprendizaje.
Con
esto se invita a repensar el lugar de la escuela en la sensibilización de las problemáticas ambientales y el cuidado del entorno,
especialmente del humedal de la Ciénaga Grande del
Bajo Sinú que,
en este caso, se asume como pretexto para fomentar la ciencia, la investigación
y la innovación en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Por
tanto, el objetivo aquí propuesto busca develar los significados de
educación científica
que tienen los adolescentes
escolarizados de la subregión del Bajo Sinú en Córdoba.
Método
Diseño
La investigación adoptó un enfoque
cualitativo con fundamento en la fenomenología hermenéutica, al centrar su
interés en el signi!cado
de la educación científica desde la experiencia de los
adolescentes escolarizados en el Bajo Sinú en Córdoba, Colombia. Para van Manen
(2003), la fenomenología hermenéutica busca explorar las realidades y
experiencias de los sujetos que son poco
visibles o comunicables, pero esenciales para comprender la vida psíquica
de los participantes del estudio. Así, el eje central son aquellas
experiencias que provocan reflexiones
acerca de sí mismas, siendo precisamente este diálogo el canal para establecer
los signi!cados
de estas.
Las fases del método
fenomenológico hermenéutico se estructuran, según Fuster (2019), en una etapa
previa o de clari!cación
de presupuestos, para después recoger la experiencia
vivida, reflexionar
sobre ella y, posteriormente, escribir acerca de lo analizado. Es decir, se
inicia con el esclarecimiento de presupuestos e hipótesis para transitar a la
etapa descriptiva, donde se obtienen los datos de la experiencia de los sujetos
desde diversas fuentes; con dicha información se procura aprehender el significado
esencial de las vivencias que invitan a reflexionar sobre lo vivido para captar el
significado
inherente, y luego escribir mediante un ejercicio reflexivo
sobre la experiencia de vida de los su-jetos involucrados, bien sea de manera
individual o grupal.
En
consecuencia, la descripción fenomenológica que surge tiene como fundamentos la
descripción de la experiencia vivida y los signi!cados que construyen los sujetos que la viven. Es decir, las
experiencias se develan desde el nicho significativo que los estudian-tes construyen sobre
el fenómeno de estudio, siendo ellos mismos los encargados de aportar desde su
individualidad los elementos centrales para la consolidación de una perspectiva
universal y completa del fenómeno (Ayala, 2017; 2018).
Participantes
Los
participantes corresponden a 25 estudiantes de las instituciones educativas be-neficiarias
del proyecto BPIN 254, localizadas en la subregión del Bajo Sinú en Córdoba. La
selección de dichos participantes se hizo bajo los siguientes criterios de
inclusión: adolescente menor de 18 años, estudiante matriculado en grado noveno
para el 2022 y perteneciente a uno de los semilleros formativos de las escuelas
focalizadas por el proyecto BPIN 294, ejecutado por la Universidad de Córdoba.
En general, la muestra se constituyó por adolescentes nativos de la subregión
del bajo Sinú entre los 15 y 17 años, cuyas familias se dedican a la pesca, la
elaboración de artesanías, la agricultura o a la economía informal.
Procedimientos y trabajo de campo
Entre febrero y marzo del 2022
se realizó la inmersión en campo. Esta implicó el re-conocimiento
socioespacial, la focalización de las instituciones educativas, el acercami-ento a las autoridades académicas y el encuentro
cara a cara con los adolescentes, con miras a crear un clima de con!anza
con los sujetos de estudio. En los meses subsiguien-tes
(entre abril y julio del 2022) se inició la producción de los datos a partir de
técnicas conversacionales (entrevista semiestructurada y conversaciones
grupales).
El instrumento se diseñó y se
sometió a validación por juicio de expertos; así mismo, se escogieron algunos
estudiantes de otros cursos para aplicar el pilotaje y veri!car que
las preguntas fueran de
fácil entendimiento. Antes de desarrollar la guía de preguntas, se informó a
los participantes sobre los objetivos del estudio, se socializó el asentimiento
informado y, una vez se pudo constatar que todos comprendieron su lugar en el estudio, se aplicó
la entrevista y las conversaciones grupales.
Las
entrevistas se desarrollaron en los entornos naturales de los participantes con
una duración aproximada de 30 minutos. Las conversaciones se realizaron en la
escuela con aquellos
estudiantes que
demostraron mayor adherencia a los semilleros de investigación del proyecto; en
total se entrevistaron 25 estudiantes hasta alcanzar el punto de saturación
teórica y se desarrollaron tres conversaciones grupales. Se grabó, transcribió
y codi!có
la información recolectada para su análisis posterior.
Análisis de datos
La
información se organizó en bitácoras de contenido con miras a aplicar la
técnica de Bardin (2002), la cual consiste en
ordenar, categorizar y de!nir unidades de análisis. De esta
manera, se procedió a resaltar en color verde las similitudes y en color azul
las diferencias significativas.
En un primer momento se seleccionaron las categorías vinculadas
con los signi!cados
sobre educación científica y se ubicaron las subcategorías a
partir de las expresiones semánticas de mayor importancia.
La
fase analítica partió de la revisión crítica de la descripción del contenido consignado en las bitácoras y del conocimiento compartido
en las conversaciones, logrando la reducción del texto. Se creó la matriz de codificación,
destacando las observaciones inéditas para, sobre esa base, desplegar la
interpretación de los signi!cados.
La
investigación fue aprobada por el órgano colegiado autorizado en la Universidad
de Córdoba y se implementó conforme a los criterios estipulados para este tipo
de estu-dios. Se plantearon códigos alfanuméricos
para el manejo idóneo de los datos y, así, ga-rantizar
el anonimato de los participantes.
Resultados
La revisión de los resultados
marcó tres líneas discursivas fundamentadas en los significados que
los adolescentes han construido desde su experiencia con respecto a la
educación científica:
1) «la ciencia permite resolver problemas»; 2) «la escuela ofrece escasas
oportunidades para convertirnos en científicos»; y 3)
«los semilleros de investigación cambian la visión
de la vida».
«La ciencia permite resolver problemas»
El significado de
educación científica
para los adolescentes que
participaron en el estudio se fundamenta en la visión conservadora que
vincula la ciencia con la sociedad, bajo la concepción de que
la primera es útil a la segunda en tanto aporta elementos para la resolución de
las problemáticas sentidas y percibidas. Así mismo, los participantes asumen la
ciencia como un continuo que inicia
con la identificación
de un problema, la implementación de un proceso sistemático para resolverlo y
la obtención de las respuestas a los interrogantes
planteados. Sin embargo, fue común identi!car signi!cados
enmarcados en una perspectiva de escuela ausente y déficit de
capacidades locales para asumirse como sujetos de ciencia, tal y como se plasma
en sus narrativas:
La
educación científica
es plantear un problema que tengamos, luego hacer unos pasos para obtener
información y después ya podemos explicar qué sucede y dar soluciones a las comunidades.
[E4]
Es una disciplina mediante la cual
hacemos experimentos para mirar a fondo los problemas y solucionarlos. [E8]
Tiene un significado
importante para mí debido a que esta nos permite entender muchos temas, tener
pensamiento crítico. Aunque poder implementarla no sabría decirle (…), porque creo que, para llegar hasta allá, es
necesario saber muchas cosas. [E5]
Creo que la educación científica no es
posible aplicarla, porque vemos muchas materias al día y los profesores no
tienen tiempo para hablarnos de ciencia. [E17]
Llamarse uno científico, ufff,
eso son palabras mayores. Creo que es mentira que nosotros podamos llegar a ser verdaderos cientí!cos.
[E21]
Otros
significados
ubican a la educación científica como una oportunidad para entrar a
un mundo desconocido y desarrollar habilidades que materializan los ideales de nuevos
aprendizajes. A partir de estos resultados, se evidencia el desplazamiento de
la imagen tradicional de la ciencia de ser exclusiva para espacios cerrados y
desarrollada por superdotados, para instalarla en el mundo cotidiano, con
acceso para todos y todas. Sus narrativas así lo confirman:
La educación científica tiene
como significado
entrar al mundo de descubrir y crear nuevas cosas. Es contar con las
posibilidades de ser personas con oportunidades. [E15]
La ciencia es conocer lo que otros no pueden (…); pero conocer
por nosotros mismos y emitir nuestras opiniones
sobre la sociedad. Mirar a nuestro alrededor y querer un mundo mejor
para todos. [E20]
«La escuela ofrece escasas oportunidades para convertirnos en cientí"cos»
Los adolescentes dejaron
entrever en sus relatos la escasa interacción entre la escuela y su mundo
cotidiano, evidenciada por el desarrollo de un currículo rígido, con conocimientos exclusivos del contexto escolar y con poca
conexión con las realidades, necesidades y
aspiraciones de aprendizaje. Los estudiantes perciben la reproducción de contenidos con poca influencia
para el desarrollo de un pensamiento científico:
Bueno, decir uno que no hay ciencia en la escuela es
mentira. Aquí
hay profesores que
quie-ren
que aprendamos cosas importantes (…),
pero a veces es con qué (…). Uno ve en internet cohetes, telescopios, el
universo, tantas cosas que siento que no estamos enfocados por donde deberíamos, porque a los profes les falta esas cosas.
Es como un pescador sin canoa, ajá, ¿qué hace? [E5]
Cada día se desarrollan temas de
sociales, naturales, matemáticas… Pero no sabría decir si con eso se logra esa
cultura que
usted dice de ciencia.
Uno no siente que lo estén preparando para aprender
ciencia. [E8]
En mi escuela se incentiva la
investigación con simples acciones como hacer preguntas en el aula, porque como que ya sabemos plantear y resolver
interrogantes es hacer ciencia. [E12]
Mi escuela es buena, me gusta; pero me
queda difícil responder si me ayuda a pensar
como cientí!co,
porque
no sé qué
tiene que
pensar uno para ser científico. [E14]
La
lógica que
vincula la ciencia con el desarrollo de contenidos cientí!cos y la utilización de herramientas especializadas para la
experimentación sigue vigente en los adolescentes,
lo cual no debe extrañar por ser la visión global construida por la sociedad.
Sentir que
la escuela no educa a través de la ciencia se relaciona con la concepción de un
tipo de formación con contenidos del nivel superior, el cual opaca las nuevas configuraciones
en torno a una educación accesible para todos y todas que se expande en la totalidad de los grados educativos y cursos de la vida.
La
creación de ambientes de aprendizajes diversos como las excursiones, las ferias
o los semilleros de investigación son actividades que aportan herramientas para la
consolida-ción de un pensamiento científico en los
adolescentes. De igual forma, ampliar las vías no formales para aprender a
través de la ciencia es propiciar un diálogo que conecte las bases formales de la
ciencia con la riqueza cultural, ambiental y social de los territorios.
«Los semilleros de investigación cambian la visión de la vida»
En el marco de estas reflexiones
surgió una línea discursiva de interés por cuanto los adolescentes reconocieron
que
el estar vinculados a un semillero de investigación cambia la visión de la
vida. Esta transformación es percibida como una oportunidad para reflexionar
sobre los problemas del entorno con otros lentes o salir de la oscuridad; en especial, surgió el sentimiento de estar en la vida como
sujetos que experimentan y relatan
historias vividas por otros. De ahí que la
experiencia de un semillero es la posibilidad de pensar y pensarse diferente:
Ahora que estamos en este semillero hemos
pensado en la ciénaga, en la contaminación, la tala de árboles (…). Pero creo que eso fue porque nos dijeron que pensáramos en problemas del
entorno; porque
le voy a decí la verdá,
antes no me había detenido a pensar en esos problemas. [E20]
Cuando uno empieza a estar en un
semillero es otra persona, porque le llegan a la mente todos esos problemas que nunca veía. [E1]
Vea seño, ahora pienso que cada año debemos marcharnos de al
lado de la ciénaga hasta que baje; eso es algo que pasa todos los años. La mayoría de
la gente ya se acostumbró a vivir en esas
condiciones, lo cual parece no importarles, pero a mí sí. Porque en el semillero me puse a pensar
por qué
acostumbrarnos, por qué no tocar puertas, por qué esperar las inundaciones. [E5]
Otro
aspecto para resaltar es que educar a través de la ciencia es contar con la opor-tunidad de construir caminos entre el mundo escolar y
el mundo cotidiano de los estu-diantes. Con ello, se
posibilita zanjar las brechas entre esos dos espacios para que el aprendizaje cobre sentido, en la
medida en que
se crea conciencia de que desde la escue-la se
interpelan las realidades del entorno y se plantean rutas para comprenderlas.
Así, la educación científica tendría un significado
importante para el que aprende y para el que enseña:
Yo antes escuchaba que los animales, como la hicotea,
estaban en extinción, pero no sabía el signi!cado de
eso, porque
ajá, los adultos siguen matándolas y vendiéndolas. [E2]
Soy una persona que vive cerca de la ciénaga. Mi
familia va muy a menudo porque somos pescadores. Pero últimamente la pesca ha estado
muy reducida y descubrí recientemente que esto es debido a la contaminación que hay en el agua de la ciénaga y los
peces se están muriendo, y por eso la venta ha bajado. Intento buscar
soluciones para esto, pero mi cabeza no me da para más. Creo que si nos unimos entre varios podemos
aprender de la ciénaga.
Aprender a proteger los ecosistemas es
algo muy importante, pero ¿por qué en la escuela no enseñan ese tipo de cosas? [E7]
En el colegio aprendemos muchas cosas,
pero con los pescadores también se aprende (…) y mucho. [E9]
El colegio debe tener en cuenta todas
las bellezas naturales de Córdoba; los animales, los cultivos, la pesca (…).
Enseñar desde ese punto, pues así aprenderíamos de cara a lo que somos. [E12]
El
deseo de aprender desde el entorno se manifestó en los significados
dados por los estudiantes; en especial, marcaron aquellas experiencias vividas en torno a
la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, por ser esta uno de los humedales de mayor
relevancia en el territorio y por constituir el elemento provocador de esta
investigación.
Discusión
Los
resultados del estudio permitieron develar los signi!cados de
educación científica que tienen los adolescentes
escolarizados de la subregión del Bajo Sinú en Córdoba, Colombia. Estos versan
sobre el vínculo ciencia-sociedad, las di!cultades
de la escuela para el desarrollo de habilidades científiicas y la experiencia de los
semilleros como alterna-tiva para potenciar un
pensamiento científico.
En primera instancia predomina en la población estudiantil la visión
conservadora sobre la ciencia, cuando la con!guran a
partir de la utilidad y los aportes a la solución de los problemas, o tras encontrar
conexión con el proceso sistemático de producción de
conocimientos a partir de infraestructuras idóneas,
herramientas especializadas y contenidos especí!cos de
ciencia.
Romper
los estereotipos que vinculan a la ciencia solo en función de necesidades y
prácticas inmediatas para resolver los problemas de la sociedad es un requerimiento que no da espera. Al respecto, Macedo
(2016) considera que este arraigo conceptual obedece a la enseñanza de las
ciencias en el sistema educativo haciendo énfasis en contenidos selectivos por
encima de los formativos, bajo la idea de que este tipo de abordajes representan
abstracciones profundas y complejas que solo pueden ser entendidas por personas
con capacidades excepcionales. En este sentido, Martín-Gámez et
al. (2022) proponen que la ciencia debe estar vinculada al
mundo cotidiano para leer con lentes críticos los entornos socioculturales,
permitiendo a la par el desarrollo de habilidades y destrezas para el trabajo
en equipo,
la capacidad de argumentación, el contraste de ideas y la producción
científica.
Pensamientos
similares son los de Solli et
al. (2019), quienes cuestionan la visión de ciencia
como mera resolución de problemas. Al respecto, el ejercicio de confrontación
con las ideas del otro posibilita complejizar el mundo cotidiano, potenciando
así las capacidades de abstracción, análisis y
pensamiento crítico de los estudiantes. Y, en especi-al,
porque
la información disponible cambia y se mueve a gran velocidad, lo cual exige en
los niños, niñas y adolescentes la adopción de lugares más activos y participativos
que sacudan las estructuras educativas
rígidas de las instituciones educativas y las cambien por ambientes flexibles donde circulen de forma simultánea
los contenidos particulares del entorno (Macedo, 2016).
En
otros discursos, los adolescentes conectan la ciencia con el descubrimiento de
mundos maravillosos que ofrecen las oportunidades requeridas para crear, innovar e imaginar
una sociedad mejor; aspectos relevantes al momento de plantear adaptaciones
curriculares para la recuperación de los saberes locales y la formación de
personas con capacidad de pensarse a sí mismas y su contexto. Estos elementos
brindan las herramien-tas necesarias para reemplazar
los lentes positivistas de la ciencia por aquellos que, según Alsop
(2017) y Laguado-Jaimes et
al. (2023), potencian
la capacidad de las personas para enseñarse a sí mismas variadas formas de
pensar, sentir y convivir en el marco de la edu-cación
científica
a partir del afecto y las experiencias personales.
El
lugar de la escuela en la formación científica generó
tensiones entre los participantes. Por un lado, se
percibió el criterio que la ubica como una estructura que hace énfasis en la enseñanza de
contenidos de ciencias naturales, sociales y de matemáticas; por otro lado, los
adolescentes reconocieron que en sus escuelas existen pequeños avan-ces
de cara a la alfabetización científica como son la implementación de
estrategias de aprendizaje basado en proyectos, que incluye la formulación de
interrogantes en el aula. Igualmente, se evidenció que los estudiantes entrevistados mani!estan
inseguridades con respecto a qué se aprende, cómo se enseña o quiénes son las personas de ciencia.
Encontrar
en el grupo de adolescentes esta diversidad de significados
encaja en las con!guraciones
de ciencia que,
según Asencio-Cabot (2017), develan expresiones dispersas
del fenómeno, muchas de ellas inalcanzables, pero que, en esencia, hacen parte de un
cuerpo sistemático de saberes susceptible de ser revisado y contrastado. Dicho
corpus está destinado a resolver problemas de forma organizada y planificada,
haciéndose necesario el desarrollo de programas,
proyectos y actividades que contribuyan con la formación
económica y social requerida en un territorio.
La
praxis escolar demanda la adopción de una cultura científica para
desarrollar a plenitud la alfabetización en ciencias mediante: la actualización
del currículo; el fomento del vínculo entre los
conocimientos científicos
y la promoción de los valores éticos e intereses de la sociedad; la integración
de temas sociales, culturales, ecológicos y económicos
con los contenidos disciplinares; la incorporación de ejercicios experimentales
en el aula y la elaboración de materiales pertinentes para la enseñanza de las
ciencias (Asencio Cabot, 2017). Por tanto, urge la adopción de estructuras
pedagógicas flexibles
con las que
los docentes coadyuven a proponer procesos transformadores en las escuelas,
mediante los cuales se consoliden escenarios dialógicos donde la alfabetización
científica
se natu-ralice y se apoye con actividades
extracurriculares como olimpiadas, optativas, excursiones, campamentos, clubes
y monitorias en ciencia (Pérez et al., 2018; Torres & Solbes, 2018).
Para
García et al.
(2022), la educación científica o alfabetización científica
es una herramienta fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los
estudiantes, por-que favorece la lectura integral de las problemáticas del
entorno y la toma de decisiones fundamentadas. Por otro lado, la ciencia aporta
elementos para la conversión de ciudadanos educados
con capacidad de amar, comprender a los otros y de imaginar rutas alternativas para dialogar con el entorno. Esta relación
potencia las posibilidades de comprender los
contextos socioculturales, económicos y políticos desde la ciencia que, según Aikenhead
(2006), eleva la preocupación por articular los procesos educativos con los
enfoques
investigativos de ciencia, tecnología y sociedad.
Con
el transcurrir de los años, y ante la necesidad de pensar en la dimensión ambiental, se configura una nueva visión de la educación de ciencia,
tecnología, sociedad y medio ambiente (Pedretti,
2003). Esta rebate la imagen que opaca la multiplicidad de relaciones de las
actividades científico-tecnológicas
con la dimensión humana o en las relaciones ciencia, tecnología, sociedad y
medio ambiente (Martín-García, 2021; Ortega-Montes et
al., 2022).
Cabe
mencionar que
uno de los focos del estudio fue la lectura del texto-pretexto de la CBGS para
consolidar iniciativas de semilleros de investigación ambiental. Esta intencionalidad se sustenta en los riesgos latentes del
territorio frente a la extinción de especies nativas, el deterioro de
ecosistemas y la degradación de humedales. En este sentido,
la investigación formativa ofrece oportunidades para desaprender las actitudes
neutras o desinteresadas por el ambiente. Así mismo, propicia nuevos aprendizajes
de comportamientos pro ambientalistas que, según Pérez-Franco et al. (2018), fomentan actitudes positivas
a partir de la educación o alfabetización cientí!ca que busca promover el libre pensamiento
y la ampliación de aspiraciones o sueños de los adolescentes (Gallardo- Cerón
& Duque-Castaño,
2022).
Al
respecto, Ortega-Montes et al. (2021) promueven la lectura del
territorio cordobés en términos de las
potencialidades ecológicas, geográficas y ambientales; en especial de los
recursos hídricos e hidrobiológicos que son clave para el desarrollo local. En paralelo,
pensar en Córdoba es narrar la historia de una cultura anfibia que relata escenas fantásticas de la
simbiosis sujeto-entorno, de los saberes artesanales, de las voces que emergen del fondo de las ciénagas y
de los valles fértiles del Sinú. Lo anterior, desde la perspectiva de Oroná (2022), con!gura una región con oportunidades para
el desarrollo de la economía y la cultura, aun cuando se advierte el peligro de
sus humedales como consecuencia de las presiones antrópicas. De igual forma, la
subregión del Bajo Sinú posee un cúmulo de saberes y
prácticas originarias del pueblo zenú sobre la herbolaria para el cuidado de la
salud familiar (Valencia-Jiménez et al., 2022). Todo esto traza itinerarios
nutridos para la educación científica donde los niños, niñas y
adolescentes piensen en la ciencia como un continuo entre sus aprendizajes
escolares y su entorno social, cultural y ambiental.
En
conclusión, se considera que los hallazgos de esta investigación contribuyen al
enriquecimiento
del debate sobre el tema, puesto que se ha podido develar las supuestas dificultades que tienen las escuelas de estos
territorios para ofrecer las diferentes áreas del conocimiento necesarias en
los procesos de aprendizaje. Estas se mani!estan en
la precaria concepción, sensibilidad y percepción que tienen los estudiantes con respecto
a la problemática ambiental del contexto escolar, la ciencia, la tecnología y
la investigación cientí!ca en
general. No obstante, los adolescentes lograron reconocer la importan-cia y el deseo de aprender de las personas de la vida
cotidiana y de conocer por medio de la ciencia lo necesario para superarse y
ser agentes del cambio conforme a su cultura.
Sin
embargo, aún queda
mucho por indagar, principalmente sobre aquellos fenómenos y obstáculos que impiden adoptar y desarrollar una
educación con currículos flexi-bles y pertinentes para la diversidad
étnica, geográfica,
económica y sociocultural de los territorios. Currículos que fomenten un razonamiento crítico que trascienda las aulas, los
lenguajes, las prácticas y los procesos estandarizados, lo que se constituye en una de las
principales limitaciones del presente estudio.
Agradecimientos y financiación
Los autores expresan su
agradecimiento a los adolescentes que hicieron
parte de los semilleros de investigación formativa, a las escuelas y a los
docentes que acompañaron la implementación
del proyecto en la subregión del Bajo Sinú en Córdoba, Colombia. Además,
agradecen al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y al Sistema
General de Regalías por la financiación
del proyecto. Los autores declaran que no
existen conflictos de intereses. Esta
investigación se desarrolló en el marco de la implementación del proyecto
«Apropiación del buen manejo del recurso hídrico como alternativa de la
promoción de la salud ambiental y el desarrollo sostenible en comunidades
aledañas a la Ciénaga Grande del Bajo Sinú en Córdoba», el cual fue financiado
por el Sistema General de Regalías de Colombia con el código BPIN
2020000100294.
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Repositorio digital Universidad de Cartagena. https://hdl.handle.net/11227/16402
*El artículo se deriva del proyecto: «Apropiación del buen manejo del recurso hídrico como alternativa de la promoción de la salud ambiental y el desarrollo sostenible en comunidades aledañas a la Ciénaga grande del bajo Sinú en Córdoba», finalizado en diciembre de 2022. Se trata de una investigación cualitativa que fue financiada por el Sistema General de Regalías de Colombia y radicado con el código BPIN 2020000100294. Área: educación. Subárea: educación científica.
Para
citar este artículo: Valencia-Jiménez,
N. N. Ortega-Montes, J. E., & Hernández-Álvarez, I. J. (2025). Significados
de educación
científica desde la experiencia
de adolescentes escolarizados en el departamento de Córdoba, Colombia. Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud, 23(1),
1-20. https://doi.org/10.11600/rlcsnj.23.1.6411